jueves, 29 de marzo de 2012

What´s virgin mean?

Hoy os dejo con este cortometraje inglés tan divertido dirigido por Michael Davies, que demuestra que "algunas veces las pequeñas preguntas requieren grandes respuestas" XD

lunes, 26 de marzo de 2012

Intocable (2012)

Por Juanmez: ****1/2

"Intocable" ha sido una de las sorpresas de la temporada, una deliciosa comedia inspirada en un caso real que cuenta con un buen guión y unos actores (François Cluzet y Omar Sy) en estado de gracia. A priori, da la sensación de que su sinopsis no contiene ni una pizca de comicidad, sino juzgad vosotros mismos: un multimillonario queda tetrapléjico por culpa de un accidente que sufre y es atendido por un inmigrante recién salido de la cárcel... ¡Parece un dramón de tomo y lomo a secas! Sin embargo, temas tan trascendentales como la integración social o la diferencia de clases son abordados en la película desde una perspectiva en la que drama y comedia se complementan de maravilla.

Desde luego es muy difícil resistirse a carcajearse o soltar incluso alguna lagrimilla de emoción con varias de sus escenas. La clave para conseguir este efecto reside en que, a pesar de que haya fragmentos más duros, el tono cómico prevalece siempre sobre el dramático. Aquí hay cabida para la ironía y no hay miedo en usar chistes de humor negro para hablar de asuntos tan serios como puede ser por ejemplo la discapacidad de uno de los protagonistas. Tal vez por ello el film tenga tanto éxito, porque huye de las penas y no se recrea en el dolor del ser humano, sino que intenta enfocarlo de la forma más optimista posible.  

A mi modo de ver, estamos ante una historia que ensalza el valor de la amistad por encima de todo, posible entre dos personas de orígenes muy distintos, o con gustos y formas de pensar completamente opuestas. Esto demuestra que si nos guiamos siempre por los prejuicios a la hora de conocer a alguien, a lo mejor nos equivocamos y perdemos la oportunidad de forjar relaciones estrechas con personas realmente interesantes que quizás nos aporten aquello que más necesitamos sin saberlo, o ayudarnos a ver la realidad de una manera diferente.

¿Peca "Intocable" de sensiblera en ciertos momentos? Por supuesto, pero no lo esconde, pues este propósito quedaba ya patente en su tráiler, es decir, se sabía de antemano que se trataba de una cinta amable cuya única pretensión era inyectarnos en vena altas dosis de alegría, que buena falta hacen en estos tiempos que corren. El caso es que lo consigue con creces sin caer en lo previsible y sin manipular facilonamente los sentimientos del espectador. Ojalá pudiéramos reírnos así todos los días con secuencias tan divertidas como la de la ópera...

Lo mejor: Sus necesarios toques de humor negro, que distinguen al film de cualquier comedia de manual.

Lo peor: Se echa en falta más profundidad en la complicada situación personal del personaje de Omar Sy, un poco desdibujada bajo mi punto de vista.

viernes, 23 de marzo de 2012

Crónica de una decepción: Los vengadores (1998)

Allá por el 98 se estrenó esta “película de usar y tirar” (por utilizar un eufemismo elegante de bazofia) que no guarda relación alguna con “Los Vengadores” de la Marvel, sino con la longeva serie de espionaje británica que gozó de gran popularidad durante la década de los 60. En su día pagué por verla en cine y a mi bolsillo todavía le duele, ¡pero es que la vendieron muy bien! En la campaña promocional parecía una adaptación fresca y entretenida que contaba con un reparto de altura, una dirección artística sumamente atractiva a cargo del oscarizado Stuart Craig, y un aroma glam - british difícil de resistir; pero sus penosos resultados de crítica y taquilla demostraron que la conjunción de estos jugosos cebos no fue suficiente para salvar este fiasco, “recompensado” con el premio Razzie al peor remake de aquel año para más inri…

Y es que, aunque su comienzo resultaba prometedor, a medida que la cinta avanzaba cada vez se hacía más y más aburrida, rozando lo insoportable a ratos. Para empezar, su argumento era pésimo: la idea de que un villano súper poderoso pretendiera controlar el clima con una especie de máquina para provocar desastres naturales parecía inspirada en el cómic de Mortadelo y Filemón “El estropicio meteorológico” (gran ejemplar por cierto, altamente recomendable), pero con un resultado cutre y previsible que distaba mucho del trabajo del ilustre Ibáñez. Por si fuera poco, el guion era deplorable, plagado de diálogos insulsos que no conducían a ninguna parte y que daban vergüenza ajena.

