viernes, 16 de marzo de 2012

Retrospectiva: Muerte en Venecia (1971)


Nuestra ferviente admiradora Marina Hidalgo, nos vuelve a deleitar con su prosa en esta retrospectiva del clásico de 1971 'Muerte en Venecia'. Que la disfrutéis.

Por Marina Hidalgo:

Esta adaptación literaria de la novela del mismo nombre de Thomas Mann, constituye una pieza característica del neorrealismo italiano.
El cineasta, en vez de limitarse a la pura descripción objetiva, se encuentra comprometido con esa realidad con la reflexión sobre la misma. La autenticidad se consigue mediante la austeridad en el empleo de los medios técnicos. Hay un talante de crónica, de documento de la situación social del momento.

Se trata de una meditación sobre el final del siglo XIX y de la llegada de un nuevo siglo donde la forma de vida se contempla de una manera totalmente distinta.
Desde la filosofía a la política, desde el arte a la historia, todos los campos de la creación intelectual manifestaban una confianza ciega en las posibilidades de la ciencia y un radical optimismo en cuanto al futuro del hombre, pero es en las dos últimas décadas del siglo XIX cuando comenzaron a surgir fracturas que anticipaban un nuevo cambio cultural: se pusieron en duda las seguridades construidas en las décadas centrales del siglo, y se generó una profunda quiebra en las referencias culturales; quiebra que se generalizó con la llegada de la Primera Guerra Mundial. En definitiva se pasa de la seguridad a la incertidumbre, y del progreso a la decadencia.

El tema claro de la película es el de la decadencia, que se puede encontrar en múltiples aspectos de la misma. Se trata de un ambiente lúgubre, el cual es muy distinto de la concepción que se tiene de una Venecia alegre y turística. Además la música favorece este clima de degradación y de introspección por parte del protagonista (Gustav), quien constantemente recuerda con anhelo los momentos felices con su familia. Esto podría suponer un pensamiento paralelo al de la época, pues debido a ese escepticismo que se vive, se puede añorar aquellos años donde la confianza en el progreso era plena a mediados de siglo.
La película se basa en esa degradación de los mitos establecidos. Satiriza la búsqueda de lo ideal y muestra una sociedad decadente que constituye la clase alta que se encuentra en el hotel de Lido. Sus conversaciones son vacías y su protocolo puede resultar incluso ridículo.
Por tanto, dicha decadencia se muestra en el declive de esa sociedad burguesa, el deterioro de la propia Venecia como consecuencia de la peste, e incluso del mismo protagonista tanto física, como psicológicamente.
El argumento de la película en sí es un tanto peliagudo por la ambigüedad de la obsesión del protagonista por un niño polaco que se encuentra hospedado en el mismo hotel. Gustav no para de contemplarlo e incluso se muestra frustrado por cómo se comporta delante del joven. Además la conducta de éste también resulta confusa ya que no se llega a esclarecer si comprende lo que está ocurriendo.



Gustav lo percibe como una belleza ideal e inalcanzable, bella por sí mima, es la idea del arte por el arte de la época. Su concepción de belleza se asemeja a la de Platón, pues se concibe como una idea suprema que se halla en otro mundo muy distinto del que habita: “La creación de la belleza o de la pureza es producto del espíritu”.
En la película, aparecen escenas en la que acude a un burdel, o a una peluquería donde intenta maquillar esa imagen en declive del protagonista y se puede ver reflejado ese desmoronamiento de lo estable. Esto también se puede apreciar en la escena en la que unos músicos tocan en el hotel: son músicos que, aunque tocan canciones alegres y se muestran con una actitud positiva, resultan desagradables por su aspecto y su contraste con el resto de las personas que se encuentran en la puesta en escena.
Gustav se sumerge en la decadencia de la ciudad que está condenada por una epidemia de cólera que todo el mundo trata de ocultar. Ese “secreto a voces” resulta fundamental para favorecer ese halo de misterio y de oscuridad al argumento de la película.
Toda la trama se muestra como una continua agonía del protagonista y de la situación que se vive, y para intensificar esa frustración que se vive en ese momento, la película emplea recursos para ralentizar la historia. Gustav se encuentra solo, perdido en un mar de incertidumbre tal y como se encontraban los primeros intelectuales de fin de siglo que se percataron de ese cambio tan radical que estaba por llegar como consecuencia de la guerra.

En un momento llega a decir sobre un reloj de arena: “el conducto a través del cual cae la arena es tan estrecho que aparentemente el nivel del vaso superior permanece igual, no cambia. Solo un buen rato después se da uno cuenta de que la arena ha ido cayendo grano a grano inexorablemente hasta colmar el vaso inferior…entonces ya nada importa, se ha cumplido el tiempo”. En mi opinión no existen mejores palabras para explicar toda la trama de la película, y cómo el tempus fugit (el tiempo se escapa) se convierte en uno de los principales problemas del ser humano incluso en la actualidad.

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