miércoles, 28 de septiembre de 2011

12 villanos sin piedad

Cuando somos pequeños empezamos a ver el mundo en valores negativos o positivos. Las cosas son o buenas o malas, y punto. Cuando vamos creciendo, esta percepción va cambiando, y empezamos a notar tonos grises que cambian nuestra forma de ver las cosas. En el cine esto no es diferente. Cuando un guionista escribe un guión, debe tener claro las actitudes de sus personajes. Y siempre debe de haber un equilibrio entre maldad/bondad, acciones malas contra acciones buenas. Y para las acciones malas, siempre hay un villano.

Para hacer este ránking, aviso que no hemos escogido a los típicos villanos de películas de superhéroes (bueno, hay alguno por ahí) porque están muy vistos y son demasiado claros, ni a villanos de películas de terror, porque no tiene chiste decir que el tío de Scream es malo. Hemos intentado escoger a los villanos más interesantes, dejando fuera por supuesto a algunos que deberían tener delante la etiqueta de SPOILER. Todos vosotros tendréis villanos favoritos, aquellos que os daban miedo cuando érais pequeño, o aquellos que odiáis a muerte hoy en día. Los villanos no siempre matan, o hacen grandes maldades. A veces actúan sigilosamente, a veces, por hacer el bien, acaban haciendo el mal y en otras ocasiones son personas en apariencia normal, cultas y bien educadas. Muchas películas han llegado a ser grandes obras maestras gracias a sus personajes, y sobre todo gracias a sus villanos. Este es nuestro ránking, 12 villanos sin piedad, que seguro que reconoceréis en seguida. 12 villanos a los que no os gustaría encontraros jamás.

12- Joker (Batman, Heath Ledger y Jack Nicholson)



Podéis escoger al que prefiráis, al clásico o al moderno. Pero no cabe duda que el Joker es el mejor villano de cómic que ha aparecido en el cine. Un tipo cachondo y con instinto asesino a partes iguales. Una de las sonrisas más malévolas de la historia del cine.

11- Michael Corleone (El Padrino II, Al Pacino).

Frío y calculador. Bajo esa mirada gélida, se esconde una maquiavélica mente, que trasciende más allá de los límites de la moral, todo para conseguir sus malvados propósitos. Uno de los grandes mafiosos vistos en pantalla.

10- Bill (Kill Bill, David Carradine).



Durante dos horas, ni se le ve, pero su presencia y su aura oscura están ahí, amenzantes. Desde la sombra, inspira miedo como nadie, y no siente respeto por nada.

9- Annie Wilkes (Misery, Kathy Bates).


Los fanatismos nunca fueron buenos. Esta mujer se las hace pasar canutas a un hombre sólo porque ella quiere. No os hagáis amigos de ella.

8- Darth Vader (Star Wars, David Prowse y Hayden Christensen).


Si le vas a dar una mala noticia, mejor que no sea por videollamada. Cuidadito con el tío de negro, tiene muy mala ostia y maneja el sable láser.

7- Alien

Escupe ácido, es ágil, fuerte y veloz, y le gusta asustar a tripulaciones aisladas en el espacio. Un auténtico superviviente, el eslabón final de la evolución, el cazador perfecto.

6- Patrick Bateman (American Psycho, Christian Bale).
No te gustará tenerlo de vecino, y si le escuchas usar una motosierra, piensa lo peor. Eso sí, igual te sirve como entrenador personal.

5- Baby Jane (¿Qué fue de Baby Jane?, Bette Davis).
No intentes rivalizar con ella, o te sacará las tripas. Los celos entre hermanos nunca fueron tan desmesurados como en esta cinta.

4- Coronel Hans Landa (Malditos Bastardos, Christopher Waltz). Aunque te escondas de él, te encontrará. El cazajudíos sabe buscar tan bien como el mejor sabueso. Aunque pueda resultarte un tío muy simpático, es un auténtico hijo de puta.

3- Norman Bates (Psicosis,Anthony Perkins)

No te fíes de él. Nunca un hijo tuvo una relación tan extraña con su madre. Además regenta un hotel donde se ruedan grandes escenas del cine.

2- HALL 9000 (2001, odisea en el espacio).
No intentes hacer trampas jugando al ajedrez con él. Te puede acabar destripando. La máquina perfecta, sólo tiene una imperfección: ser demasiado perfecto.

1- Hannibal Lecter (El silencio de los corderos, Anthony Hopkins). Y como gran villano, hemos elegido a Hannibal Lecter. Culto, educado, bien hablado...sería el vecino ideal si no fuera porque igual te imagina dando vueltas a 200 grados mientras habla contigo. Por consenso, Juanmez y yo hemos decidido que Hannibal Lecter es el villano número uno de estos 12 villanos sin piedad.

Pero aquí no queda la cosa. Recabando información, hemos visto que a algunos actores les gusta eso de ponerse del lado oscuro. Y por ello, hemos decidido dar el título 'villano/a de honor' a los siguientes actores:

Glenn Close
La hemos visto como la cazadora de cachorritos Cruela de Vil, como la malvada marquesa Isabelle de Merteuil en 'Las amistades peligrosas' o como la manipuladora Alex Forrest de 'Atracción Fatal'. Por estos papeles tan singulares, Glenn close es nuestra villana de honor.

