miércoles, 20 de febrero de 2013

Amor (2013)

Por Juanmez: *****

Inquietante y turbador, así es Haneke (y su cine). Este año nos ha obsequiado con un drama sombrío dispuesto a revolvernos en todos los sentidos como sólo él sabe: Amor, una de sus obras más intimistas hasta la fecha. Toda la crítica ha sido unánime a la hora de rendirse a sus pies, hasta tal punto que ha llegado a alzarse por segunda vez con la Palma de Oro en el prestigioso Festival de Cannes, justo tres años después de obtener el preciado galardón con La cinta blanca. Tildado como uno de los enfants terribles del cine europeo, Haneke no deja indiferente a nadie, ni siquiera al otro lado del charco; donde la película ha sido reconocida con cinco nominaciones en los inminentes premios Oscar, incluyendo las categorías de Mejor director y Mejor película del año. ¡Casi nada!

Seguramente a estas alturas el argumento ya es más que conocido: los veteranos Jean – Louis Trintignant y Emmanuelle Riva encarnan a un matrimonio de octogenarios que comparten de forma entrañable sus últimos días juntos en un apartamento ubicado en París, convertido aquí en el indiscutible tercer protagonista de la historia, puesto que un 95% de la acción se desarrolla dentro del mismo. Ambos, profesores de música retirados, disfrutan de los pequeños placeres que todavía les ofrece la vida, tales como acudir a la ópera o deleitarse con esporádicos conciertos privados de antiguos alumnos que han triunfado en dicho campo.

De repente, una mañana ordinaria, la placidez que les embarga desaparece por completo cuando ella se queda totalmente paralizada y en blanco delante de su marido. A partir de aquí el personaje de Riva comienza a experimentar un proceso degenerativo, irrevocable e inherente a todo ser humano, que Haneke muestra visceralmente a través de los ojos de un entregado Trintignant; quien se encarga de acostarla, darle de comer y acompañarla en todo momento como un esposo ejemplar. Es tal el realismo con el que está filmada la cinta que no sería de extrañar que cualquiera que haya convivido con algún familiar en las mismas circunstancias se viera reflejado inmediatamente en alguna situación similar con este personaje, por tanto no es recomendable para un público demasiado sensible con este tema, ya que su visionado deja un nudo en el estómago que a más de uno le costará sobrellevar.   

Amor habla de la ternura y del cariño, pero también de la soledad y del dolor por encima de todo. Asimismo, refleja los comportamientos extremos a los que una persona es capaz de llegar tan solo por querer a una persona que está sufriendo, más aun cuando sabe que la única solución es resignarse a esperar el triste desenlace. En pocas palabras, Haneke declara sin tapujos con esta historia que, en contadas ocasiones, el fin justifica nuestros actos, por muy terribles que estos puedan ser de cara a los demás, siempre y cuando se trata de amar a alguien…

Lo mejor: Una sobresaliente Emmanuelle Riva.

Lo peor: Una desaprovechada Isabelle Huppert.

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