Aun me cuesta entender cómo actores tan brillantes de la talla de Sean Connery, Ralph Fiennes y Uma Thurman accedieron a formar parte de un proyecto tan ridículo. Sus interpretaciones no solo se veían forzadas, sino que además la pareja principal no desprendió la química que se pretendía conseguir. Probablemente Connery fue seducido con la oportunidad de poder salir vestido con el típico traje escocés del que siempre hace gala en cuanto tiene ocasión, y Thurman acababa de rodar otra terrible secuela destinada a caer en el olvido (“Batman y Robin”), así que tal vez no le importaba demasiado meter la pata una vez más. Total, recientemente había hecho “Gattaca” y estaba muy sexy enfundada en un mono de cuero, ¿qué más le daba hacer el tonto por partida doble? Podía permitírselo a fin de cuentas. Lo mismo le ocurría a Ralph Fiennes, quien por aquel entonces estaba en pleno ascenso y no tenía necesidad de venderse de esta manera tan descarada; pero bueno, un ingreso extra nunca viene mal…


En resumidas cuentas, podría decirse que en lugar de una adaptación fiel del material original, más bien parecía una una cruel burla dirigida a todos aquellos que tuvieron fe en ella; recuerdo vívidamente como ejemplo una bochornosa secuencia en la que Fiennes y Thurman deben perseguir a unos villanos disfrazados de enormes osos de peluche (sin comentarios). Quizás si “Los vengadores” hubiese sido presentada al público como una cinta paródica a lo mejor habría sido comprendida, nunca se sabe. Pero engañaron a la audiencia como quisieron, derrochando un pastizal en unos decorados brutales y unos efectos visuales solventes. Qué pena... ¿Tan difícil era hacer una buena versión?

¡¡Estad alerta si alguien de vuestro entorno os regala esta basurilla porque seguramente sea una forma indirecta de demostrar el poco aprecio que os tiene y quiere que sufráis viéndola!!  

martes, 20 de marzo de 2012

En tierra de sangre y miel (2012)

Por Carlos: ****

En 2001 Danis Tanovic sorprendió al mundo con 'En tierra de nadie', a día de hoy una de las mejores películas sobre el conflicto serbio-bosnio de principios de los noventa, un tema poco tratado en el cine. Quizás por ello, es bastante sorprendente que la actriz Angelina Jolie, a la cual estamos acostumbrados a ver en alfombras rojas, e interpretando papeles en superproducciones, se vea inmersa en las labores de producción, escritura y dirección de 'En tierra de sangre y miel'. Pero a diferencia de la sátira que nos propuso Tanovic sobre las contradicciones de la batalla, Jolie nos ofrece su punto de vista dramático, mostrando el cruel enfrentamiento que tuvo lugar.

Y para ello, lo que más se aprecia de la película (aunque a muchos puede echar atrás), es una impresionante y opresiva atmósfera desde el principio que juega con la sensibilidad del espectador, estremecido ante las impactantes atrocidades que tuvieron lugar. Jolie no se corta, mostrando toda una suerte de escenas protagonizadas por insensibles militares serbios contra civiles musulmanes de todas las edades.

Como el conflicto fue largo y difícil de resumir, Jolie se centra en la vida de las mujeres musulmanas, y especialmente, en una de ellas, Ajla (Zana Marjanovic), una pintora cuya vida discurría normalmente hasta que estalla la guerra, que la obliga a separarse de su hermana y su sobrino y es internada en un centro militar para servirlos. Allí, se reencontrará con un viejo conocido del que estuvo enamorada antes de la guerra, y que ahora se encuentra en el bando contrario.

'En tierra de sangre y miel' es por tanto una buena película, no apta para todos los públicos. Puede herir sensibilidades por su crudeza en algunas escenas y por una tensión en algunos momentos casi insoportable. Jolie dirige con buen pulso, y el guión está muy bien estructurado, con una historia bien hilada donde conocemos de primera mano el enfrentamiento, sus causas, sus puntos de vista y la visión de los generales y militares, además del modo en el que vivían, además de la existencia de campos de concentración, donde vivían hacinados montones de musulmanes.

Lo mejor: La excelente atmósfera.

