miércoles, 25 de julio de 2012

Diseccionando a Selina Kyle...

Selina Kyle, mejor conocida como Catwoman, es sin duda uno de los personajes más pintorescos y atractivos del círculo más cercano a Batman, su actitud felina es su seña de identidad, rozando siempre la ambigüedad mientras explota su faceta más sexy. ¿Heroína o villana? Digamos que inclasificable y peligrosamente imprevisible, pues jamás puedes anticiparte a sus movimientos o prever sus intenciones... Estableciendo comparaciones, ¿cuál ha sido la mejor que la ha interpretado en carne y hueso? Cada uno tendrá sus gustos evidentemente, los habrá quienes prefieran el encanto sesentero que desprendía Lee Meriwether, como también puede que a más de uno le acabara conquistando en secreto la bazofia de adaptación que protagonizó Halle Berry en 2004 debido únicamente a sus más que notorios atributos físicos... 

Bajo mi punto de vista, la mejor hasta el momento ha sido Michelle Pfeiffer, sin desmerecer el trabajo de Anne Hathaway en la reciente versión de Nolan; quien por cierto tenía un complicado reto entre manos que ha superado con nota: demostrar que está a la altura de una actriz tan veterana como Pfeiffer, ofreciendo un registro del personaje de Catwoman más fiel quizás al de los cómics, y radicalmente opuesto al que todavía teníamos fresco en nuestras cabecitas la mayoría de nosotros. ¡Nada fácil! No obstante, por mucho que apreciemos los esfuerzos de Hathaway, es bastante complicado eclipsar secuencias tan brillantes como ésta que os dejo a continuación, extraída de "Batman vuelve" de Tim Burton. Creo que sobran las argumentaciones, pues la secuencia habla por sí sola: insuperable e imperecedera como la misma Selina Kyle...

domingo, 22 de julio de 2012

El caballero oscuro: La leyenda renace (2012)

Por Carlos: ****

Después de ver la tercera parte de Batman, lo primordial es dejar un reposo de un par de días para asentar la película. Con las imágenes aún en la retina de la segunda parte, y con el recuerdo imborrable del Joker de Ledger que deslumbró a todos los espectadores, las expectativas, y las odiosas pero irremediables comparaciones están en boca de todos, fans y no fans del caballero oscuro (lo del hombre murciélago ya cayó en el olvido).

Y como soy odioso, voy a comparar. La base de la película es similar a la de la anterior. Sin desvelar spoilers importantes, solo diré que comienza con una introducción donde nos presentan al villano, Bane, al que rápidamente hay que atrapar. Sin explicar el porqué, Bruce Wayne aparece con los huesos destrozados, y sin ganas de ser Batman, y Catwoman enseña de lo que es capaz nada más comenzar la película. A partir de ahí, con todas las piezas sobre el tablero, sólo queda ponerlas en movimiento.

Christopher Nolan, puede pasar a la historia como el mejor director de la historia del cine en materia de Blockbusters. No hay nadie en el panorama cinematográfico que sea tan espectacular, tanto en los detalles grandes como en los pequeños (¿habéis visto lo que hacen las ruedas de la moto?). La parafernalia de sus películas es desmesurada en tamaño, sobresaliente en calidad y exacta en cantidad. Se me viene a la cabeza la escena final de Los Vengadores, nada que ver con cualquiera de las de esta película. El problema de Nolan, que lo tiene prácticamente desde Memento, son sus guiones. Sin leer sus pensamientos, creo que, como dice el refrán, abarca mucho, pero aprieta poco. En esta ocasión, atiborra a la película de personajes secundarios y no hay ningún primario que sea el eje conductor, como lo fue Harvey Dent en la anterior cinta. Ni Batman, ni Catwoman, ni el detective Gordon, ni el personaje desencuadrado de Marion Cotillard, consiguen la dosis adecuada de protagonismo. Y lo más grave de todo, el personaje de Bane es la sombra de lo que fue Joker. No sólo por líneas de diálogo o apariciones en pantalla, en las cuales se queda bastante corto, sino en complejidad, en sembrar el terror y en demostrar que es el auténtico terror de Gotham. Digámoslo claro, Bane es un papanatas. Sumándole a esto un par de diálogos realmente bochornosos (¿o acaso alguien ve lógico lo del café de Florencia?), el guión de la película se queda a medio fuelle si comparamos con la segunda parte. Mención especial al argumento, con reverberaciones 15-M pero a la inversa, al que por cierto, alguien debería hacerle un análisis concienzudo, porque en esta ocasión, los malos son los que protestan.

A pesar de todo, aunque parezca que estos detalles merman la calidad de la película, la verdad es que el conjunto supera a cada una de sus partes, y al final, todos los defectos se van diluyendo durante las casi tres horas de película. Batman es un producto palomitero de digestión fácil, y olvido difícil. Perdura y perdura por su magnitud, su banda sonora, su atmósfera y, como en toda buena película de Nolan, los dilemas éticos que se plantean. El entretenimiento y la diversión que proporciona son mayúsculos y el cierre de la película, descomunal. Batman 3 es mejor que la primera y peor que la segunda, aunque a pesar de todo, consigue ser un producto de calidad. Por cierto, ya me pasó con la segunda parte que no me gustó demasiado la primera vez, y luego me resultó deslumbrante, así que puede que de aquí a unos meses la nota pueda variar.


