martes, 30 de agosto de 2011

Imágenes imprescindibles del cine: Mujeres al borde de un ataque de nervios

Aventuras con terroristas chiítas, ademanes muy nerviosos y pendientes de cafetera express…¿de quién estoy hablando?


Pues evidentemente del personaje de Candela que interpreta María Barranco en “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, ¿de quién va a ser? A tan solo unos días del estreno de “La piel que habito” de Pedro Almodóvar, me pareció apropiado rescatar este inolvidable fotograma procedente del universo “almodovariano” más primigenio que forma parte del imaginario colectivo de muchos.

Particularmente estos pendientes de cafetera se han convertido en uno de los paradigmas de la estética conocida como “cutrelux”: ese movimiento a caballo entre el kitsch y el camp nacido durante la movida madrileña ochentera que elevaba los elementos cotidianos a la categoría de arte tras reutilizarlos o asignarles un valor decorativo. A pesar de que en esta última etapa el director manchego posee un estilo mucho más refinado y pulcro que el de sus comienzos, nunca ha dejado de recordarnos la marcada influencia que el “cutrelux” continúa teniendo en su manera de hacer cine; sin ir más lejos el sugerente uso de colores vivos fuertemente contrastados presente en sus cintas más recientes es un rasgo evolucionado de esta estética heredada.

Me resulta realmente admirable cómo un realizador tan veterano como Almodóvar, al que se le conocen además varias etapas dentro de su propia filmografía, no reniegue de sus orígenes como cineasta y que encima siga manteniendo en la medida de lo posible ese sello distintivo y personal con el que empezó.

Como es lógico, habrá quien le encante este estilo y habrá quien le parezca espantoso, pero estoy seguro de que todavía hay más de uno hoy día interesado en conseguir esos icónicos pendientes que la gran María Barranco (con esa naturalidad ante la cámara que siempre la ha definido) tuvo la suerte de llevar puestos hace más de 20 años. Probablemente no imaginó por aquel entonces que se convertirían en todo un símbolo con el paso del tiempo…

jueves, 25 de agosto de 2011

Clecla, un corto de Julio Medem

El realizador vasco Julio Medem ("Los amantes del círculo polar" o "Vacas") dirigió este corto protagonizado por su hija Alicia, afectada de síndrome de Down, en el que aparece hablando de su amiga imaginaria: Clecla. Como curiosidad, la productora que el director creó en 1997 lleva el nombre de su hija: Alicia produce. Sin duda, es uno de mis favoritos, espero que os guste...

martes, 23 de agosto de 2011

Super 8 (2011)

Por Juanmez: ***


Cuando mi compañero Carlos despotricó abiertamente sobre J. J. Abrams hace unos días en una entrada, me sumé inmediatamente a su opinión porque también soy de los que considera que es un director muy mediocre al que se le está dando demasiado bombo y platillo últimamente; por no mencionar que es un presuntuoso de cuidado y que su carrera no es desde luego para tirar cohetes. Pero bueno, hoy toca hablar de su película "Super 8", la cual desde su concepción tenía el objetivo de rescatar ese cine ochentero entrañable tipo "ET", "Regreso al futuro" o "Los Goonies" ya desaparecido; o en otras palabras, "Super 8" homenajea intencionada y descaradamente a la cantera de películas más tiernas y exitosas que la productora de Spielberg, Amblin Entertainment, parió durante aquella época con el fin de despertar en muchos espectadores un sentimiento nostálgico que tenían dormido.  


Concretamente, en "Super 8 " nos reencontramos con la vieja fórmula del grupo de amiguetes menores de 15 años, en el que cada uno de ellos posee unos rasgos muy marcados inherentes a su carácter: el mejor amigo, el adicto a los explosivos, el cobardica, la chica (interpretada por una sugerente Elle Fanning, que ya ha aprendido a manejarse frente a una cámara), y por supuesto el cineasta amateur que vuelca todas sus energías en rodar cortos caseros con sus colegas. Este simpático personaje es fundamental para que la historia de Abrams funcione, porque durante uno de esos rodajes su cámara de Super 8 será testigo de un accidente de tren que cambiará sus vidas y la del pueblo en que viven para siempre... No quiero revelar más detalles de la trama porque precisamente una de las bazas principales de la primera hora de película es preservar el origen de los acontecimientos misteriosos que van sucediendo. Sinceramente, me gusta que el suspense se prolongue el máximo posible con el propósito de avivar la intriga del público (esto por desgracia ya no ocurre en muchas películas actualmente). El problema es que una vez descubierto el pastel se pierde la gracia, y el film comienza a decaer irremediablemente. Podría decirse que la segunda mitad no es más que una sucesión de tópicos muy ñoños y secuencias de acción efectistas, pero vacías al fin y al cabo. Debido a esta diferencia abismal entre ambas partes, la calidad de Abrams como guionista queda en evidencia de nuevo, porque da la sensación de que si bien contaba con una premisa muy buena, no había reflexionado demasiado en un cierre a la altura del resto...