Lo peor: Puede resultar excesiva en algunos momentos.

domingo, 18 de marzo de 2012

Retrospectiva: La Venus rubia (1932)

Josef von Sternberg, director de 'La Venus rubia', fue el principal artífice de la elaboración del mito de Marlene Dietrich, que a día de hoy, sigue siendo considerada como una de las más grandes divas del séptimo arte. La vida de ambos daría un vuelco tras la realización de 'El ángel azul', película en la que Sternberg pudo sentirse por primera vez plenamente realizado como director, y donde empezaría una fructífera racha de siete películas junto a Marlene Dietrich, la que sería una de las personas más importantes de su vida, tanto en el plano profesional como sentimental.

El guión de la película entonan con la dirección de Sternberg. Son complejos, pero a la vez sencillos, donde el guión está formado por tramas que se van sucediendo, y no con la estructura normal introducción, nudo y desenlace. En 'La Venus rubia', se nos presenta el conflicto inicial de una mujer que vive con su hijo y con su marido, un químico que enferma debido a una exposición prolongada con materiales radioactivos. Éste, necesita urgentemente viajar a Alemania, donde un famoso doctor puede tratarlo, pero necesita para ello una suma de dinero que en ese momento no poseen. Aprovechando su pasado, el personaje de Dietrich empieza a trabajar como cabaretera, consiguiendo un notable éxito.

Tras una primera parte, la película evoluciona y surgen problemas derivados de esta situación inicial, agrupados en varias secuencias cuyas localizaciones y conflictos nada tienen que ver unos con otros, pero con un hilo conductor común. Es por esto que los guionistas consiguen una historia interesante desde el punto de vista estructural y narrativo, pasando de un drama a una road movie en algunos momentos, lo que confiere a la cinta de una nueva dimensión, más amena, para volver de nuevo al drama. La aparente simplicidad es fruto de un inteligente guión, adornado con escenas divertidas en las que Dietrich muestra sus dotes como cantante, y una serie de ingeniosos diálogos. Sternberg además introduce escenas dinámicas, bastante adelantadas para el año en el que se rodó la película.

Además, debemos hacer una mención aparte para la aguda sensualidad que posee la película, ya desde el primer minuto, en una escena donde varias mujeres nadan desnudas en un lago, mientras varios hombres miran. A esto, se le suman escenas donde Sternberg juega con el espectador, pero siempre guardando las formas (recuerdo que hablamos de 1932): piernas de bailarinas, mujeres en paños menores, e incluso una escena en la que le piden a la Dietrich que por favor, enseñe las piernas. Marlene Dietrich explota también sus encantos, para demostrar que su estatus de diva era más que merecido. El resto del elenco también es de mención, con un genial Herbert Marshall ('La loba', 'Desayuno para dos'), secundario de lujo del cine clásico, y un primerizo Cary Grant, en un papel, como no, de galán, tan odioso como efectivo.



'La Venus rubia' es una película de contradicciones, donde una mujer lucha por el amor de su marido, y se ve privado de él. Durante toda la película, se sufre por el personaje de Marlene, al cual la sociedad le ha despojado de sus derechos. El tono de la película adquiere momentos angustiosos, y algunos de absoluto desahogo, para llegar a un final catártico en el que la legitimidad y el sentido común reinan. 'La Venus rubia' es cine que perdura.

sábado, 17 de marzo de 2012

We need to talk about Kevin (2012)

Por Juanmez: ***

Nada más comenzar la película aparece una mujer arrastrada por la multitud en la famosa fiesta de la Tomatina buñolense. El color rojo invade la celebración y se va apoderando de ella paulatinamente como si estuviese siendo masacrada. Con esta significativa secuencia de apertura se sobrentiende que nuestra protagonista está atravesando un auténtico calvario…

¿De dónde procede este sufrimiento? Eva (Tilda Swinton)  decide junto a su marido (John C. Reilly) tener un niño después de muchas dudas al respecto. Quizás esta indecisión es una de las causas por las que Eva identifica desde un primer momento al bebé con una atadura que le impide disfrutar de determinados placeres a los que ella está acostumbrada. Como le sucede a muchas madres primerizas, al principio le cuesta trabajo cuidarlo (no es fácil soportar llantos y cambiar pañales). ¿Es posible que ese rechazo inicial condicione o afecte a una criatura tan pequeña hasta el punto de volverse perversa con el ser que lo trajo al mundo? Sea como sea, Eva se esfuerza al máximo para criarlo y educarlo con cariño, pero pronto se da cuenta de que es en vano, pues a medida que su hijo Kevin (Ezra Miller) va creciendo, empieza a desarrollar un odio visceral hacia ella que va aumentando inevitablemente con el paso del tiempo.