Robert De Niro
Por haber interpretado al pesado Max Cady en 'El cabo del miedo', a los mafiosos James Conway (Uno de los nuestros), Neil McCauley (Heat) y Al Capone (Los intocables de Eliott Ness) y al gran Travis Bickle (Taxi Driver), Robert De Niro se merece ser reconocido como uno de los grandes villanos de Hollywood.

Christopher Lee
Durante años le ha puesto cara al mal en Hollywood. Además de interpretar en más de una ocasión al mismísmo Drácula, no podemos olvidar sus papeles de Saruman (El señor de los anillos) y el Conde Dooku (Star Wars). Por ello, Lee es uno de nuestros villanos de honor.

Ralph Fiennes
Por interpretar al nazi Amon Göth en 'La lista de Schindler', a Francis Dolarhyde en 'El dragón rojo', o al mismísimo Voldemort en la saga de Harry Potter, no podíamos olvidar al grandísimo Ralph Fiennes.

Bueno, pues hasta aquí hemos llegado. Pero para los que estáis disconformes, como hacemos siempre con nuestros ránkings, hemos elegido a unos cuantos más, grandes villanos del cine, de los que algunos sin duda estarán entre vuestros favoritos. Así que ahí va la propina:

Harry Powell (Robert Mitchum, La noche del cazador), los Gremlins, Agente Smith (Matrix, Hugo Weaving), Sauron (El señor de los anillos), George Harvey (The lovely Bones, Stanley Tucci), Magneto (X-Men, Ian McKellen), Frank Booth (Terciopelo azul, Dennis Hopper), Scarface (Scarface, Al Pacino), el Tiburón, Mr Ripley (El talento del Mr. Ripley, Matt Damon), La sociedad (El show de Truman), el Camión (El diablo sobre ruedas), Hermana Aloysius Beauvier (La duda, Meryl Streep), Gordon Gekko (Wall Street, Michael Douglas)...

Pues nada, si pensáis en algún buen villano más, avisadnos y lo metemos en la propina.



El árbol de la vida (2011)

Por Carlos: ****1/2
Por Juanmez: **

El problema de 'El árbol de la vida', bajo mi parecer, consiste en que parece que el espectador necesite dominar o al menos tener una base poética o muy sensible para conseguir captar todos los matices que Terrence Malick, el director, pretende transmitir. Juan Ramón Jiménez en sus libros de poesía escribía 'para la minoría, siempre', y parece que Malick, saltándose todo aquello de que el director realiza películas para los espectadores, ha dirigido una película que traspasa el umbral de lo normal. Y para ello, utiliza una narración fuera de lo común, y monta la historia a partir de diferentes retazos, con una fotografía perfecta e imágenes muy líricas, pero con el problema de que no nos dice como unirlos, qué tiene que ver una escena con la anterior, y con la siguiente. Eso es trabajo del espectador.

Ni me considero experto en poesía ni en narrativa ni tengo una sensibilidad especial, y es por esto que puedo decir que a pesar de lo que oigáis por ahí o lo que hayáis leído de la película, si se usa un poco la cabeza todo tiene sentido y puede merecer mucho la pena entenderla. Lo que voy a contar es el resumen de la película. No es exactamente un spoiler, realmente no hay nada que revelar.

La historia empieza a partir de varias imágenes en tonos fríos, lentas y pausadas, como introducción para todo lo que vendrá en las dos horas siguientes. Una vez nos hemos preparado, vemos como la historia arranca a partir de la muerte de uno de los hijos de un matrimonio de mediana edad que vive en un barrio residencial típico de Estados Unidos. Palpamos el dolor de la pérdida tanto en la madre como en el padre, y el espectador se suma a ello. Después de ésto, el director nos trasporta a la parte que más ha dado que hablar de la película. Durante unos veinte minutos, nos muestra la formación del universo. Vemos galaxias, constelaciones, estrellas que explotan y planetas que se forman. La Tierra aparece en forma de roca fundida, que se va endureciendo poco a poco. El agua empieza a fluir y entre tanta destrucción nacen las primeras formas de vida unicelular. De esta forma el director compara la vida humana con la creación del universo y sus componentes. ¿Qué es la vida comparado con ello?. Por cierto, la música y las imágenes son realmente sobrecogedoras, merece la pena pagar la entrada del cine para ver esto.

A partir de aquí la película se normaliza, y nos sumergimos de lleno en la familia de Brad Pitt y Jessica Chastain y sus tres niños, desde el nacimiento del menor. Aquí vemos cómo Pitt es la figura represiva, el padre duro que quiere que sus hijos sean fuertes y nadie les toque, y su madre simpatiza con ellos siendo el ejemplo contrario. Jack, el hijo mayor, experimenta un odio creciente hacia su padre y su hermano menor, al que su padre parece tener una especial predilección. Al finalizar, la película nos traslada a una playa idílica, un limbo donde el hijo mayor, encarnado por Sean Penn, ve a todas las personas que le han acompañado en su vida. Llega la catarsis.

Podríamos decir que 'El árbol de la vida' es lo que llaman una película de arte y ensayo, de éstas que experimentan con las formas y que estuvo tan de moda en Europa durante los años 60 y 70. No en vano, Malick es un viajero, y estuvo muchos años viviendo en Francia. De su escasa filmografía, sólo he visto 'Malas tierras' y 'La delgada línea roja', y también dejaba de lado las formalidades para dar paso a los personajes y su interior. La historia no importaba tanto como los que la protagonizan. De todas formas, 'El árbol de la vida', siendo muy metafórica, no llega al extremo que muchos de vosotros habréis pensado. He visto películas bastante más raras y más extremas que ésta, y con metáforas que no había Dios que las entendiera.