Sin embargo, es de valorar el esfuerzo y compromiso de Abrams al embarcarse en este inusual proyecto que rinde tributo a un cine desconocido para muchos jóvenes, y que asimismo supone un soplo de aire fresco dentro de la pobre cartelera veraniega, donde parece que solo hay cabida para los remakes y las adaptaciones de cómic. Por si fuera poco, la cinta cuenta a su vez con una factura y unas interpretaciones intachables que hacen que su visionado sea obligado. Quizás "Super 8" no sea perfecta, pero en la imperfección radica también parte de su encanto; ¡y además hay que recordar que no se le puede pedir mucho más a J. J. Abrams! ¡Demasiado ha logrado el chaval teniendo en cuenta su pésima trayectoria!


Lo mejor: Los títulos de crédito, donde se proyecta el disparatado corto de zombis que los chavales ruedan en la ficción a lo largo de la película.


Lo peor: Su tibio tramo final.

jueves, 18 de agosto de 2011

Las 25 escenas no escritas más famosas de la historia

Bicheando por Internet he encontrado este recopilación de momentos improvisados que no aparecían en los guiones originales de 25 famosas películas. Por regla general son gestos, frases sueltas, e incluso diálogos completos que no estaban planeados de esa forma. Un curioso testimonio...

martes, 16 de agosto de 2011

Una reflexión sobre J.J Abrams

El día 19 de este mes se estrena una de las películas más esperadas del año, Super 8. El chico de moda, J.J Abrams, en colaboración con Steven Spielberg, nos traen esta película de ciencia ficción que parece volver al tipo de películas que hicieron furor en los 80, como E.T, Dentro del Laberinto, La historia interminable o Tron, es decir, ciencia ficción para niños (principalmente).
Si veis el tráiler, Super 8 pinta bastante bien. Después de más de un año realizando una buena campaña de promoción, cosa que a Abrams se le da muy bien, los críticos y espectadores de medio mundo esperan con impaciencia la cinta, que ya ha sido estrenada en USA. Pero no quiero hablar de la película, algo que sin duda haremos cuando se estrene. Me gustaría comentar algunos aspectos de J.J Abrams que me desquician un poco.

Los que estéis acostumbrados a leer prensa o revistas especializadas de cine, seguramente habréis oído alabanzas del calibre de 'el nuevo chico prodigio de Hollywood', 'el digno sucesor de Spielberg' y cosas asi, dando a relucir la gran capacidad creativa de este tipo, que parece no tener rival hoy en día.
J.J Abrams es principalmente un creador (¿?) de series. No sé de qué forma lo consigue, pero tiene en su haber como unas 6 series que en teoría, parece haber comenzado él. Sin duda, en este aspecto de su carrera no podemos reprocharle mucho, pues Alias, Perdidos y Fringe son tres buenos ejemplos con calidad suficiente como para hacerlo. A pesar de eso, es curioso como el tío ha sido capaz de lograr que asociemos esos tres nombres con el suyo propio. Pongo la mano en el fuego si afirmo que ninguno de vosotros cuando oye 'Los Soprano', lo asocia con David Chase, o 'The wire' con David Simon, ¿verdad?. Las series las empieza un tío, pero después de varias temporadas pasa por tantas manos que es absurdo ponerle autor a una serie de televisión entera.

Si estudiamos detenidamente al J.J Abrams director de cine, nos encontramos con una filmografía bastante pobre y de mala calidad.
- Misión imposible III: Pobre tercera parte de la saga de Cruise, que empeora la segunda (ya de por sí mala) y se coloca a años luz de la primera. Calificación: SUSPENSO.

- Monstruoso: No la dirigió él, pero se llevó todo el peso de la producción y postproducción con esta cinta remake de otra asiática. Si la veis, veréis como vuestras espectativas decaen a los 15 minutos. Lo peor es que la cinta dura 1 hora. Calificación: SUSPENSO.

- Star Trek: Tuvo buenas críticas, y la película es muy entretenida. Pero para personas adultas y con juicio, no es más que un cúmulo de patochadas y grandilocuencias del amigo Abrams. Calificación: APROBADO (raspado).

Que yo sepa, las primeras películas de Spielberg para la gran pantalla, obviando sus tres o cuatro trabajos en televisión (al igual que Abrams), fueron: 'Loca evasión', 'Tiburón' y 'Encuentros en la tercera fase'. Vosotros mismos podéis hacer la comparación.
En cuanto a la originalidad de Abrams, no creo que vaya más allá de su grupo de asesores y guionistas (¿o creíais que todo lo hacía él?) que le van susurrando al oído cada cosa que tiene que hacer. Abrams es un tío muy listo. A pesar de eso, no estoy seguro qué han podido ver Spielberg o Lucas en él. Seguramente cualquier fan de la ciencia ficción sea capaz de hilar tantos o más argumentos que el J.J.