Son varias razones de peso las que llevan a Eva a pensar que en los oscuros y vacíos ojos de su hijo reside el mal personificado. Sin embargo solo ella parece apreciar la mirada diabólica que se esconde detrás de sus terribles actos, ni siquiera su impasible esposo la apoya porque, lógicamente, a cualquier padre le cuesta aceptar así porque sí que su hijo sea la encarnación del mal. Además cuando a Kevin le interesa, muestra una actitud angelical que hace imposible pensar que haya una pizca de maldad en él.

“We need to talk about Kevin” plantea una cuestión turbadora: ¿existe el mal innato? En este caso particular no hay muestras de negligencia parental, pues somos testigos de cómo Kevin recibe amor en su infancia por parte de sus padres, y a pesar de ello se acaba convirtiendo en un engendro incorregible. Por tanto cabe preguntarse si hay personas que son malas por naturaleza independientemente de las influencias positivas que reciban en su entorno, al igual que existen personas altruistas dedicadas a ayudar a los demás. Tal vez Kevin se comporta así porque ha experimentado algún trastorno que en apariencia puede pasar inadvertido en su ámbito familiar. Incluso puede darse la posibilidad extrema de que sea un egoísta redomado que actúa como un canalla con el único objetivo de preocupar a su madre, haciendo que se sienta culpable porque en el fondo quiere que le dedique toda su atención exclusivamente a él. Queda patente que los motivos pueden ser infinitos, pero la película deja este asunto en manos del espectador, optando por mostrar las consecuencias de la complicada situación, que como es de suponer, son nefastas…

Aparte de su asfixiante atmósfera y su magnética estética visual (con una fotografía en la que predomina el color rojo, reflejo inequívoco de la pasión y la muerte a partes iguales), lo más destacable del film es el acierto en el casting, ya que Tilda Swinton y Ezra Miller son tan parecidos físicamente que podrían pasar por madre e hijo en la vida real. Ambos ofrecen unas interpretaciones inquietantes que estremecerán a más de uno (de hecho hay veces que las poses de Miller guardan cierto parecido con las que ponía el actor que interpretaba al diabólico Damien en “La profecía”).

En resumen, una película ambiciosa que podría haber sido más interesante todavía si no hubiera recurrido a la innecesaria utilización de saltos temporales que restan intriga a su trágico final.

Lo mejor: El enfrentamiento actoral entre Swinton y Miller.

Lo peor: Un desenlace ausente de sorpresas.

viernes, 16 de marzo de 2012

Retrospectiva: Muerte en Venecia (1971)


Nuestra ferviente admiradora Marina Hidalgo, nos vuelve a deleitar con su prosa en esta retrospectiva del clásico de 1971 'Muerte en Venecia'. Que la disfrutéis.

Por Marina Hidalgo:

Esta adaptación literaria de la novela del mismo nombre de Thomas Mann, constituye una pieza característica del neorrealismo italiano.
El cineasta, en vez de limitarse a la pura descripción objetiva, se encuentra comprometido con esa realidad con la reflexión sobre la misma. La autenticidad se consigue mediante la austeridad en el empleo de los medios técnicos. Hay un talante de crónica, de documento de la situación social del momento.

Se trata de una meditación sobre el final del siglo XIX y de la llegada de un nuevo siglo donde la forma de vida se contempla de una manera totalmente distinta.
Desde la filosofía a la política, desde el arte a la historia, todos los campos de la creación intelectual manifestaban una confianza ciega en las posibilidades de la ciencia y un radical optimismo en cuanto al futuro del hombre, pero es en las dos últimas décadas del siglo XIX cuando comenzaron a surgir fracturas que anticipaban un nuevo cambio cultural: se pusieron en duda las seguridades construidas en las décadas centrales del siglo, y se generó una profunda quiebra en las referencias culturales; quiebra que se generalizó con la llegada de la Primera Guerra Mundial. En definitiva se pasa de la seguridad a la incertidumbre, y del progreso a la decadencia.