Sí es cierto sin embargo, que Malick hace muchas reflexiones. A pesar de la aparente religiosidad de la película, todo es un engaño. Malick arremete contra la iglesia en forma de queja. Los padres, al morir su hijos, retan a Dios, Malick nos muestra la formación de la tierra, pero también la evolución (de ahí los famosos dinosaurios), algo contrario al cristianismo, y también deja en el aire la pregunta de ¿para qué creó Dios al hombre, si lo condena a morir?. Esta última pregunta también se extrapola al padre. ¿De qué sirve tener hijos si en lugar de quererlos sólo los endureces y consigues que te odien?. También cuestiona la autoridad del padre, diferente dentro y fuera de la casa.

En resumen, 'El árbol de la vida' no es plato para cualquiera. No hace falta ser un genio para verla, entenderla y que además guste, tan sólo es necesario un poco de paciencia. Es cierto que muchas cosas se escapan, a mí el primero. Seguramente de la mitad de las metáforas y dobles significados ni me he dado cuenta. Pero la película tiene imágenes verdaderamente sobrecogedoras, escenas sublimes y Brad Pitt y Jessica Chastain están genial. Malick nos regala una película para que disfruten los sentidos.

Lo mejor: El lirismo durante toda la película, rayando la perfección.

Lo peor: Tan sólo el personaje de Sean Penn, algo desdibujado.


Carlos.

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Quién me iba a decir que la última obra del director Terrence Malick iba a convertirse en el detonante de una de las polémicas del mes en nuestro blog. Lo digo porque, a diferencia de Carlos, a mí “El árbol de la vida” no me ha transmitido nada en absoluto; de hecho, me ha resultado en su mayoría pesada, aburrida y lo más duro de todo: vacía. Tal vez tenía demasiadas expectativas creadas con la cinta, generadas quizás por su sugerente tráiler o su espléndido póster. El caso es que una vez vista, me llevé una tremenda decepción al comprobar que se trata de un producto sobrevalorado que, en mi modesta opinión, no está a la altura de los elogios que ha recibido ni mucho menos…

En lo único que coincido con Carlos es en que, efectivamente, no se trata de una película que cualquiera esté capacitado para ver, pero no lo digo porque infravalore al público, sino porque intuyo que hay ciertas personas acostumbradas a un tipo de cine más comercial que a lo mejor entran en la sala sin meditarlo demasiado o sin saber con seguridad qué van a ver, confiando ciegamente en que la sólida presencia de Brad Pitt y Sean Penn sea suficiente para dejarles satisfechos. Comprensiblemente, la mayoría de ellos se encuentran con algo diametralmente opuesto a lo que esperaban y terminan hastiados, incluso llegando a preguntarse si el señor Malick se ha estado burlando de ellos durante la friolera de dos horas y cuarto. Pero independientemente de esto, existe otra vertiente de espectadores que sí sabía más o menos a lo que se enfrentaba y que, como yo, se ha llevado un chasco igualmente.

No obstante, hay que dejar claro que esta sensación no es generalizada, pues la película también cuenta con numerosos incondicionales que la han elevado incluso a la categoría de obra maestra (estatus consolidado sin duda después de conseguir la anhelada Palma de Oro en Cannes). Por tanto, es indiscutible que por lo menos “El árbol de la vida” es de esas cintas cargadas de subjetivismo que suscitan sensaciones encontradas, algo meritorio a mi parecer porque eso denota que hay suficiente contenido y material como para que cada uno pueda darle la interpretación que desee, así como extraer sus propias conclusiones. Entonces, el hecho de que la película no haya dejado ninguna mella en mí, no significa que piense que sea mala; sino que sencillamente me ha dejado indiferente, puede que no haya sabido apreciarla del mismo modo que aquellos que han vibrado al verla. Por supuesto reconozco que hay sobrados motivos para emocionarse, ya que la película está concebida como un auténtico poema (sus escasos diálogos bien podrían pasar por versos), posee una evocadora fotografía y cuenta con unas interpretaciones decentes (exceptuando la de Sean Penn).

Bueno, después de haber reconocido sus puntos fuertes, voy al grano: ¿por qué no me ha gustado “El árbol de la vida”? Pues en mi opinión el señor Malick se ha dejado llevar por la ambición, cometiendo el error de intentar abarcar demasiado con este pretencioso experimento, hasta el punto de que el traje le ha quedado grande. Tomando como excusa una premisa de lo más simplona (la historia sobre la influencia que un padre ejerce en su hijo), el señor Malick aprovecha para introducir con escasa sutileza una serie de divagaciones sin ton ni son relacionadas con el origen de la vida, la muerte, la familia, Dios e incluso el cosmos (el segmento en el que asistimos atónitos al nacimiento del Universo es desconcertante y tedioso a partes iguales, ¿seguro que no es un documental del National Geographic?).

Y con toda esta sucesión innecesaria de imágenes incoherentemente conectadas, el realizador estadounidense únicamente pretende transmitir al público un claro mensaje de inspiración existencialista: demostrarnos lo insignificante que es el ser humano en este puñetero universo. Para explicar eso no hace falta irse por las ramas ni rellenar el metraje con paja hasta estirarlo media hora más señor Malick. ¡Cuánta parafernalia! Además, de poco me sirve que determinados planos sean bellísimos si al mismo tiempo nos encontramos con otros que llegan a ser exasperantes.