Así que no os dejéis engañar por su nombre. Igual en Febrero se lleva el Oscar al mejor director, todo es posible, pero J.J Abrams no es un buen director de cine, quizás sea un buen productor y un excelente patrocinador, pero su trabajo se basa meramente en poner su careto y decir: 'mirad que friki soy, que me gusta la ciencia ficción, leo cómics, juego a videojuegos, y además soy productor y estoy forrado'. Anda y que le den...

lunes, 15 de agosto de 2011

Corto: Destino

Fue en el año 1945 cuando Walt Disney decidió encargar a Salvador Dalí la realización del cortometraje "Destino", sin embargo el proyecto no salió adelante por problemas de presupuesto y sólo se rodaron 20 segundos de prueba. Por suerte, en 2003, Roy Disney y el productor Baker Bloodworth decidieron sacarlo adelante partiendo de los bocetos que había dejado el mismísimo Dalí consiguiendo un resultado inmejorable. Tanto para los que lo conocieran como los que no, aquí os dejo con esta deliciosa y surrealista pieza de animación:

sábado, 13 de agosto de 2011

El origen del planeta de los simios (2011)

Por Juanmez: *1/2
 


Alentado por la tromba de críticas positivas procedentes de diversos medios, sentí cierta curiosidad hacia esta precuela de la original "El planeta de los simios" de Franklin J. Schaffner, convertida ya en todo un clásico difícilmente superable. A juzgar por estos comentarios, parecía que la intención de explicar con detalle cómo se llegó a la distopía reflejada en la película de fines de los 60 se había cumplido satisfactoriamente; sin embargo y para mi asombro, durante su visionado me encuentro con una historia hueca, carente de contenido y fatalmente resuelta que me deja con una irritante sensación de indiferencia una vez que abandono la sala. Indiferencia que se ha ido convirtiendo progresivamente en desprecio, hasta el extremo de preguntarme: ¿realmente han visto esos espectadores que tanto alaban dicho film lo mismo que yo?

"El origen del planeta de los simios" es un proyecto que no debería sorprenderme, sobre todo teniendo presente que estamos viviendo una era en la que abunda este tipo de cine cuyo único fin, a falta de buenas ideas, consiste en rastrear innecesaria y vagamente los "comienzos" (por llamarlo de algún modo) de numerosas películas que son consideradas icónicas para muchos. Aunque la mayoría de las veces suelen resultar productos que enturbian el recuerdo de las originales (como fue el caso para mí de "Hannibal: el origen del mal"), siempre hay excepciones a la regla: sin ir más lejos "X - Men: Primera generación" este mismo año es una buena muestra de que hay precuelas dignas de ver.

Por lo tanto, el debate es otro: ¿por qué era necesario conocer los orígenes de una historia como "El planeta de los simios", cuyo éxito radicaba en dejar que el espectador imaginara o dedujera cómo se había llegado a esa terrible situación en la que los simios dominaban la Tierra? En mi opinión, la película de los 60 ya era redonda de por sí y no hacían falta más explicaciones, ¡ésa era la gracia! Ahora, 40 años después, pienso que hemos retrocedido en ese sentido: nos lo dan todo más "mascadito" y se empeñan en vendernos la vital importancia que tiene comprender las causas que desencadenan cualquier acontecimiento o relato cinematográfico; ¡cuando en realidad no tiene porque ser así siempre! Con películas tan simplonas como "El origen del planeta de los simios", ¿dónde queda el intercambio razonado de ideas? ¿de qué se va a debatir a excepción de los efectos digitales utilizados en la misma? Sinceramente, después de comparar el cine actual con el de los años 60, es bastante penoso comprobar que por aquel entonces se hacía en ocasiones un cine comercial mucho más arriesgado y atrevido: ¿acaso ese monumental plano final en la playa o el casto beso que le daba Charlton Heston a la chimpancé científica Zira en la película original no fueron polémicos en su día? ¡Eso sí que daba para hablar y pensar durante horas!

Si me he entretenido demasiado con esta disertación ha sido porque la película tiene pocos puntos que comentar. En esta versión no hay "Charltons Hestons" ni doctoras "Ziras" que valgan, aquí nos encontramos con un joven científico (James Franco) que experimenta con monos en una empresa para obtener un tratamiento contra el alzheimer, enfermedad que afecta brutalmente a su padre (John Lithgow). Por desgracia, a causa de un incidente en el laboratorio su investigación queda suspendida, y el protagonista decide llevarse a su casa a un primate recién nacido para evitar que lo liquiden (al que le pone expresión en su rostro el actor Andy Serkis a través de la conocida técnica del "motion capture"). A medida que este primate bautizado como César va creciendo, sufre una acelerada y notable evolución de su inteligencia que le llevará a liderar una rebelión integrada por miembros de su especie...

Mi consejo es que si vais buscando acción a raudales no os dejéis engañar por el tráiler, donde te venden el film como una incesante cadena de secuencias adrenalíticas desde el minuto uno, cuando en realidad todas están concentradas en los últimos 20 minutos siguiendo una estructura torpe y atropellada. El resto del metraje es un preludio excesivamente largo que quizás se salva gracias a un ritmo medio decente y al siempre excelente John Lithgow (a pesar de que su personaje vaya menguando a lo largo de la cinta). Otro que padece el mismo fenómeno que Lithgow es nada menos que el protagonista, pues James Franco también se ve relegado a un segundo plano junto a una guapa (e insípida) Freida Pinto en un momento determinado de la cinta, ya que César se convierte en el auténtico reclamo de la función (aunque si el objetivo era conseguir que el espectador simpatizara con el simio, particularmente conmigo no ha surtido efecto, ni creo que Andy Serkis merezca una nominación al Oscar como se ha especulado). Con respecto al resto del elenco mejor ni hablar porque por un lado Tom Felton sigue encasillado en su rol de niñato chulito al estilo Draco Malfoy y la presencia de Brian Cox es puramente anecdótica, ninguno de los dos aporta nada...