El tema claro de la película es el de la decadencia, que se puede encontrar en múltiples aspectos de la misma. Se trata de un ambiente lúgubre, el cual es muy distinto de la concepción que se tiene de una Venecia alegre y turística. Además la música favorece este clima de degradación y de introspección por parte del protagonista (Gustav), quien constantemente recuerda con anhelo los momentos felices con su familia. Esto podría suponer un pensamiento paralelo al de la época, pues debido a ese escepticismo que se vive, se puede añorar aquellos años donde la confianza en el progreso era plena a mediados de siglo.
La película se basa en esa degradación de los mitos establecidos. Satiriza la búsqueda de lo ideal y muestra una sociedad decadente que constituye la clase alta que se encuentra en el hotel de Lido. Sus conversaciones son vacías y su protocolo puede resultar incluso ridículo.
Por tanto, dicha decadencia se muestra en el declive de esa sociedad burguesa, el deterioro de la propia Venecia como consecuencia de la peste, e incluso del mismo protagonista tanto física, como psicológicamente.
El argumento de la película en sí es un tanto peliagudo por la ambigüedad de la obsesión del protagonista por un niño polaco que se encuentra hospedado en el mismo hotel. Gustav no para de contemplarlo e incluso se muestra frustrado por cómo se comporta delante del joven. Además la conducta de éste también resulta confusa ya que no se llega a esclarecer si comprende lo que está ocurriendo.



Gustav lo percibe como una belleza ideal e inalcanzable, bella por sí mima, es la idea del arte por el arte de la época. Su concepción de belleza se asemeja a la de Platón, pues se concibe como una idea suprema que se halla en otro mundo muy distinto del que habita: “La creación de la belleza o de la pureza es producto del espíritu”.
En la película, aparecen escenas en la que acude a un burdel, o a una peluquería donde intenta maquillar esa imagen en declive del protagonista y se puede ver reflejado ese desmoronamiento de lo estable. Esto también se puede apreciar en la escena en la que unos músicos tocan en el hotel: son músicos que, aunque tocan canciones alegres y se muestran con una actitud positiva, resultan desagradables por su aspecto y su contraste con el resto de las personas que se encuentran en la puesta en escena.
Gustav se sumerge en la decadencia de la ciudad que está condenada por una epidemia de cólera que todo el mundo trata de ocultar. Ese “secreto a voces” resulta fundamental para favorecer ese halo de misterio y de oscuridad al argumento de la película.
Toda la trama se muestra como una continua agonía del protagonista y de la situación que se vive, y para intensificar esa frustración que se vive en ese momento, la película emplea recursos para ralentizar la historia. Gustav se encuentra solo, perdido en un mar de incertidumbre tal y como se encontraban los primeros intelectuales de fin de siglo que se percataron de ese cambio tan radical que estaba por llegar como consecuencia de la guerra.

En un momento llega a decir sobre un reloj de arena: “el conducto a través del cual cae la arena es tan estrecho que aparentemente el nivel del vaso superior permanece igual, no cambia. Solo un buen rato después se da uno cuenta de que la arena ha ido cayendo grano a grano inexorablemente hasta colmar el vaso inferior…entonces ya nada importa, se ha cumplido el tiempo”. En mi opinión no existen mejores palabras para explicar toda la trama de la película, y cómo el tempus fugit (el tiempo se escapa) se convierte en uno de los principales problemas del ser humano incluso en la actualidad.

jueves, 15 de marzo de 2012

Escena: "A girl like you"

Mira que "Los Ángeles de Charlie 2: al límite" es mala, no solo por ser una secuela completamente innecesaria que roza lo absurdo en más de una ocasión, sino porque además tenía una línea argumental bastante simplona e insultante a ratos (aunque dudo que su director McG pretendiera lo contrario). Sin embargo, no se puede negar que la peliculita de marras es rabiosamente entretenida y posee un montaje curradísimo por mucho que le duela reconocerlo a más de uno. Aquí os dejo una secuencia que lo prueba al ritmo de la mítica canción de Edwyn Collins A girl like you, que conocí gracias a esta cinta precisamente (cuya BSO, dicho sea de paso, también cuenta con temas muy bien escogidos). Lástima que el vídeo no muestre el golpe de efecto final, pero no lo encontré completo en Youtube. Cambiando de tema: ¿por qué no hace Demi Moore más veces de villana? Debería replanteárselo seriamente porque el rol le viene como anillo al dedo... En fin, disfrutadlo todo lo que podáis.

lunes, 12 de marzo de 2012

Imágenes imprescindibles del cine: Los 400 golpes

Indudablemente, existen planos que jamás se olvidan, y este es uno de ellos:


