lunes, 12 de marzo de 2012

Imágenes imprescindibles del cine: Los 400 golpes

Indudablemente, existen planos que jamás se olvidan, y este es uno de ellos:


Antoine Doniel (interpretado por Jean – Pierre Léaud) mira fijamente a la cámara, dirigiéndose directamente al espectador, a quien parece interrogarle tácitamente: “¿y ahora qué?” En su rostro se aprecia el hastío de las experiencias vividas, y además la dolorosa carga del pasado del que pretende huir invade su expresión;  mientras que detrás de él se erige el mar como símbolo inequívoco de libertad y vía de escape metafórica. En lo más recóndito de su ser, Antoine desearía desaparecer fundiéndose entre unas olas que podrían consolarle, pero a su vez también le asusta sumergirse y por eso nos pregunta a nosotros. Aun es muy joven, con toda la vida por delante, tiempo suficiente para reconducir su destino sin ser a lo mejor consciente de ello; razón de más para que todos nos preguntemos irremediablemente: “¿qué será de él?”    

Aunque no se haya visto “Los 400 golpes” de François Truffaut, una de las obras cumbre de la aclamada corriente cinematográfica nouvelle vague, considero que el amplio abanico de sensaciones que transmite su protagonista en esta imagen pueden ser fácilmente detectables por cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad; pues en sus ojos encontramos impotencia, desolación e incertidumbre a partes iguales. En concreto esta escena es el resultado de un largo travelling en el que Antoine corre jadeante y desorientado, y es justo entonces cuando el zoom avanza hacia él captando este angustiante retrato en el que identificamos rápidamente a un niño desprovisto de cariño y de afecto.

Como es evidente, los afortunados que la hayan visto sabrán sobradamente cuales son los motivos que conducen a Antoine a su desesperante situación personal. No obstante, el contenido de los mismos aparece perfectamente sintetizado en esta inigualable estampa, que parece plasmar con un acierto inusitado la compleja realidad del muchacho en su profunda mirada, una mirada que nos quiebra y nos llega al alma como pocas lo han hecho en la historia del séptimo arte…

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