En resumen, a mí no me han quedado claras cuáles eran las intenciones del señor Malick ni lo que quería contarme exactamente. Pero quien sabe, quizás me encuentre ante una obra de tal complejidad que mi intelecto no esté preparado para asimilar; si es así asumo mi mediocridad sin problema. Ahora bien, lo que sí me ha quedado claro es que el señor Malick ha hecho lo que le ha dado la gana, en su conciencia quedará si nos ha tomado el pelo o no; pero un servidor es de los que piensa que un poco sí.

Lo mejor: Su elegante puesta en escena.

Lo peor: El personaje de Sean Penn, que encima de que sale poco, parece desubicado o de resaca (con razón estuvo en desacuerdo con el montaje final).

Juanmez.

martes, 27 de septiembre de 2011

Con derecho a roce (2011)

Por Juanmez: *1/2

Da la impresión de que después de ser compañeras de reparto en “Cisne negro”, Natalie Portman y Mila Kunis se pusieron de acuerdo para hacer comedias románticas tontorronas cortadas por el mismo patrón: si la Portman flirteó con Ahston Kutcher en “Sin compromiso”, la Kunis hace lo mismo con Justin Timberlake en “Con derecho a roce”. ¿Pura casualidad? ¿Simple coincidencia? Tal vez nunca lo sepamos, pero no es algo que me quite el sueño… 

Ambas cuentan lo mismo: una relación de amigos con privilegios sexuales (conocido comúnmente como “follamigos”) y las consecuencias que ello puede conllevar, un tema que podría tener algo de miga, pero que corre el riesgo de convertirse en un soberano coñazo si no se explota correctamente. Y esto es precisamente lo que le sucede a “Con derecho a roce”, a la que no sé si catalogar como una comedia realmente, ya que salvo algún que otro gag aislado, el humor en ella brilla por su ausencia. No obstante, lo de romántica le viene de perlas porque, por mucho que la cinta pretenda alejarse de cualquier indicio de romanticismo, acaba cayendo previsiblemente en todos los clichés y tópicos habidos y por haber dentro del género. Por tanto, no os dejéis engañar por las apariencias, pues el producto sigue siendo igual de edulcorado y ñoño que el resto aunque trate de disfrazarlo constantemente. De todas formas, tampoco es algo que me quite el sueño…

Ahora bien, lo que sí me quita el sueño es ver a actorazos de la talla de Woody Harrelson, Patricia Clarkson o Richard Jenkins perdiendo su valioso tiempo con papeles secundarios tan desaprovechados y simplones. ¡Eso sí que es una auténtica tragedia griega! Entiendo que hay que comer, pero ¿no encuentran mejores ofertas?

Abreviando, “Con derecho a roce” repite la vieja fórmula de siempre sin aportar nada nuevo. Claro que, si os gustan mucho los carismáticos Kunis y Timberlake (quien por cierto cada día que pasa es más actor y menos cantante) echadle un ojo, pero no esperéis un film para tirar cohetes.

Lo mejor: Los flashmobs, tanto el de Frank Sinatra como el del grupo Kriss Kross.

Lo peor: Su predecible desenlace.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Cowboys y aliens (2011)

Por Juanmez: **1/2
 

Aunque la primera impresión que tuve cuando vi el tráiler de este inimaginable “crossover” fue de desconcierto, reconozco que tras verlo por segunda vez me invadió una tremenda curiosidad por saber si la bizarra ecuación de cowboys y aliens funcionaría en pantalla (ya que la mera idea de por sí sonaba ridícula de entrada). Entonces decidí darle una oportunidad, al fin y al cabo quizás no haya otra ocasión en la que pueda disfrutar con dos pesos pesados como James Bond (Daniel Craig) e Indiana Jones (Harrison Ford) compartiendo un mismo plano. ¡Combinación impagable en los tiempos que corren!

Antes de verla, pensaba que la película se centraría sobre todo en la previsible dominación extraterrestre, utilizando el marco del viejo Oeste como un pretexto que respondía únicamente a fines estéticos y comerciales (ya que es innegable que estos últimos años el género western ha experimentado un tímido resurgir con films como “No es país para viejos”, “Valor de ley” o “Appaloosa” entre otros). Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula cuando comprobé que la cinta integra a la perfección ambos géneros sin resentirse lo más mínimo, de hecho podría decirse que posee más elementos propios del western que de ciencia – ficción. Desconozco si en la novela gráfica de donde procede será igual…

De todos modos, no es de extrañar que la película esté bien llevada dentro de lo que cabe, ya que su director Jon Favreau ha demostrado sobradamente con las dos entregas de “Iron man” que es todo un artesano dirigiendo trepidantes secuencias de acción acompañadas de notables efectos visuales. Sin duda, lo más reseñable es la extraña pareja formada por Craig y Ford, quienes por muy ridículos y perdidos que puedan parecer en algún que otro tramo (sobre todo Ford), siguen demostrando que son animales escénicos que se comen la pantalla con solo pestañear o hacer una mueca de desprecio. Tampoco se queda atrás el resto del elenco: Sam Rockwell y Paul Dano están correctísimos en sus respectivos papeles, quizás la que no termina de encajar es la pavisosa de Olivia Wilde…


En resumen, mi consejo es que la veáis para desconectar un buen rato: es evidente que encontraréis incongruencias, chorradas y disparates por doquier en el guión, pero eso no significa que la película esté exenta de buen ritmo o no sea entretenida. Eso sí, tened muy presente que esto no es ni “Independence day” ni “Por un puñado de dólares”, no busquéis nada por el estilo. Esto es, simple y llanamente, lo que reza el título. No queráis ver más allá…

Lo mejor: Que la película se toma en serio a sí misma, ¡y curiosamente funciona!