Aparte de esto, no hay aspectos reseñables: el guión parece estar cogido con hilos; las conexiones con la película antigua no están lo suficientemente pulidas; el montaje utilizado para sintetizar y agilizar el transcurso de los años de vida del simio recuerda sospechosamente al que aparecía en "Tarzán" de Disney; los efectos digitales no están del todo perfeccionados para mi gusto, pues no me convencen ni la textura ni movimientos de los monos, a los cuales noto artificiales a ratos (prefiero incluso el maquillaje usado en el fallido remake de Tim Burton del año 2001); y por último, su desenlace es absurdo, patético y apesta a secuela (rezo porque no funcione en taquilla).

Lo mejor: El vecino de James Franco en la ficción, lástima que no le saquen más partido y esté tan desdibujado.

Lo peor: Los subtítulos que aparecen en pantalla cuando los monos se comunican entre sí a través de gestos. ¡Qué patético! ¡Ni en una película para niños como "Jumanji" lo utilizaban! (sin ánimo de ofender a "Jumanji" por supuesto).

miércoles, 10 de agosto de 2011

Capitán América (2011)

Por Carlos: ***

Preparándonos para la película de los vengadores, después de Thor llega el turno de contarnos la historia del primero de ellos, el Capitán América. Creado en los años 40 como estímulo propagandístico para animar a las huestes americanas en la segunda guerra mundial, el capitán américa se define como el perfecto patriota, que lucha por la justicia y la igualdad, un tipo íntegro, que no se deja amedrentar y no conoce el miedo ni la indisciplina. Además, curtido en mil batallas, es un perfecto estratega que da ánimos a sus hombres y conoce el ejercicio militar como anillo al dedo.
Pero toda esta descripción corresponde al Capitán América al que estamos acostumbrados los que lo hemos visto en los dibujos o en los cómics. El capi de la película es otra historia. En esta ocasión nos lo presentan como un pardillo que no se sabe muy bien porqué, quiere alistarse en el ejército para combatir a los nazis cueste lo que cuesta, a pesar de su metro y medio de estatura y sus cincuenta kilos de peso. Sin muchas explicaciones, un científico lo convierte en supersoldado, y siguiendo la línea de no dar pistas, su superior lo ningunea. Éste es el nuevo Capitán América.
Los personajes de Marvel son muy buenos, profundos y cada uno con una personalidad muy propia e identificable por todos nosotros. Cada uno de nosotros tenemos una parte de Peter Parker (Spiderman), Tony Stark (Iron Man), o de alguno de los Cuatro Fantásticos, y no mencionemos ya a los numerosos X-men. Por esto mismo, con la ayuda de unos buenos guionistas se pueden hacer grandes adaptaciones de las que salen películas que merecen mucho la pena. Y no voy a mencionar al Batman de Nolan, que es de DC.
Pero si el director (Joe Johnston) y los guionistas pasan de explicaciones, no dan peso ni profundidad al personaje y al final hacen una película de guerra, pero de guerra de mentira, la película falla. Y no hablemos ya de Red Skull (Hugo Weaving), personaje que se han cargado.
A pesar de los puntos flojos, la película es muy entretenida y su ambientación de Nueva York en los cuarenta, mezclado con un aire retro y futurista a la vez, le da mucha vidilla a la cinta. Además la presencia de Tommy Lee Jones y Stanley Tucci se agradece siempre, y más cuando el insulso Chris Evans es el protagonista.
Se pasa un rato divertido si no nos hacemos las preguntas que la película parece obviar. Es un buen entrante para la próxima.

Lo mejor: El escudo del Capi es la leche, y el personaje de Stark senior.

Lo peor: La adaptación del personaje y su evolución, poco creíble.

martes, 9 de agosto de 2011

Escena: "It´s my party and I´ll cry if I want to"

Cada vez que veo la ocurrente campaña publicitaria de "Tengo derecho a mi fiesta" realizada por Ikea, no sé por qué se me viene a la cabeza esta sensacional secuencia de la película "Este chico es un demonio". En ella, el travieso de su protagonista se propone arruinar una fiesta de cumpleaños a la que ha sido invitado con el único propósito de fastidiar. Toda una crueldad, pero ¿y lo que me reía yo de pequeño? Prestad atención a los exagerados aspavientos y morisquetas de la cumpleañera en cuestión, no tienen precio...

sábado, 6 de agosto de 2011

El hombre de al lado (2011)

