miércoles, 6 de marzo de 2013

Corto: Diez minutos

Quien haya trabajado de teleoperador en una empresa de telefonía sabe lo duro que resulta en ocasiones no poder facilitar una información determinada, ya que está impedido por un conjunto de normas que se lo prohíben. Excluyendo alguna que otra ocurrente hipérbole (como lo de que el periodo de llamada es de diez minutos sí o sí), este cortometraje ganador del Goya en el año 2004 y dirigido por Alberto Ruiz Rojo, refleja estupendamente esta situación; claro que también nos enseña que a veces "hay que saltarse las normas para salvar una vida", ¡y más si se trata de un cliente! XD

lunes, 4 de marzo de 2013

¡MALDITOS CINÉFILOS CUMPLE 3 AÑOS!

Tres años hace que nos propusimos abrir este blog, sin pretensiones de nada, sin recibir algo a cambio; tan solo con un único objetivo: hablar de cine de forma entretenida y amena. Hemos tenido rachas mejores y peores, pero a día de hoy estamos orgullosos de lo que hacemos y seguimos al pie del cañón como el primer día. Gracias a los que nos seguís, seáis los que seáis, pues para nosotros significa muchísimo. 

¡Un cariñoso saludo y no dejéis de ver cine amigos!

domingo, 3 de marzo de 2013

¡Cazad al espía!


Anoche vi ‘El caso Farewell’. Tengo debilidad por las películas de espionaje. Me encantan, y si son de la guerra fría, mejor. Cuando ves cuatro o cinco, puedes llegar a pensar que vista una, vistas todas. La fotografía, el ambiente o incluso los diálogos y personajes se parecen, pero el placer de ver cómo unos tipos en apariencia normales y corrientes tienen que pasarlas canutas pasando información, documentos y toda esa parafernalia, metiéndote en su piel mientras tú lo ves sentadito en tu sofá sabiendo que ningún agente del KGB o de la CIA va a aparecer por detrás de ti, es toda una gozada.



Me gustaría hacer un repasito por algunas películas de espías bastante interesantes, no sólo sobre la guerra fría. A día de hoy para escribir una película de espías tan sólo hay que mirar la primera página de cualquier periódico nacional y sacaréis bastantes ideas. Pero sí es cierto que las de la guerra fría tienen ese toque prohibido que parece imprimir el comunismo soviético, donde la mitad de los funcionarios de cada nación trabajaban para el otro bando, y que es sumamente gratificante. ‘El Topo’, infravalorada película de hace un par de años (primera nominación al Oscar para el enorme Gary Oldman), es un excelente ejemplo. Con ese tono tranquilo y apaciguado, detrás del cual se esconde el entramado que crean sus personajes y que parece a punto de estallar de tanta tensión acumulada, es uno de los mejores thrillers sobre espionaje de los últimos años. Si no os gustó la primera vez, echadle otro ojo, y la veréis bastante más convencidos.



Si nos vamos un poco más atrás, ‘La vida de los otros’ desarrollaba una historia más compleja, entremezclando un espionaje nada clásico (un tipo escuchando aburrido todo el día, qué diversión), y las historias de las personas que eran investigadas. La cara de póker de su protagonista, Ulrich Mühe, no podría servir para otra cosa.



Durante las décadas anteriores abundaron películas de este género: La caza del octubre rojo, El hombre de Mackintosh, Las sandalias del pescador…pero sin duda, la película cumbre es ‘Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?’, donde sólo un tipo como Stanley Kubrick (al que parecía que todo le daba igual), podía dirigir esta sátira tan bestial contra su propio gobierno y su ineptitud, y tratar a la guerra fría como un auténtico chiste, algo así como si nos metemos ahora con los yihadistas…



Fuera de la guerra fría también tenemos buenos ejemplos. Tengo que confesar mi absoluta y declarada debilidad por la trilogía de Bourne. Como cinco veces la habré visto en total, y nunca me cansaré. Personajes bien definidos, situaciones reales, viajes por toda Europa, una buena variedad de secundarios, y el acojone constante de que te siguen, conforman uno de los mejores ejemplos del espionaje en el cine. También otro grande como Coppola tocó el tema, con su genial ‘La conversación’. Con un tono parecido al de ‘El topo’, la película es densa y su desarrollo pesado, como la misma mente, pero sumerge totalmente al espectador.
Y para terminar (y esto le gustará a mi amigo Juanmez), recordar al pesado de Hitchcock, que dirigió multitud de películas de espías: Con la muerte en los talones,  Cortina rasgada, los 39 escalones o el Hombre que sabía demasiado. Esto, unido a su habitual gusto por salir en sus películas, creo que le conferían cierta actitud, cuando menos, sospechosa…