Antoine Doniel (interpretado por Jean – Pierre Léaud) mira fijamente a la cámara, dirigiéndose directamente al espectador, a quien parece interrogarle tácitamente: “¿y ahora qué?” En su rostro se aprecia el hastío de las experiencias vividas, y además la dolorosa carga del pasado del que pretende huir invade su expresión;  mientras que detrás de él se erige el mar como símbolo inequívoco de libertad y vía de escape metafórica. En lo más recóndito de su ser, Antoine desearía desaparecer fundiéndose entre unas olas que podrían consolarle, pero a su vez también le asusta sumergirse y por eso nos pregunta a nosotros. Aun es muy joven, con toda la vida por delante, tiempo suficiente para reconducir su destino sin ser a lo mejor consciente de ello; razón de más para que todos nos preguntemos irremediablemente: “¿qué será de él?”    

Aunque no se haya visto “Los 400 golpes” de François Truffaut, una de las obras cumbre de la aclamada corriente cinematográfica nouvelle vague, considero que el amplio abanico de sensaciones que transmite su protagonista en esta imagen pueden ser fácilmente detectables por cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad; pues en sus ojos encontramos impotencia, desolación e incertidumbre a partes iguales. En concreto esta escena es el resultado de un largo travelling en el que Antoine corre jadeante y desorientado, y es justo entonces cuando el zoom avanza hacia él captando este angustiante retrato en el que identificamos rápidamente a un niño desprovisto de cariño y de afecto.

Como es evidente, los afortunados que la hayan visto sabrán sobradamente cuales son los motivos que conducen a Antoine a su desesperante situación personal. No obstante, el contenido de los mismos aparece perfectamente sintetizado en esta inigualable estampa, que parece plasmar con un acierto inusitado la compleja realidad del muchacho en su profunda mirada, una mirada que nos quiebra y nos llega al alma como pocas lo han hecho en la historia del séptimo arte…

sábado, 10 de marzo de 2012

Los idus de Marzo (2012)

Por Carlos: ***1/2

El polifacético George Clooney vuelve tras las cámaras, de nuevo con una película política, género que no tocaba desde 2005, cuando consiguió bastante éxito con 'Buenas noches y buena suerte'. En esta ocasión, Clooney juega al despiste, elaborando una suerte de personajes que trabajan en el partido demócrata, y cuyo líder y seguidores, no parecen jugar tan limpio como se les podría suponer. Confronta Clooney por tanto su ideología política, manifestada públicamente en multitud de ocasiones como de izquierdas, con la trama de la película, donde los problemas residen precisamente en su propio partido.

A diferencia de otras ocasiones, Clooney no se reserva el papel principal, sino que Ryan Gosling es el joven y prometedor político que se encarga de dar vida al protagonista de la película, un subordinado de Clooney (que encarna al líder del partido demócrata) que trabaja en el seno del partido preparando sus estrategias. Un día, conoce a una secretaria (Evan Rachel Wood) mediante la cual saldrá a la luz algunos asuntos turbios del líder demócrata. Clooney completa el genial elenco con un siempre soberbio Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti y Marisa Tomei.

Adaptación de la obra teatral 'Farraguth North', Clooney, que estuvo nominado en los últimos oscars al mejor guión adaptado, lleva a buen puerto la adaptación, consiguendo que la película, pese a no tener un argumento simple por algunos tecnicismos y métodos usados en las estrategias políticas con los que no estamos acostumbrados, ni una línea argumental clara, consigue que el espectador se sienta afín con la labor de los personajes. Esta integración, llevada a cabo poco a poco durante el metraje es bastante complicado de llevar a buen puerto, y ahí reside su mejor baza. Aunque no se tenga ni idea de política, ni interese, los conceptos de engaño o decepción se plasman brillantemente, gracias también a la labor de Ryan Gosling en uno de sus mejores papeles. A pesar de ello, el tono sombrío y el argumento sin sobresaltos hasta casi el final, confieren una neutralidad a toda la película que, sin aburrir, tampoco seduce ni apasiona.

'Los idus de Marzo' por tanto, parece más un ejercicio llevado a cabo por Clooney para demostrar lo que sabe hacer, que una película hecha pensando en los espectadores. Sin embargo, el guión está cuidado, y la ambientación, entre pabellones llenos de espectadores, oficinas de los partidos, periódicos y demás, es bastante sugerente y muy llamativo. Si le sumamos el genial reparto y la acertada visión crítica de Clooney, el resultado puede ser bastante satisfactorio.

Lo mejor: El argumento, intrincado en unos momentos, y simple en otros, muy interesante.