Por Carlos:****1/2
Por Juanmez: ****

Inteligente propuesta la que Mariano Cohn y Gastón Duprat nos ofrecen en esta película rodada en el 2009 pero que llega con dos años de retraso a nuestro país. Nos plantean la extravagante situación de un hombre, Víctor (Daniel Aráoz) que abre una ventana de cara a la casa del al lado, invadiendo la intimidad de su vecino (Rafael Spregelburd). Éste, impotente ante la tamaña idea de Víctor, elabora mil y una excusas y artimañas para intentar convencerlo de que cierre definitivamente el hueco abierto.
El interés reside en saber qué tendrá montado Víctor en su piso que le hace necesaria la existencia de la ventana. O quizás dé lo mismo, y lo importante sea el hecho de cómo la vida de una persona puede derrumbarse por completo, eliminando todos los esquemas lógicos mediante los cuales se soporta por culpa de un factor totalmente externo que le imposibilita una existencia pacífica con el mundo, y consigo mismo.

Para lograr esto, sin duda era necesaria la existencia de dos actores que fueran capaces de soportar toda la carga tragicómica de la película. Aráoz divierte y asusta en su papel de Víctor en una genial interpretación y Spregelburd mantiene en vilo al espectador hasta en el más mínimo detalle. Los actores necesitaron un duro ensayo para conseguir el punto necesario de realismo que transmite la película. El resto de personajes están también muy logrados y son de los más variopintos: la horrible mujer, la hija estúpida, el alumno tonto...
'El hombre de al lado' es una película muy fresca y rodada con gracia, muy al estilo argentino, con planos móviles y muchos primeros planos, que le dan viveza a las escenas y la dotan de realismo.
Cada año el cine argentino exporta películas novedosas que atraen la atención a la crítica especializada en festivales y revistas pero que el público, por indecisión o desconocimiento no llegan a ver. A pesar de ello, pequeñas joyas rodadas con relativamente pocos recursos dan una alegría a los que buscan películas diferentes a las que nos suelen ofrecer. 'El hijo de la novia', '9 reinas', 'Bombón el perro', 'Historías mínimas' o 'El secreto de sus ojos' son los principales ejemplos que dan fe de ello.

Lo mejor: Grandes interpretaciones, guión sólido con buenos diálogos, giros argumentales y originalidad a rebosar.

Lo peor: Quizás el final no les guste a todos...


Carlos.

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Poco tengo que añadir a lo escrito por mi compañero Carlos, pero me gustaría hacer igualmente una breve valoración personal sobre esta interesante cinta argentina. A mi juicio, lo más atractivo que muestra es el duelo de caracteres existente entre sus dos personajes protagonistas (ambos excepcionales en sus papeles, como ya dijo Carlos). Víctor por un lado es una persona directa, bromista y campechana que carece de un estatus social alto; mientras que Leonardo es un diseñador de renombre engreído y reservado, que vive en la única casa construida por el famoso arquitecto Le Corbusier en la Ciudad de La Plata nada menos.

Teniendo muy presente estas diferencias, Leonardo siente cómo la armonía aparente de su hogar corre peligro cuando Víctor irrumpe en su microcosmos. Todo sucede a raíz de una interminable disputa relacionada con la apertura de una ventana en una zona del piso que, según Leonardo, atenta contra la intimidad de su familia. Esto puede resultar contradictorio, ya que se supone que él debería estar acostumbrado a ser observado constantemente al residir en una casa cuyo destino es casi obligado para turistas y curiosos; pero paradójicamente es algo que no soporta, hecho que queda patente a lo largo de la película. Quizás esta actitud tan fría se debe al temor de que la gente cercana que le rodea, posiblemente tan "snob" como él, se entere de sus trapos sucios (como que le cuesta intimar con su mujer o que no sabe entablar una conversación normal con su hija, entre otras cosas).

Por tanto, esta actitud de Leonardo choca frontalmente con su nuevo vecino, una persona abierta que no tiene reparos en ser observado porque no siente que tenga que esconderse detrás de sus paredes. De ahí surge realmente el conflicto, es decir, para Leonardo es impensable conectar con alguien tan opuesto a él mismo. Por extraño que resulte, esta relación que mantienen acabará beneficiando a Leonardo, enseñándole a dejar de observar a los demás desde su posición para aprender a observarse más a sí mismo y darse cuenta de que a veces las personas que nos irritan profundamente pueden llegar a darnos una sorpresa.

Pese a que la resolución no me parece la más adecuada, hay que reconocer que es impredecible cuanto menos y que ofrece una valiosa lección: "las apariencias engañan".


Juanmez.

viernes, 5 de agosto de 2011

Los pitufos (2011)

Por Juanmez: **


¿Quién no ha tarareado alguna vez la pegadiza canción de los pitufos? Pues si alguno no lo ha hecho nunca, que se prepare porque va a acabar escuchándola tal cantidad de veces durante la proyección que terminará por resultarle tediosa e insufrible, os lo aseguro...La verdad es que mucho se ha hablado en diferentes entradas del blog acerca de "Los pitufos" estos meses atrás, y es que tengo que confesar mi debilidad por estos renacuajos azules que me alegraban las tardes cuando era más pequeño. Supongo que mis ganas de ver la película procedían de un impulso fundamentalmente nostálgico, pues era consciente de antemano que no iba a ver una obra magna que será recordada eternamente; pero bueno, siempre está bien dejar la mente en blanco durante una hora y media con un buen refresco en una mano y un paquete de palomitas en la otra.