Lo peor: Es un producto de rápido consumo fácilmente olvidable (a no ser que haya una absurda secuela que nos recuerde su existencia).

domingo, 25 de septiembre de 2011

Cómo acabar con tu jefe (2011)

Por Carlos: ****
Seguro que la primera impresión de muchos de vosotros al oír el título de la película en la televisión o al verlo en carteles no fue nada favorable. 'Cómo acabar con tu jefe', cuyo nombre original es 'Horrible bosses', que suena un poco mejor, no parece el mejor título para una gran película. Bueno, pues os habéis equivocado, porque después de verla, puedo decir que probablemente sea una de las comedias más entretenidas e inteligentes del año y que podéis pasar un rato genial con ella.

La historia trata sobre tres amigos cuyos jefes les hacen la vida imposible. El primero de ellos, Jason Bateman, tiene de jefe a Kevin Spacey, un jefe más que odioso, un auténtico hijo de puta que hace la vida imposible a sus empleados. Charlie Day, es el ayudante de Jennifer Aniston, a la que por fin vemos en un papel que no sea una variación de Rachel Green. Ella es una dentista que está obsesionada por el personaje de Day, pero éste, prometido, no cae en sus redes. Y por último, Jason Sudekis trabaja bajo las órdenes de Colin Farrel, cocainómano y mujeriego. Un tipo asqueroso. Y como ya sabréis, cada uno tiene que matar al jefe del otro.

Lo que más llama la atención de esta película sin haberla visto, es el reparto. Entre los secundarios encontramos a Kevin Spacey, Jennifer Aniston, Colin Farrel, Donald Sutherland, Wendell Pierce (¡Bunk!), Julie Bowen o Jamie Foxx. Tanta cara conocida es un reclamo incuestionable, realmente si no fuera por ello yo no habría visto la película. Además la película tiene montones de guiños. La trama en sí misma recuerda y con razón a la de 'Extraños en un tren', el clásico de Hitchcook, y para que no pensemos que los guionistas son unos plagiadores, la mencionan en la película. Además a uno de los protagonistas le encanta 'El diario de Noah', tenemos una escena a lo Pulp Fiction y Kevin Spacey recuerda a su personaje en American Beauty. Por ahí habrá alguno más que se me ha escapado, seguro.

Uno de los puntos fuertes de la película consiste en los continuos enfrentamientos que llevan a cabo los protagonistas con sus jefes, que enervan al espectador, y las escenas de vigilia que como en toda buena peli de espías nos hacen temblar. La película sin duda se ríe de todo esto, haciendo partícipe al espectador de las tragedias de los tres amigos pero sin que olvidemos en todo momento que todo es una gran coña. Usan algunos clichés, como SPOILERlos de la cocaína, la mujer que le pone los cuernos al marido, el personaje de Jamie Foxx que les tima y muchos otros, FIN SPOILERpero no importan en el conjunto de la historia. Lo interesante es ver la evolución de los tres amigos, que por dentro ven cómo el plan se les va escapando de las manos. Además sus caracteres contrastan. Uno es reflexivo, otro es puro nervio y el tercero sólo piensa en mujeres y en hacerse el duro.

Entretenida a más no poder, 'Cómo acabar con tu jefe' puede convertirse en la comedia del año. Tiene un ritmo trepidante, una historia que no flojea y actores famosos pasándose de la raya. Tenéis que verla.

Ganadores del 59 Festival de San Sebastián

Contra todo pronóstico, la película española inspirada en la biografía novelesca del pintor y escritor francés François Augiéras, "Los pasos dobles", ha sido la triunfadora del Festival de este año 2011. Su director, Isaki Lacuesta, ha recibido el premio en la sala de prensa entre gritos y abucheos porque la cinta no ha contado con el beneplácito de la crítica, disconforme como casi siempre con el jurado. El resto de premios los podéis encontrar bajo la imagen.

Concha de Oro: "Los pasos dobles", de Isaki Lacuesta (España-Suiza).

Premio Especial del Jurado: Julie Delpy por "Le Skylab" (Francia).

Concha de Plata al Mejor Director: Filippos Tsitos, por "Adikos Kosmos (Unfair World)" (Grecia).

Concha de Plata al Mejor Actor: Antonis Kafetzpoulos, por "Adikos Kosmos (Unfair World), de Filippos Tsitos (Grecia).

Concha de Plata a la Mejor Actriz: María León por "La voz dormida" (España).

Premio a la Mejor Fotografía: Ulf Brantas, por "Happy End" (Suecia).

Premio al Mejor Guión: Hirokazu Kore-eda, por "Milagro" (Japón)

Premio Nuevos Directores: Jean Zabeil, por "The river use to be a man" (Alemania).

Premio del Público: "The Artist", de Michel Hazanavicius (Francia).

Premio del Público Europeo: "Y ahora a dónde vamos", de Nadine Labaki (Francia, Líbano, Italia y Egipto).