Lo peor: Que el final os resulte poca cosa.

viernes, 9 de marzo de 2012

Extremely loud and incredibly close (2012)

Por Juanmez: *

Cuesta imaginar que una película de Stephen Daldry, director de las magníficas “Billy Elliot”, “Las horas” y “El lector” respectivamente, haya tenido una acogida tan pésima. En un principio pensé que exageraban y que “Extremely loud and incredibly close” estaría al nivel de sus anteriores trabajos, pero después de darle una oportunidad fue cuando comprendí críticas del siguiente calibre: “Es una película a la caza del Oscar en su forma más descarada y censurable” (Lou Lumenick: New York Post). "Trata de hacernos sentir bien, incluso virtuosos, simplemente por el hecho de 'sentir'. Y sí, puede que llores, pero cuando te sacan las lágrimas forzadamente como aquí, el verdadero sentimiento debería ser el de rabia." (Manohla Dargis: The New York Times). "Extremadamente falsa e increíblemente histérica." (Luis Martínez: Diario El Mundo). Lo más triste de todo es que tienen razón, rara vez simpatizo con los críticos, pero en este caso coincido al 100% con la mayoría.

El motivo por el que he citado textualmente sus opiniones se debe a que sinceramente yo no podría haberlo expresado mejor: esta película, de título difícilmente pronunciable y traducción española completamente desacertada, está realizada con el único propósito de acaparar estatuillas de la forma más indecente y tramposa posible; afortunadamente solo obtuvo dos nominaciones y se fue de vacío porque de lo contrario habría perdido la escasa credibilidad que tengo de los Oscar.

La historia nos narra como un niño (un repipi e inaguantable Thomas Horn) perdió a su padre (un irritante Tom Hanks) en el fatídico atentado del 11- S y no logra superarlo. Un día investigando encuentra en el armario de su padre una llave en un sobre en el que pone "Black", y entonces decide buscar por toda la ciudad (equipado con una innecesaria pandereta cuyo sonido le tranquiliza) a todos los que tienen este apellido con la posibilidad de que tengan la cerradura en la que encaje dicha llave, empecinándose en que es algo que guarda relación con su progenitor fallecido.

Por muy interesante que suene la premisa, no os dejéis engañar, puesto que la búsqueda constante del chaval se hace soporífera y desesperante desde el minuto uno por diversos motivos: hay falta de ritmo en el desarrollo de acontecimientos, el personaje de Max von Sydow se ve forzado (no voy a revelaros qué papel juega para no destripar nada), las tramas secundarias (como la de Sandra Bullock) son irrelevantes, y por último los flashbacks que muestran escenas del pasado son demasiado repetitivos y buscan el sentimentalismo fácil. Mi consejo es que no perdáis el tiempo viéndola y os quedéis con el buen recuerdo de otras cintas de Daldry…

Lo mejor: Su fotografía no es nada desdeñable.

Lo peor: El niño protagonista es repelente a más no poder, desconozco si es porque el papel se lo exigía o porque actúa así (espero por su bien que sea por lo primero).

martes, 6 de marzo de 2012

Indomable (2012)

Por Carlos: ***

A Steven Soderbergh siempre le ha gustado rodearse de un reparto repleto de caras conocidas. Ya el año pasaso, en 'Contagio' pudimos disfrutar de varios actores de primera línea de Hollywood. En 'Indomable', tampoco podemos desdeñar a ninguno: Antonio Banderas, Ewan McGregor, Michael Douglas, Michael Fassbender, Bill Paxton... todos ellos capitaneados por Gina Carano, una debutante en la interpretación, más conocida por ser luchadora profesional.

Carano interpreta a Mallory Kane, una especie de agente especial, en una historia sobre espionajes al más alto nivel, algo de politiqueo y acción, al más puro estilo Bourne. Y no sólo eso, sino que las dos guardan muchos paralelismos. Como a Bourne, a Mallory también le tienden una trampa, de tal forma que es utilizada como cabeza de turco por algunos superiores para que cargue con algunas culpas, en las dos podemos ver persecuciones por ciudades europeas, donde trepan por edificios, siempre al límite de ser descubiertos, y por supuesto, en las dos sus protagonistas quieren descubrir la verdad.
Soderbergh tuvo su momento de gloria al principio de la década pasada, donde arrasó con 'Traffic' y 'Erin Brockovich'. Después de anunciar su retirada el año pasado, no ha hecho más que rodar películas más bien pequeñas pero bien equipadas, además de algunos proyectos en proceso. Quizás debería abarcar menos, y centrarse más en alguno de ellos. A 'Indomable' le falta profundidad y duración. Su historia, sin ser excesivamente original, necesita un mejor planteamiento para calar más al espectador. Después de una hora de tiros y persecuciones, por fin podemos enterarnos más o menos de qué trata la historia. El guión adolece de robustez, y en ocasiones flaquea muchísimo, tanto por escenas innecesarias, diálogos absurdos, situaciones muy incómodas para el espectador y una trama muy mal hilada.

