miércoles, 8 de febrero de 2012

Caballo de batalla (2012)

Por Juanmez: **

Desde que comenzó su carrera, Steven Spielberg ha pregonado a los cuatro vientos que hace el cine que a él personalmente le gustaría ver como espectador, pero lógicamente sus gustos no pueden coincidir siempre con los del público. Esto me ha pasado con "Caballo de batalla", película que muestra diversos episodios sucedidos durante la Primera Guerra Mundial a través de los ojos de un equino, convertido aquí en la espina dorsal (o la excusa mejor dicho) que los vertebra.

Considerando que está basada en un cuento infantil, era predecible que la adaptación fuese empalagosa y sensiblera hasta decir basta; pero todo tiene un límite, y esta vez el director de "E.T." lo ha rebasado con creces construyendo un relato tan desmesuradamente edulcorado que roza la cursilería vergonzosa por momentos. En lugar de ser una película de proporciones épicas nos encontramos con un telefilm lacrimógeno integrado por varias historias inconexas que destacan por su falta de profundidad y por acumular torpemente una serie de mensajes trillados y superficiales.

Eso sí,  nadie niega que se trata de un telefilm visualmente exquisito, pues como de costumbre en sus películas el apartado técnico es intachable. No sólo por la intensa banda sonora de John Williams, ni por la espectacular fotografía a cargo de un Janusz Kaminsky en estado de gracia que se atreve a emular la puesta de sol de "Lo que el viento se llevó" sin despeinarse (por muy ofensivo e inapropiado que resulte); sino por el riguroso trabajo como realizador que vuelve a demostrar Spielberg, dejando patente una vez más que es muy difícil superar su virtuosismo a la hora de filmar una secuencia en un campo de batalla. Claro que, todos estos alardes sirven de poco si narrativamente hablando la película está muy por debajo de los mismos.

En resumidas cuentas, es inevitable sentirse decepcionado en cierta medida, porque precisamente Spielberg es de los pocos privilegiados que sabe hacer un cine para todos los públicos entretenido y de calidad, como "Las aventuras de Tintín" sin ir más lejos; y en su lugar opta por perder el tiempo (y hacérnoslo perder a nosotros) con productos vacíos e intrascendentes como "Caballo de batalla", que hacen bostezar incluso al espectador más entregado. Si perdura en nuestra memoria, probablemente lo haga como una de esas cintas innecesarias que todo director portentoso atesora en su vasto curriculum. Confiemos en que el que fue el rey Midas de Hollywood recupere su trono el año próximo con la ambiciosa "Lincoln".

Lo mejor: La escena del alto al fuego entre ambos bandos.

Lo peor: Es demasiado almibarada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡por favor me recuerda u n poco a rin.tin.tinm de verdad- mt