miércoles, 11 de enero de 2012

La Dama de Hierro (2012)

Por Juanmez: ***

Mi año ha empezado con buen pie cinematográficamente hablando, porque si bien “La Dama de Hierro” está lejos de ser redonda, al menos se trata de una cinta pulida, directa y concisa. Es evidente que su directora Phyllida Lloyd (“¡Mamma mia!”) no solo ha vuelto a apostar por el caballo ganador eligiendo de nuevo a Meryl Streep como protagonista de este interesante biopic, sino que además se ha arriesgado al dibujarnos un retrato muy distinto de un personaje tan complejo como es la ex - primera ministra británica Margaret Thatcher, explorando más su faceta humana y separándola de la figura política que llegó a ser.

Antes que nada, mi más sincera enhorabuena a Streep, pues no ha defraudado como de costumbre. Caracterizada a la perfección con un fantástico maquillaje que la hace físicamente irreconocible,  lo ha bordado hasta el punto de hacerme creer que no era una actriz a la que estaba viendo, ¡sino a la mismísima Thatcher en persona interpretándose a sí misma! Sencillamente insuperable.

Pese a que la crítica ha sido unánime a la hora de valorar la actuación de Streep, con respecto a la película no todos se han puesto de acuerdo. Concretamente ha sido atacada por diversos medios procedentes de sectores conservadores que alegaban una clara descompensación en el guion de Abi Morgan, sosteniendo que éste se ha centrado más en su última etapa de decrepitud marcada por la demencia senil en detrimento de sus triunfos dentro de su trayectoria, apenas reflejados según ellos. Tampoco han soportado ver como uno de sus referentes más destacados sea representado parte del metraje como una anciana desvalida y débil, un fósil político que confunde la realidad y que no recuerda casi nada…

Personalmente discrepo de estas opiniones tan extremas, pues la cinta está narrada con un montaje ágil y dinámico, que entremezcla magistralmente pasado y presente, y que selecciona aquellos episodios fundamentales necesarios para hacernos una idea general del personaje: la transformación como líder, sus sacrificios familiares, su ascenso al poder, su acción en el gobierno y el final de su carrera. Bien es cierto que quizás hubiera sido favorable ahondar un poco más en todos estos aspectos, ya que algunos de ellos son abordados prácticamente de soslayo (se echa en falta la estrecha relación que mantuvo con el presidente Reagan o su relevancia en el ámbito internacional entre otros); pero también hay que ser consciente de lo extremadamente difícil que es condensar en dos horas escasas las hazañas de un personaje histórico de tal envergadura. De todas formas, también aparecen capítulos soberbiamente relatados, como por ejemplo el conflicto de las Malvinas o la aplicación del polémico impuesto poll – tax.

Por otra parte tampoco considero que se haya incidido tanto en la senectud del personaje, ya que esto no es más que una licencia muy recurrente para hacer una retrospectiva de su vida desde el momento presente. Además, al contrario de lo que se ha dicho, el uso (que no abuso) de este recurso no la perjudica, sino que la beneficia al fin y al cabo. Y es que hay que reconocer que, aunque la película huya de maniqueísmos fáciles, en ocasiones ofrece una imagen tan amable y frágil de la que en su día fue el azote de numerosos británicos que consigue despertar en más de un espectador cierta compasión hacia ella, incluso después de ver escenas que dejan patente su temible carácter autoritario y sus controvertidas decisiones.

Precisamente este es ni más ni menos el objetivo que pretende el film: conocer y comprender a la persona que hubo detrás de los ideales y principios de la Margaret Thatcher política, revelándonos sus luces y sus sombras con el fin de demostrarnos que hasta las Damas de Hierro tienen pies de barro (por mucho que a algunos les duela reconocerlo).

Lo mejor: Una majestuosa Meryl Streep que parece dispuesta a conseguir su tercer Oscar.

Lo peor: Cierta ausencia de profundidad en algunos pasajes cruciales de la carrera política del personaje.