Pero a pesar de ello, Soderbergh es bueno tras la cámara, y la película consigue ser muy entretenida, con personajes bien trazados. Carano, pese a ser inexperta en esto de la interpretación, no ofrece un mal trabajo, está muy convincente en su papel y se le nota su profesión en todas las escenas de acción. El resto de secundarios también cumplen. Es un gustazo ver tanta calidad actoral en una misma película. Quizás Banderas sea el menos convincente.

En resumen, 'Indomable' es un buen entretenimiento, un intento de hacer un buen thriller de acción, con estilo, pero olvidan lo más importante, que es introducir al espectador en la historia.

Lo mejor: El reparto.

Lo peor: Falta de consistencia en el guión.

domingo, 4 de marzo de 2012

¡MALDITOS CINÉFILOS CUMPLE DOS AÑOS!

Dos años ya... Dos años escribiendo para todos aquellos que nos leen... Se han pasado volando vaya... Jamás imaginamos que estaríamos un bienio en activo sinceramente, pues como ya dijimos en su día pensamos que el blog carecería de éxito en un principio, que nadie daría un duro por él. Pero a los datos nos remitimos: este último mes hemos superado las 7000 visitas y en un año hemos conseguido 21 seguidores más, sumando un total de 45 (que no está nada mal). ¿Qué podemos decir? Creo que lo más sensato sería daros las gracias a todos los que nos seguís de verdad, esperamos que sigáis entrando y comentando con asiduidad para que este espacio, al que le dedicamos todo el tiempo que nos es posible, perdure muchos años más... ¡Un saludo y no dejéis de ver cine!

viernes, 2 de marzo de 2012

La invención de Hugo (2012)

Por Carlos: ***1/2

Por ahí leí que 'La invención de Hugo', o simplemente, 'Hugo', era la hermana rica de 'The artist', afirmación nada descabellada: las dos son un homenaje a los principios del cine, 'Hugo', a los inicios en Francia, con Meliés a la cabeza, y 'The artist', en Estados Unidos, con la llegada del sonoro.

Martin Scorsese, director acostumbrado a un cine más bien rudo, con multitud de películas de gángsters o similares y con temáticas arriesgadas, cambia radicalmente con esta película, dirigida a un público más infantil, donde Hugo (Asa Butterfield) es un niño que, esta vez, no disfruta siendo un gángster, sino yendo al cine. Para ello, el guionista John Logan, trenza una historia imaginaria donde Hugo conoce a un George Meliés retirado que vende juguetes en una estación de tren, la misma donde Hugo da cuerda a los relojes día a día. Los dos tienen un punto en común, un extraño autómata que su padre le dejó antes de morir.

Obviamente, lo que más llama la atención de la cinta es el hecho de haber sido rodada en 3d, algo muy alejado del cine habitual de Scorsese, incluso en esta película, que no es una gran superproducción. Además, el aspecto visual dista mucho del resto de su filmografía, plagada de escenarios reales como calles o barrios para dar lugar a una sobrecargada fotografía de colores pasteles, donde prima la multitud de colores por encima de los escenarios mismos.

El hecho de ser una historia basada en un libro infantil, y estando dedicada a este público, puede jugar en su contra. La película puede resultar en ocasiones cursi, y los personajes principales, tanto Hugo como su amiga (Chloe Moretz), no llegan a empatizar totalmente con el espectador. Además el personaje de Meliés interpretado por Ben Kingsley tampoco convence del todo, y las historias secundarias realmente no tienen un gran peso en la historia.

A pesar de todo, la película juega a favor por su fastuoso aspecto técnico, y la genialidad de Scorsese en algunas escenas, sobre todo durante los primeros veinte minutos. La película, sin ser genial, es un digno entretenimiento que merece ser visto.

Lo mejor: Su apabullante aspecto visual.

Lo peor: Los flashbacks son realmente molestos.