domingo, 8 de abril de 2012

Ira de titanes (2012)

Por Juanmez: 1/2

Un espectador informado es plenamente consciente de que “Ira de titanes” es un producto falto de calidad fabricado para desconectar las neuronas un par de horas, pero siento verdadera pena por los despistados e ilusos que paguen la entrada creyendo que van a ver un péplum de los que hacen historia (creedme cuando digo que más de uno no sabe ni que es una secuela).

Y es que ante abortos como este solo hay dos posturas: tomárselo en serio sintiendo una pena espantosa al contemplar cómo destrozan la fuente original de la que se inspiran (¿desde cuándo los dioses, inmortales, pueden morir?), o de coña pasando el rato, lo cual es casi peor porque así se hacen más obvias sus incorregibles taras: su insustancial trama, sus patéticas interpretaciones (¿quién fue el inútil de cásting que eligió a ese niño tan inexpresivo para dar vida al hijo de Perseo?), su dirección artística de cartón piedra, su ínfimo montaje y sus irrisorios diálogos (si es que los hay porque a veces parece que están improvisando).

Por ello no voy a engañar a nadie, pues en mi caso sabía que la película iba a ser mala de narices, y sinceramente tampoco esperaba algo mejor después del doloroso recuerdo que me dejó la primera entrega estrenada hace un par de años. Así que he vuelto a caer en el mismo error aposta, pero es que cuando se estrena una cinta que trata de las andanzas de dioses y titanes no puedo resistirme a echarle un ojo porque me pica la curiosidad. Aún a sabiendas de que la adaptación se pasaba la mitología clásica directamente por el forro, sirviendo como excusa para mostrar una aburrida colección de batallitas superficiales y manidas entre engendros monstruosos similares a las del videojuego “God of War”, siempre albergo la esperanza de que por lo menos me entretendré un poquito. Pero una vez más me equivoqué, pues su visionado ni siquiera merece la pena por sus efectos digitales, muy cutres en ocasiones para la cantidad indecente de dinero que se han gastado.

Parecía difícil imaginar que esta secuela fuera más penosa todavía que la primera, ¡pero así es! Jamás me cansaré de repetir el filón que supondrían los mitos griegos si fueran respetados y bien llevados a la gran pantalla. No obstante, al margen de todos estos aspectos negativos, es muy posible que “Ira de titanes” guste a algún que otro adolescente fácilmente impresionable.

Lo mejor: El diseño del Tártaro es curioso.

Lo peor: Todo lo demás, destacando lo triste que es ver a unos ridículos Ralph Fiennes y Liam Neeson perdiendo su dignidad a medida que avanza el metraje.

2 comentarios:

Allan!! dijo...

¿A quién se le ocurre? Esto es sadomasoquismo del hardcore.

/mode fanboy: on/
¡EL GOD OF WAR LO DEJAMOS TRANQUILITO! ¿EH?
/mode fanboy: off/

Juanmez dijo...

Jajajaja, no tengo nada en contra del God of War tranquilo. Solo digo que entender el cine como un videojuego es un fallo garrafal...