Premio Horizontes: "Las acacias", de Pablo Giorgelli (Argentina-España).

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Retrospectiva: Un condenado a muerte se ha escapado (1956)

Podemos decir que entre todas las versiones de dramas que vemos diariamente, el drama carcelario se ha convertido por derecho propio en uno de ellos gracias a películas muy interesantes. Seguro que recordaréis 'Cadena perpetua', 'La gran evasión' o 'Fuga de Alcatraz', películas que forman parte del ideario cinematográfico colectivo, pero puede que 'Un condenado a muerte se ha escapado' no os sea tan familiar.

Dirigida por Robert Bresson en el 56, esta película cumple con los requisitos y la forma que el director francés tenía de entender el cine. Pocos recursos y mucha efectividad, y si miramos en Wikipedia 'en busca de un lenguaje visual puro, cargado de gestos, miradas y sonidos'. Pues eso, y la historia de un oficial francés apresado en un campo de concentración nazi en la II Guerra Mundial, y su plan maestro para escapar de su prisión conforman esta grandísima película que fue premiada en Cannes en 1957 al mejor director.

A pesar de que la película refleja hasta los mínimos detalles, son éstos los que la hacen entretenida y nos mantiene en tensión constante. Los sonidos de las pisadas, el rasgar de la madera, crujidos en las paredes, susurros, roces...la sensación de austeridad en la celda, el lento paso del tiempo y la sensación total de reclusión. Todo se limita a la mínima expresión, y sólo nos sentimos liberados en las escenas de las duchas colectivas, donde dejamos de transpirar por un momento y respiramos profundamente.

Bresson nos deja además algunos apuntes de su maestría. La escena del guarda fuera de campo es soberbia. El espectador tiene que intuir por el sonido su posición, cómo se aleja, acerca, aleja, mientras sólo podemos ver la expresión del actor, y el corazón se nos comprime: '¡mátalo ya!'. También emplea todo tipo de planos detalle de las manos, de los objetos, de las marcas de la puerta. ¿Qué miramos si no, en una celda de seis metros cuadrados?.

Durante la preparación de la huida, aprendemos a pensar como el protagonista. Sabemos que tenemos que hacer cuerdas, y que necesitamos ganchos, alambres, y algo con que hacer el agujero. Pensamos a la misma vez los pasos que dan los guardias, su número, y si podemos confiar en nuestros vecinos. Bresson nos hace presos en nuestra propia casa.

'Un condenado a muerte se ha escapado' es una película muy recomendable. No se puede hacer más con menos. Es una película adrenalítica casi sin proponérselo.

Lo mejor: La maestría del guión y la dirección, la calidad actoral y secuencias memorables. Puro cine.

Lo peor: Nada que mencionar.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Fantasía y Fantasía 2000, un deleite para los sentidos

A mi modo de ver, estamos ante dos obras de arte mágicas, conmovedoras e imperecederas; ambas son un auténtico regalo para la vista y los oídos. Aunque actualmente crear imágenes para interpretar música se ve como algo corriente, cuando en 1940 el estudio de Walt Disney apostó por "Fantasía" supuso todo un riesgo: una película sin diálogos que perseguía la simbiosis perfecta entre preciosos dibujos animados y excelentes piezas de música clásica. Unas décadas más tarde, en 1999, se estrenó "Fantasía 2000" como homenaje a la original, manteniendo la misma esencia. Son tantos los segmentos dignos de ser recordados que nuestra seguidora Marina y yo hemos seleccionado tres de ellos, pero no significa que haya otros igual de magníficos (por ejemplo el del Aprendiz de brujo de Mickey Mouse). ¿Cuál es vuestro número favorito de estos eternos e irrepetibles clásicos?



miércoles, 14 de septiembre de 2011

Las Torres Gemelas, presentes en incontables películas

Nuestra seguidora OjopianO me ha enviado este fabuloso montaje que selecciona secuencias de películas en las que han aparecido (aunque sea de fondo) las Torres Gemelas, ausentes en la ciudad de Nueva York desde hace 10 años. Sin duda, un trabajo laborioso de recopilación que homenajea a estas representativas edificaciones, también emblemáticas dentro del celuloide...

sábado, 10 de septiembre de 2011

Palmarés festival de Venecia

Ya conocemos el palmarés del festival de Venecia. El jurado, presidido por el norteamericano Darren Aronofsky, ha premiado al director ruso Alexander Sokurov, por su adaptación de la obra de Goethe 'Fausto'. El actor inglés Michael Fassbender, uno de los actores más en forma del momento y con una trayectoria increíble desde hace unos años, ha sido premiado con el premio a mejor actor. Es increíble como un tipo que hace diez años trabajaba de camarero porque no conseguía papeles ha acabado estando en la primera línea del panorama cinematográfico actual. He de reconocer que del resto de premiados no tenía ningún conocimiento, así que ya podéis echar mano de wikipedia. El palmarés completo, a continuación:

León de Oro a la mejor película: Fausto, de Alexander Sokurov (Rusia).

León de Plata al mejor director: Shangjun Cai, por Ren shan ren hai.

Premio especial del jurado: Terraferma, de Emanuele Crialese (Italia).

Copa Volpi al mejor actor: Michael Fassbender por Shame.

Copa Volpi a la mejor actriz: Deannie Yip, por Tao jie (A simple life) (China, Hong Kong).