¿Y cuál es la aventura en la que se embarcan nuestros protagonistas? Pues como no, el malísimo Gargamel (interpretado por un Hank Azaria en estado de gracia) provoca que los pitufos abandonen su aldea y se dispersen por el bosque. Por desgracia, uno llamado Torpe se equivoca de camino y, junto con otros pitufos (igual de torpes que el que se llama Torpe), encontrarán un portal mágico que los transportará a ... ¡Ta ta ta chánnn! ¡Nueva York! (¿qué novedad, no?) Sin embargo, Gargamel sigue persiguiéndolos infatigablemente, por lo que se ven obligados a esconderse en casa de un matrimonio formado por Neil Patrick Harris y Jayma Mays. Una vez allí, se ven arrastrados por la vorágine de la Gran Ciudad y caen inevitablemente en las garras del consumismo que no existe en su rudimentaria aldea. No hombre, no pasa eso, pero hay que decir que Pitufina (más Katy Perry que nunca) se ve seducida por algún que otro modelito de su talla que hubiera comprado sin dudarlo...

En fin, tampoco se le puede pedir gran cosa a su director Raja Gosnell (cuya carta de presentación son las películas de "Scooby Doo"), por lo menos cumple con la función principal de esta cinta: entretener a los más pequeños (muy muy pequeños, todo hay que decirlo) con chistes tontos, y alguno que otro más gracioso dentro de la media. El guión es tan simple que hasta resulta a veces insultante, incluso algún espectador puede sentirse ofendido, pues a ratos parece escrito por un patán ebrio. Si las situaciones que viven los pitufos en Nueva York hubieran sido un poco más originales y no tan parecidas a las de otras películas, a lo mejor la cosa mejoraría (había escenas en las que parecía que estaba viendo "Encantada" o "Toy story"). Aún así, no todo es tan negativo: Hank Azaria le pone empeño haciendo de Gargamel, y algunos pitufos como el Gruñón o el Escocés tienen su punto.

En resumen, "Los pitufos" no engaña a nadie, se trata de un enlatado infantiloide y veraniego fabricado para que toda la familia pase un buen rato y que más de uno salga con una sonrisa tras haber recordado momentos felices de su niñez. No hay mucho más que añadir...

Lo mejor: Hank Azaria, que se convierte en la auténtica estrella de la función haciendo de un disparatado y escatológico Gargamel.

Lo peor: Llega a ser bastante exasperante cuando añaden el prefijo "pitu" a dos de cada tres palabras de una misma frase. ¡Qué pitucoñazo!

jueves, 4 de agosto de 2011

Linterna verde (2011)

Por Carlos: **
Por Juanmez: *

Linterna verde es otra de las numerosas adaptaciones de cómic que el 2011 nos prometía. Con este personaje, DC coloca otra de sus franquicias en el ámbito cinematográfico, aunque no con tan buen acierto como sus dos pesos pesados, Batman y Superman. Para un amante del cómic, o para un amante de la ciencia ficción en general, la película puede suponer un buen entretenimiento, pero los ajenos podemos sentirnos un poco estafados.
La película intenta establecer un equilibrio entre la vida íntima de su protagonista, Hal Jordan (Ryan Reynolds), con el fiel recurso del trauma producido por su padre fallecido en accidente y su inseguridad hacia todo aquello en lo que se embarca (ya véis, es piloto) y su segunda vida como 'Linterna verde', una especie de policía espacial que abarca el universo mismo.
La parte de la película protagonizada por Linterna Verde es entretenida. Son unos tipos que pueden crear cualquier cosa a partir de la energía que les proporciona un anillo. Hal se ve transportado al mundo de los Linternas, y éstos, en dos minutos le explican millones de años de la vida de su 'cuerpo espacial'. Y digo yo, ¿por qué no pregunta cuál es el origen del universo?...
Pero cuando Hal Jordan toma el mando, la película se vuelve un bodrio rotundo. Diálogos absurdos y malos: 'si algo sé hacer, es volar', ¿hablamos de Top Gun, Linterna verde, o Hot shots?; las situaciones conflictivas o con importancia son muy rápidas, donde en poco Hal pasa de ser un tipo normal a ser Linterna y las situaciones más típicas se dan una detrás de otra: el malo y el bueno son amigos, el malo espía al bueno y está enamorado de la chica, el prota siente inseguridad, etc.
Linterna verde es un cúmulo de perogrulladas, acción, buenos efectos digitales y diálogos de pena.

Lo mejor: Si pensáis poco, entretiene un montón.
Lo peor: Los actores, Reynolds y Lively y unos horribles diálogos.