Lo mejor: La escena introductoria y el final.
Lo peor: Algunos personajes desdibujados y diálogos absurdos.

miércoles, 11 de julio de 2012

Retrospectiva: ¿Vencedores o vencidos? (1961)

Hoy es un día muy especial porque hacía bastante tiempo que no teníamos colaboraciones en el blog, pero gracias a nuestra gran amiga y fiel seguidora Lola ese periodo de espera por fin ha finalizado, atreviéndose nada menos que con "¿Vencedores o vencidos?", una soberbia película de las que su visionado hace mella. Estoy plenamente convencido de que su espléndida reseña sobre la misma conseguirá que aquellos que no la conocieran le brinden una oportunidad, y a su vez despertará de nuevo el interés por revisarla a los que ya la hayan visto (como es mi caso). ¡Todo un gustazo vamos! ¡Esperamos otra con ansia!


Por Lola C.P.:

Al evocar esta cinta en mi cabeza, la expresión que primero acude a mi mente es “¡Vaya peliculón!”. Creo que esta película es como los buenos libros o las buenas obras de arte, que cada vez que se leen o se contemplan, se descubre algo nuevo… La cinta está ambientada en la Alemania de la postguerra, adonde acude un juez estadounidense encargado de presidir el proceso contra cuatro jueces acusados de colaborar en los crímenes de guerra del régimen nazi. 

Hay tanto que decir sobre esta cinta que es difícil comenzar por algún lado. Si de entrada tuviera que destacar algo, sin duda, sería el tema. Todos sabemos que la II Guerra Mundial, el nazismo y el holocausto son asuntos que despiertan muchas sensibilidades, incluso hoy en día. Pues resulta que, en “¿Vencedores o Vencidos?”, una película del año 61, se atreven a darle un tratamiento al tema tan complejo y arriesgado que dudo mucho que pudiéramos verlo en una cinta actual. No cae en la simpleza de reducirlo todo a buenos y malos; por el contrario, trata de abordar un análisis individual de cada personaje, de sus motivaciones, sus anhelos, sus frustraciones, sus dilemas… conformando de cada uno de ellos un prisma con múltiples reflejos. Y lo hace, además, con tal maestría que el espectador logra empatizar con cada personaje, sea alemán o americano, sea víctima o verdugo, porque aquí esos roles se desdibujan y pierden por completo su sentido, de ahí el título de la obra.


Quizá por eso el espectador se siente permanentemente confuso en sus sentimientos durante las tres horas de película. Aún teniendo una opinión crítica sobre el tema, el espectador se enfrenta a sus propios prejuicios, porque ¿cómo puede uno posicionarse del lado de personas que, amparadas bajo el ala del nazismo, cometieron semejantes actos? Pues a pesar de ello es difícil no sentir lástima por los acusados, sobre todo por el Dr. Ernst Janning, magníficamente interpretado por Burt Lancaster; o no comprender el resentimiento de Mrs. Bertholt (Marlene Dietrich), cuyo marido fue ejecutado tras la derrota alemana. Pero, al mismo tiempo, personajes como Hans Rolfe (Maximilian Schell) e Irene Hoffman (Judy Garland), ambos humillados y marginados por el gobierno del III Reich, despiertan la animadversión y el desprecio hacia los acusados y, por extensión, hacia todo el pueblo alemán. Y, entonces, la benevolencia da paso a un sentimiento de venganza atroz, encarnado por los fiscales americanos que ejercen la acusación en el juicio. En mi opinión, ése es el mayor logro de la cinta: ofrecer diversos puntos de vista sobre un conflicto tan complejo sin reducirlo a una visión maniquea. Ese espíritu lo resume a la perfección el juez Dan Haywood (Spencer Tracy), con su célebre frase “Necesito comprender”. Un personaje vital, pues su concepción de la justicia vertebra toda la obra: un juicio no sirve para llevar a cabo una venganza o cobrarse una revancha, hay que desterrar sentimientos como el miedo y la rabia, porque sólo así se podrá dictar una sentencia justa que pueda cerrar heridas sin engendrar odio. 


Una historia triste y llena de esperanza al mismo tiempo, como la historia misma de Alemania después de la II Guerra Mundial. Triste por el sufrimiento padecido, la rabia de no haberse percatado a tiempo de lo que representaba el nazismo, la impotencia de no poder cambiar el pasado, el sentimiento de culpa y de vergüenza. Llena de esperanza porque en Nuremberg se condenó a los responsables de esa locura, pero no al pueblo alemán. Un pueblo que fue redimido y perdonado para que pudiera seguir adelante, como manifiesta Mrs. Bertholt al juez Haywood: “No se puede vivir odiando. Tenemos que olvidar si hemos de seguir viviendo.” 

martes, 10 de julio de 2012

The Amazing Spiderman (2012)

Por Juanmez: ***


"Estableciendo paralelismos, no es mejor ni peor que la versión de Sam Raimi, sino que tiene sus pros y sus contras. Ahora bien, si se evitan los prejuicios a la hora de verla, la cinta puede incluso llegar a reconciliar con el hombre araña a todos aquellos espectadores que jamás conectaron con sus aventuras hace 10 años." 

Lo mejor: El cameo de Stan Lee (de los mejores que se han visto hasta el momento en una película de Marvel).

Lo peor: Se echa en falta la lapidaria sentencia: "un gran poder conlleva una gran responsabilidad".