Osella al mejor guión: Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou por Alpis (Alpes) (Grecia).

Osella a la contribución técnica, a la fotografía, para Robbie Ryan, por Wuthering heights (Cumbres borrascosas), dirigida por Andrea Arnold (Reino Unido).

Premio Marcello Mastroianni al nuevo talento interpretativo para, Shôta Sometani y Fumi Nikaido, protagonista de Himizu, dirigida por Sion Sono (Japón).

León del futuro, a la mejor opera prima para Lá-bas, de Guido Lombardi (Italia).

Premios de la sección paralela Horizontes, con un jurado presidido por el cineasta tailandés Apichatpong Weerasethakul:

Premio Horizontes para Kotoko, de Shinya Tsukamoto (Japón).

Premio especial del jurado para Whores' Glory, de Michael Glawogger (Alemania y Austria).

Premio Horizontes al mejor cortometraje, para In attesa dell'avvento, de Felice D'Agostino y Arturo Lavorato. (Italia)

Premio Horizontes al mejor mediometraje para Accidentes gloriosos, de Mauro Andrizzi. (Suecia, Dinamarca y Argentina).

Menciones especiales para el corto All the Lines Flow Out, de Charles Lim Yi Yong, (Singapur) y para largometraje O Le Tulafale (The Orator), de Tusi Tamasese (Nueva Zelanda).

jueves, 8 de septiembre de 2011

La piel que habito (2011)

Por Juanmez: ****

Las películas de Almodóvar son para mí como el buen vino, hay que dejarlas reposar unos días antes de emitir una valoración sobre las mismas; igualmente me sucede con su última creación, “La piel que habito”, causante del shock que llevo arrastrando desde el día que la vi en riguroso estreno. Si ya de por sí me considero un fan entusiasta de su cine, reconozco que además en este caso me alentaban las opiniones tan dispares y opuestas que había leído en diversos medios sobre la cinta; generándose una especie de cisma irreconciliable entre críticos de cierto renombre dentro del mundillo (por supuesto dentro de este grupo no incluyo al señor Carlos Boyero, quien movido por lo que parece ser una vieja rencilla con el manchego, sigue en su línea criticando duramente y casi sin fundamento su último trabajo). Sinceramente, no puedo evitarlo: cuanta más controversia y polémica suscita una película, más ganas me entran de verla… 

Doblemente inspirado por la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet y la película “Ojos sin rostro” de Georges Franju (ambas desconocidas para mí), Almodóvar llevaba desde hacía tiempo dándole vueltas a un guión que se le resistía y que se había convertido en un auténtico galimatías incapaz de resolver; hasta que por fin dio con la tecla: narrar la historia con su intransferible estilo, es decir, hacerla suya…

El impedimento principal que se le presentaba era la trama (de la que no pienso revelar ningún detalle), quizás poco predispuesta a funcionar en pantalla si se contaba de forma lineal; motivo por el cual decidió estructurar finalmente la película en tres claras partes bien diferenciadas: unos primeros 20 minutos en los que se prescinde de la presentación habitual de los personajes para entrar de lleno en el conflicto que están sufriendo, acto seguido un largo flashback que revela las piezas del puzzle que faltaban en el primer segmento, y por último la vuelta al presente para mostrarnos el desenlace con giro inesperado. Sirviéndose de esta pequeña licencia, Almodóvar consigue atraparnos desde el primer minuto de metraje, nos lleva por dónde quiere, haciéndonos creíble una historia que es tremendamente inverosímil en numerosos aspectos. Todo esto sería imposible si el realizador careciese de un espectacular sentido de la narración, pero afortunadamente no es el caso.

A mi modo de ver, el cineasta hace una alusión implícita a su propia piel en el título de la película, a modo de declaración de intenciones camuflada, demostrando que éste es el tipo de cine al que realmente aspira y con el que se siente más satisfecho. Y es que en “La piel que habito” se abordan de manera magistral todos los temas que más le apasionan últimamente de toda su filmografía, me estoy refiriendo a las suplantaciones y cambios de identidad (ya presentes en “Tacones lejanos” o “La mala educación”), a su obsesión por lo sórdido y lo truculento (véase el caso de “Hable con ella”), a la venganza (como en “Carne trémula”) o a su fascinación por el cine “noir” (más que evidente en “Los abrazos rotos”). Por supuesto sigue habiendo cabida para lo esperpéntico, materializado aquí sobre todo a través de guiños a sus trabajos previos (acertadísimo el auto homenaje a “Kika” por ejemplo). Con esto no quiero decir que la cinta sea perfecta ni mucho menos, pero sí reafirma, consolida y eleva a su máxima expresión todos los elementos ya citados que desde hace bastante tiempo integran sus películas.

En lo referente al apartado actoral me quito el sombrero, puesto que tanto Antonio Banderas como Elena Anaya están muy convincentes en sus respectivos roles. ¿Será este científico atormentado y de aires siniestros el personaje que le brinde a Banderas el ansiado Goya que nunca se le ha concedido? Aún faltan unos meses para despejar la incógnita… Sin embargo, muy por encima de la calidad interpretativa se impone la recreación de esa atmósfera tan angustiosa y perturbadora que se respira en todo momento, conseguida gracias a una hipnótica fotografía que contrasta intensamente las tonalidades oscuras con las más coloristas, y a una exquisita banda sonora que pone los vellos de punta.