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¿Existirá en Hollywood un almacén de guiones para blockbusters malos en serie? En serio, ¡vaya porquería de guión! Creo que Carlos ha sido demasiado benévolo al puntuar "Linterna verde" con dos estrellas porque el film es insulso a más no poder: entre la pésima interpretación de Ryan "descerebrado" Reynolds y esos efectos digitales tan cutres y mal hechos, es difícil que salga un producto medio decente... No sé cuanta pasta habrán invertido, pero a veces los efectos lucían idénticos a los de la serie "Power Rangers", ¿dónde invirtieron los millones? ¿en contratar a Tim Robbins para que hiciera de pasmarote? No soy seguidor de los cómics, pero dudo sinceramente que los fans hayan quedado satisfechos con la adaptación. Me pregunto si le habrá entusiasmado a Sheldon Cooper de "Big Bang theory", uno de los incondicionales más famosos de este superhéroe verdoso dentro de la ficción televisiva. Esperaremos a la próxima temporada para averiguarlo...

miércoles, 3 de agosto de 2011

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (2ª Parte) (2011)

Por Juanmez: *****
Por Carlos: ***1/2



Y la Magia llegó a su fin... Diez años han transcurrido desde que asistimos al inicio de la franquicia cinematográfica más taquillera y exitosa de todos los tiempos, ¡quién lo diría! Diez años esperando con ansia una nueva aventura del joven aprendiz de mago más famoso del mundo, y de repente me doy cuenta con tristeza de que ya no habrá más. Todo lo bueno se acaba supongo, al menos para mí que, como he demostrado repetidas veces en el blog, me considero un acérrimo seguidor de "Harry Potter" (tanto de los libros como de las películas). Por este motivo, intentaré hacer un esfuerzo siendo lo más imparcial posible en mi comentario sobre este episodio de clausura, pero soy incapaz de asegurar que no voy a extenderme más de lo habitual porque considero que la cinta lo merece, como tampoco puedo afirmar que no vaya a establecer comparaciones con el libro revelando ciertos spoilers de forma involuntaria. Así que no prometo nada, quedáis advertidos...

Naturalmente, es muy respetable que "Harry Potter" pueda no agradar a todos los públicos, e igual que algunos (entre los que me incluyo) lo hemos disfrutado intensamente, hay otros que lo han criticado hasta la saciedad; no obstante lo impepinable es que estamos ante una emblemática saga de fantasía que ha ido creciendo poco a poco hasta convertirse en un auténtico fenómeno de masas a nivel mundial. Como los gustos son muy subjetivos, es evidente que haya quienes detesten las películas, pero me parecería un error por su parte si negaran que las cintas de "Harry Potter" han creado un sello propio e inconfundible rara vez alcanzado por muchas otras sagas coetáneas dentro del mismo género. Aún con sus altibajos y deficiencias propias de cualquier adaptación a la gran pantalla, considero que son films que siempre se han caracterizado por respetar tanto a la audiencia como al manuscrito original; ofreciendo al mismo tiempo un espectáculo digno, sólido, coherente y de calidad destinado a todos los públicos (algo difícil de mantener durante 10 largos años al mismo nivel). Por supuesto, la saga ha alcanzado esas altas cotas de popularidad gracias también al magnífico equipo de artesanos responsables de dar vida al mundo mágico de J. K. Rowling, haciéndolo lo más real posible a nuestros ojos. Desde luego es un lujazo haber contado con nombres de la talla de John Williams, Alfonso Cuarón o Richard Harris por citar algunos de los involucrados.

Analizando con perspectiva las claves del atractivo que el niño mago ha suscitado, sigo pensando que uno de los factores más importantes es que todas las películas han sabido mantener la vertiente artística "british" (esto se evidencia en que durante la saga hemos visto a la "creme de la creme" del cine inglés por ejemplo) y combinarla ocasionalmente con un despliegue de medios al más puro estilo yanqui sin perder su identidad en ningún momento. Por otra parte, creo que el otro pilar básico de "Harry Potter" es la evolución de sus personajes y tramas ya sea en los libros como en las películas, es decir, esto no es "Narnia" donde los protagonistas de la noche a la mañana se convierten en príncipes y ya saben manejar la espada; sino que en "Harry Potter" se aprecia una transformación paulatina de los protagonistas, fruto del esfuerzo, del sufrimiento y del aprendizaje. Al margen de los motivos de su éxito, hay que aplaudir también cómo la saga ha salido a flote cuando se han empeñado en adjudicarle rivales dentro del mercado cinematográfico durante esta última década para hacerle la competencia (todavía me pregunto qué relación guardarán "ESDLA" o la reciente "Crepúsculo" con "Harry Potter" cuando apenas tienen puntos comunes, y lo digo sin ofender a ninguna de las dos). Es más, a la larga estas absurdas comparaciones la han fortalecido a mi modo de ver, ya que todas las entregas han seguido demostrando el mismo poderío desde el día en que se estrenó "Harry Potter y la piedra filosofal", sin verse afectada lo más mínimo. Mucho se ha especulado con la posibilidad de que esta última entrega que a continuación me dispongo a comentar sea por fin reconocida por los académicos y no se vaya de vacío como las anteriores, sin embargo un servidor es de los que piensa que a estas alturas ni la saga en general ni la película en particular necesitan tales reconocimientos para reafirmar un prestigio que, en mi modesta opinión, ha sabido labrarse por méritos propios.

