jueves, 11 de julio de 2013

Hot, hot, hot!!

Tercera vez que reabrimos el blog este año (esperamos que la definitiva) con el fin de aprovechar el caluroso verano que estamos sufriendo para hacer algo con lo que cualquier cinéfilo disfruta: un ránking. Seguramente el título de la entrada habrá llamado la atención de más de uno, pero lamentablemente, no se trata de lo que estáis pensando.
En lugar de eso, vamos a pasar aún más calor si cabe, con algunas de las películas más calurosas de la historia del cine. Éstas no son historias para no dormir, son historias para sudar. Argumentos cargados en ambientes bochornosos y entornos a temperaturas insoportables. Sin duda debieron ser rodajes infernales, de los que después escriben en los libros de historia del cine, y de los que se cuentan anécdotas. Pero creo que me daréis la razón si digo que en ocasiones lo hemos pasado tan mal como Anthony Daniels embutido en la armadura de C3PO en el desierto de Túnez. A continuación, el ránking. Disfrutad:

9- Sed de mal (Orson Welles, 1958)


El hecho de ver el enorme y sudoroso cuerpo de Orson Welles jadeando en cada escena, ya es motivo suficiente para que las axilas empiecen a transpirar. Si a eso le sumamos el invernal traje de Charlton Heston y el ardiente clima mexicano, Sed de Mal no es una película recomendable para estas vacaciones.


8- El diablo sobre ruedas (Steven Spielberg, 1971)


Una carrera infernal, por el medio de los desérticos parajes de la américa profunda (esas carreteras rectas y sin final a la vista, esos tonos acres, esas plantas que luchan por sobrevivir) mientras un camionero loco te persigue, puede ser motivo suficiente para moverse más de una vez en la butaca.

7- El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1961)


Úntese un poco de arena almeriense calentita en el rostro sudoroso, déjese barba un par de semanas, póngase varias capas de ropa y un capote como el de la foto, amén de botas hasta el final de la pantorrilla. Viaje hasta el desierto de Almería, en un buen día primaveral o veraniego, y disfrute del sol al medio día. Finalice el proceso fumando un purito. Oh yeah.


6- La leyenda del indomable (Stuart Rosenberg, 1967)


Cavar zanjas durante todo el día encadenado y en el sur norteamericano, no debe ser un trabajo fácil. Si le sumamos un par de palizas, y una cena de 40 huevos duros, el resultado no puede ser mejor.

5- Apocalypse now (Francis Ford Coppola, 1979)


El honor de poseer el rodaje más infernal de la historia del cine, no es en vano. Enfermedades del equipo, infarto de Michael Sheen, pura selva vietnamita, y meses y meses de rodaje. ¡Me encanta el olor a napalm por la mañana!

4- El puente sobre el río kwai (David Lean, 1957)


Está difícil elegir entre Apocalypse Now y El puente sobre el río Kwai. Idénticos escenarios, aunque en ésta no vemos ni pizca de agua. Para colmo, el famoso puente parece estar más bien seco, y Alec Guiness, ya de por sí delgado, le castigan metiéndolo en una caja de madera a pleno sol. Fantástico. 

3- Fuego en el cuerpo (Lawrence Kasdan, 1981)


Tórrida. Eso es Fuego en el Cuerpo, y desde todos los puntos de vista. William Hurt transparente la camisa de principio a final con el bochornoso calor de Florida. Pero su situación incluso empeora cuando conoce a la sensual Kathleen Turner. Nunca un título estuvo tan bien elegido.

2- Papillon (Franklin J. Schaffner, 1973)



La Guayana francesa debe ser un sitio precioso para visitar a día de hoy. Pero también debe ser bastante caluroso, o eso es lo que parece viendo el aspecto que McQueen y Hoffman mostraron durante las dos horas que dura Papillon. Si añadís además el compartir cuarto con un par de leprosos, el resultado es realmente devastador.

1- Lawrence de Arabia (David Lean, 1962)



Posiblemente, Lawrence de Arabia se la película más calurosa de la historia del cine. Ambientada durante la campaña africana en la Segunda Guerra Mundial, el británico Peter O´toole se pone el turbante para atravesar los desérticos parajes de Egipto  bajo un sol realmente abrasador. Sólo de pensarlo, me entran hasta escalofríos. Al igual que Apocalypse, fue un rodaje infernal (parte rodado en España) donde tuvieron que repetir innumerables veces tomas multitudinarias, además de  problemas con los rollos (se quemaban con el sol) y comprar dos trenes para descarrillar. David Lean, genio absoluto, sin duda debía tener una enfermiza obsesión por los rodajes complicados.

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