Concluyendo, “La piel que habito” no sólo vuelve a demostrar que Almodóvar tiene el suficiente pulso para aunar lo bello y lo grotesco con una facilidad pasmosa, sino que además sabe transformar lo escabroso en atractivo y viceversa sin salir damnificado; una codiciada habilidad lograda por pocos…

Lo mejor: Las confusas situaciones en las que uno no sabe si reír nerviosamente o estremecerse. Muy “almodovarianas”…

Lo peor: La sobrante línea argumental de Marisa Paredes, metida a la fuerza con calzador.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Retrospectiva: Belle de jour (1967)

El sexo y la alta burguesía fueron dos de los tópicos que más le interesaron a Luis Buñuel durante toda su carrera cinematográfica. La carga sexual de 'Viridiana' o 'Belle de Jour' y la crítica sin piedad a la alta burguesía de 'El discreto encanto de la burguesía' o 'El ángel exterminador' contrastan sin embargo con el genial director español, persona que crió a sus hijas a partir de una casta educación y que como director de cine de renombre, pertenecía sin duda a esa clase social que tanto parecía detestar.

En 'Belle de jour' vemos los dos tópicos. A raíz de una novela de 1929 escrita por Joseph Kessel, Buñuel nos cuenta la historia de Severine (Catherine Deneuve), una mujer acaudalada y bien posicionada gracias a su marido, un médico que representa al prototipo del tipo exitoso típico de los años sesenta. Severine tiene todo lo que se pueda desear, pero parece ser que éste modo de vida no le satisface, sino que es usado por sus demonios internos para liberarse y atormentarla, todo por culpa de una infancia dura y opresiva, arraigada a la represión sexual y a la religión, lo que la llevará a plantearse un modelo de vida secundario a espaldas de su marido: la prostitución diurna.

Luis Buñuel, nos va relatando la historia de un modo totalmente freudiano: a Severine no le gusta su realidad, y a partir de deseos y sueños, unidos a los recuerdos de su infancia, trastornan su personalidad, adaptándola. En sus sueños la maltratan y la avergüenzan públicamente. Para ello, la película introduce varias escenas, que representan sueños o flash-backs del pasado. Y ahí entra la mano de Buñuel. ¿Realmente la película es realidad, o no es sino la imaginación de Severine?¿No serán sus sueños, o algunos de ellos, la propia realidad? Si tenemos esto en cuenta, quizás podamos enlazarlo de alguna manera con el sorprendente final. Sin duda, Severine consigue su propósito al mejorar su felicidad gracias a su doble vida, que la libera de los yugos impuestos.

Y no puedo pasar por algo mencionar la carga erótica de la película. Rodada en 1967, Buñuel consigue rodar secuencias realmente eróticas, pero sin ser escatológicas y alejándose mucho de la pornografía. Para ello las escenas están mostradas muy realistas, como si nosotros estuviéramos junto a los personajes y pudiésemos interaccionar con ellos. La película está rodada casi en su totalidad en interiores, lo que mejora enormemente esta sensación.

Lo mejor: Catherine Deneuve y su genial interpretación, la originalidad de la historia, personajes muy interesantes y una fotografía inmejorable.

Lo peor: Que no conectemos con el modo de plantearnos los flash-backs y las escenas oníricas.


jueves, 1 de septiembre de 2011

Conan el bárbaro (2011)

  
Por Juanmez: *

Podría hacer una elaborada comparación entre la “Conan” de Arnold Schwarzenegger y la actual. Podría…, pero sinceramente no merece la pena perder mi valioso tiempo con una película que no da ni para una entrada de audio. A decir verdad, ¿alguien esperaba un remake a la altura del original?

 Es posible que la cinta resulte entretenida para los amantes de ese cine en el que la sangre y la violencia son utilizadas de forma tan gratuita que llega un momento en que se pierde la sensibilidad de lo que se está viendo, pero es que sinceramente me cuesta creer que le haya distraído a alguien porque la emoción brilla por su ausencia en todo momento. A pesar de las atropelladas y repetitivas secuencias de acción que se suceden rápidamente, ¡la película se me hizo aburrida! Yo esperaba un chute de adrenalina en toda regla, pero es todo tan poco creíble (desde sus pésimos actores hasta su absurdo y previsible guión) que hubo veces que cerraba los ojos de aburrimiento. ¡Os lo juro!

Ni siquiera su factura visual es digna de ser recordada, ya que es basta y cutre a más no poder; por no hablar de su nulo montaje que me ha provocado una terrible jaqueca. Con respecto al Conan de aires metrosexuales que ha interpretado Jason Momoa tampoco hay que añadir demasiado: mucho musculito y mucha depilación, pero no le llega al Schwarzenegger ni a la altura del taparrabos vaya. Menos mal que la presencia de Rose McGowan ( la otrora Page de la serie “Embrujadas”, por si alguien no la reconocía bajo tantas capas de maquillaje) como la bruja enemiga del protagonista consigue divertir un poco con ese look similar al de una drag – queen trasnochada que guarda ciertas reminiscencias al que llevaba Alaska en su etapa televisiva de “La bola de cristal” (sin ofender a Olvido Gara por supuesto).                                 


Lo mejor: Por muy penosa que sea, su visionado no enturbia el recuerdo de la versión ochentera en ningún momento.


Lo peor: Si empiezo no acabo, pero si tengo que elegir no cabe duda de que serían los diálogos, seguramente redactados por cavernícolas en celo.