domingo, 10 de febrero de 2013

Los Miserables (2012)

Por Juanmez: ****1/2

Moulin Rouge! abrió la veda… Desde su estreno en 2001 hemos asistido a lo largo de esta última década al renacimiento cinematográfico de un género que se creía extinto, y es que la sorprendente película de Baz Luhrmann supuso todo un revulsivo para que ciertos directores se arriesgaran a dirigir musicales, sin saber con total seguridad qué efecto producirían en una desacostumbrada audiencia que ya prácticamente los había olvidado. Contra todo pronóstico, el éxito obtenido se ha reflejado en una sustanciosa lista de títulos, entre los que figuran Chicago, Dreamgirls, Hairspray, Sweeney Todd, Mamma mia! o Nine. Era pues inminente la adaptación en pantalla grande de uno de los musicales más famosos de la historia, Los miserables, inspirado en la inmortal novela de Víctor Hugo y basado en el espectáculo musical que ha triunfado por todo el mundo desde comienzos de la década de los ochenta.

No es la primera vez que se adapta este relato al cine, pues ya en los 90 se hizo una versión (muy infravalorada) protagonizada por Liam Neeson, ¡por no mencionar la completísima y fantástica miniserie de Gérard Depardieu! En esta ocasión, es el cineasta Tom Hooper (caído en gracia desde la oscarizada El discurso del rey) quien se ha atrevido con este ambicioso reto, cuyo atractivo principal es que, a diferencia de la mayoría de los musicales en los que los actores graban las canciones con una orquesta en un estudio, en este caso todos los intérpretes cantaron en directo en el plató. Un esfuerzo digno de ser reconocido por parte de un elenco más que entregado.

Un elenco por otra parte que se convierte en el pilar fundamental del film, pues si bien la mayoría no son cantantes profesionales, suplen esta faceta con interpretaciones más que solventes y destacables: Hugh Jackman, que tiene experiencia previa en estas lides, ofrece una sólida interpretación como Jean Valjean; Anne Hathaway está increíble como Fantine (su Oscar a secundaria está ya, como quien dice, “cantado”); y Eddie Redmayne lo borda literalmente (el número dedicado a sus compañeros caídos en batalla es sobrecogedor). Quizás el que se queda corto es Russell Crowe, pero no porque cante precisamente mal, sino porque su registro vocal no llega al tono que se le exige al personaje del incansable perseguidor Javert; aun así su presencia en pantalla es indiscutible. En cuanto al binomio Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen, quienes parecen disfrutar encasillándose en sus respectivos roles de excéntricos fantoches, cumplen también con su cometido, pues introducen puntualmente las pequeñas dosis de picaresca necesarias evitando que la película se limite a una incesante sucesión de números dramáticos.  

Dando por sentado que la banda sonora es una maravilla, el otro punto fuerte de la cinta es su impecable factura. Asimismo, los primeros planos con el personaje descentrado o la escenografía tan decadente evocan a la perfección la atmósfera que se respira en el manuscrito original. Eso sí, son muy cuestionables esos zarandeos de cámara que están a la última hoy día. Muchas veces da la sensación de que la cámara no acompaña al personaje que está cantando, y esto dificulta el seguimiento de la narración.

Con respecto al discurso, tal vez lo más conseguido sea la captación del espíritu de rebelión de la clase obrera francesa, fácilmente extrapolable de hecho a la situación que vivimos actualmente. Sin embargo, hay que decir que la trama se ve lamentablemente resentida en ciertos pasajes donde apenas existe profundización, como por ejemplo la transformación de Jean Valjean en alcalde o la relación de amor entre Marius y Cosette. Claro que, también hay que tener en cuenta que un formato musical cuenta con sus pros y sus contras.

En resumen, descartando algún punto flaco, Los miserables está a la altura de las expectativas generadas desde su concepción. Seguramente habrá más de uno canturreando las canciones sin cesar días después de su visionado.

Lo mejor: Su potente secuencia inicial, así como el tema I dreamed a dream interpretado por una pletórica Anne Hathaway, que aguanta espléndidamente en un prolongado primer plano como una auténtica fiera.

Lo peor: Una historia en la que casi el 100% de los diálogos son cantados puede resultar difícil de digerir para un público determinado.

1 comentario:

Jose MME dijo...

Soy gran defensor de la interpretación de Russell Crowe en esta peli.