domingo, 24 de febrero de 2013

Django desencadenado (2013)

Por Carlos y por Juanmez: *****


Tarantino es de esos autores que crean filias y fobias, hay quien lo odia y hay quien lo adora. De todas formas, a Tarantino parece importarle bien poco la opinión de sus detractores, porque desde siempre ha dirigido el cine que ha querido sin preocuparse demasiado por las críticas. En otras palabras, ha hecho lo que le ha dado la gana desde que empezó con sus primeros pinitos en el mundillo hace ya dos décadas. Tal ha sido su incuestionable éxito que actualmente podría hablarse perfectamente de la existencia del género tarantinesco.


Sin embargo, el realizador de Pulp fiction tenía una espinita clavada. Pese a que en Kill Bill ya atisbamos su debilidad por el spaghetti – western, nunca había adaptado ninguno en su totalidad hasta la fecha. Y por fin esta cuenta ha quedado saldada con Django desencadenado, donde vuelve a conseguir su único objetivo: entretener a toda su legión de seguidores, dejándolos satisfechos y con ganas de más, incluso tras la friolera de dos horas y tres cuartos de película.


Aunque el argumento es muy simple, el cineasta se recrea profundamente, disfrutando en las situaciones de tensión que se generan constantemente, estirándolas con largas conversaciones ingeniosas que a menudo son interrumpidas por pequeños detalles, en apariencia irrelevantes, pero cargados de significado en la historia. Bajo nuestro punto de vista, lo más llamativo del guión es que se trata de la primera vez que Tarantino se deja seducir por un romance, motor y excusa imprescindible para que funcione la trama.

Una trama en la que Django, interpretado por un estoico Jamie Foxx, no deja de ser un hilo conductor sobre el que Tarantino deja trascurrir una suerte de geniales secundarios: Christoph Waltz, Samuel L. Jackson y Leonardo DiCaprio deslumbran en sus excéntricos papeles. Quizás también éste sea uno de los pocos puntos flojos de la película. En toda su filmografía, Tarantino utiliza repartos corales, en ocasiones con un protagonista claro (Jackie Brown, Kill Bill), y otras veces con varios personajes que se van alternando conforme avanza el argumento. Sin embargo, en esta ocasión el personaje de Django no enamora como lo hacía el Vincent Vega de Pulp Fiction o el militar interpretado por Brad Pitt en Malditos Bastardos. Y se queda bastante lejos de la enorme personalidad de Pam Grier y Uma Thurman en sus respectivas cintas. Este hecho puede interpretarse como un desliz de Tarantino, o como un caso pretendido por él, ya que Django evoluciona a lo largo de la película, desde su inicial mudez, a su desparpajo final.

Por otra parte, en este último trabajo, plagado de tiroteos y borbotones de sangre excesivos allá donde apunte la cámara, se evidencia la influencia heredada de los grandes directores clásicos del western, como John Ford, y muy especialmente, Sergio Leone, al que Tarantino ha homenajeado en varias ocasiones (y uno de los pilares fundamentales en los que se basan sus detractores para criticarlo) y cuyo sello es muy apreciable en algunas cintas del director italiano (Hasta que llegó su hora). Por cierto, ¿no os da la impresión de que a los modernitos no les importaba una mier** Sergio Leone hasta que Tarantino empezó a homenajearlo?



En Django desencadenado vais a ver todos los elementos propios del cine de Tarantino. Es un western donde la exageración y el esperpento tarantiniescos se dan la mano, y donde el espectador, por encima de todo, disfruta. No lo vais a pasar mal, no vais a ver a mercaderes de esclavos explotando sin piedad a otros seres humanos. Lo que vais a ver, es como un dentista alemán y un esclavo liberado revientan cabezas esclavistas. 

Y para los fans del director de la gran mandíbula, Django desencadenado junto con Malditos Bastardos, forman parte de un tríptico que finalizará con una tercera parte, lo que completará esta trilogía pseudohistórica que Tarantino se ha marcado. Así que ya podéis ir preparándoos.

Lo mejor: La divertida discusión sobre las máscaras entre los miembros de un incipiente Ku Klux Klan, digna de cualquier gag de los Monty Python.


Lo peor: Jamie Foxx, siendo el protagonista, se ve en ocasiones irremediablemente eclipsado por sus tres compañeros de reparto, que están sensacionales. 

2 comentarios:

Una cinéfila dijo...

Película atrevida y rompedora como todas las de Tarantino que mezcla situaciones cómicas con situaciones realmente dramáticas, embuidas de absurdidad y de diálogos cuanto menos sorprendentes. No me pareció una obra de arte pero entretiene que es de lo que se trata. Efectivamente a Jamie Foxx lo encuentro algo atenazado y Cristopher Waltz está sublime.

paginas web cali dijo...

Django, excelente como toda película de Tarantino, ésta no podía ser la excepción.