Con vistas a no enrollarme mucho más, voy a esquematizar en diversos puntos lo que me ha parecido esta última entrega, tal y como hice con la primera parte en su día:

1. Sin olvidar que se trata de una misma película dividida en dos mitades, empezaré estableciendo una obligada comparación entre ambas: si bien la primera parte me resultó un tanto atípica por ser una cinta más reflexiva y experimental de lo que estamos acostumbrados en la saga; por el contrario esta segunda parte es trepidante, ya que no dejan de suceder acontecimientos uno tras otro de manera vertiginosa con una fluidez que nunca había visto anteriormente en ninguna entrega dirigida por David Yates (ya no hay escenas narradas a trompicones como pasaba por ejemplo en "El misterio del príncipe"). Cuando uno ve este capítulo final de "Harry Potter" lo primero que piensa es que han reservado lo mejor para el final. Me atrevería a decir que estamos ante una de las partes más entretenidas de toda la saga, quizás porque como la mayoría de las explicaciones ya quedaron expuestas en el episodio anterior, han concentrado casi todas las secuencias de acción aquí (lo que no quiere decir que no haya cabida para el diálogo). Sinceramente, pienso que ya habíamos presenciado demasiadas veces en las películas anteriores la calma que precede a la tempestad, por lo tanto lo deseable era que la tempestad se materializara finalmente en esta entrega, y efectivamente así ha sido. Estoy convencido de que se ha mostrado exactamente lo que el público (fan y no fan) esperaba desde hacía tiempo: un explosivo y espectacular desenlace de dimensiones épicas.

2. Como adaptación no tengo queja porque, como ya aseguré en la reseña de la primera parte, la principal línea argumental queda resuelta. Desgraciadamente se han sacrificado algunas subtramas y también hay personajes que han sido relegados a un discretísimo tercer plano por exigencias del guión (me refiero por ejemplo al momento en que se desvela que el personaje de Lupin tiene un hijo cuando ni siquiera se aclaró que Tonks estaba embarazada en la primera parte), pero ya se sabe que a la hora de trasladar un libro tan extenso al cine siempre resulta complicado atar todos los cabos sueltos. ¡Y eso que dividieron la cinta en dos partes bien diferenciadas de dos horas y pico cada una! De todos modos, mi preocupación principal era que la trama de las varitas mágicas como la de las reliquias de la muerte se explicara correctamente para entender la conclusión, y por suerte este objetivo también está cumplido en el film.

3. El reparto sigue en buenísima forma: Harry, Ron y Hermione (Daniel, Rupert y Emma) parece que se conocen de toda la vida y la química que desprenden es la deseada (muy simpático y creíble el acercamiento entre Rupert y Emma por cierto). En esta cinta quiero destacar a una adorable Maggie Smith en su salsa, retomando con fuerza su rol de McGonagall (aparece particularmente entrañable cuando conjura las armaduras del castillo y exclama: "¡qué ganas tenía de hacer este hechizo!"), al sublime y elegante Ralph Fiennes que nos muestra a un Voldemort más debilitado y cabreado que otras veces (no me imagino a otro actor haciendo de Voldemort mejor que él), y por supuesto al impoluto y colosal Alan Rickman, que si ya durante la saga había dado lo mejor de sí mismo interpretando al enigmático Snape, aquí se sale del pellejo directamente. A este si que le daba un Oscar ya mismo, pero por su actuación a lo largo de todas las películas (si Judi Dench ganó uno por 8 minutos, ¿por qué él no?). Para mí, es el legítimo protagonista de esta entrega, solo que en la sombra. Igualmente, del resto de secundarios me gustaría felicitar a Kelly Macdonald (quien me ha sorprendido gratamente en su rol de la Dama Gris), a Matthew Lewis como Neville Longbottom porque parece que por fin ha asumido el papel de héroe con confianza, y a Helena Bonham Carter, cuya escena en el Banco Gringotts imitando los gestos de Hermione es sencillamente fantástica y vuelve a demostrar su versatilidad. Es una pena que otros actores de renombre aparezcan de forma testimonial o anecdótica, como Emma Thompson o Jim Broadbent, pero sus escasas intervenciones tampoco hacen demasiada mella porque no son tan relevantes como otros personajes, y además ya tuvieron su película para recrearse al fin y al cabo. A mi modo de ver, es muy simbólico que aparezcan de fondo aunque solo sea unos segundos porque así los espectadores reconocen rostros que les son familiares de películas anteriores, haciéndoles sentir como si hubieran vuelto a casa (o sea, a Hogwarts).

4. Dentro del apartado técnico me quedo con la espectacular fotografía de Eduardo Serra y con los fantásticos efectos visuales, muy bien integrados con los decorados. Además, no abusan de ellos ni agobian visualmente como pasa en "Transformers", sino que están bien dosificados, en su justa medida. Con la banda sonora de Alexandre Desplat no estoy especialmente contento, puesto que la he notado limitada y tampoco he apreciado nuevos arreglos. En ocasiones, los temas parecían un refrito de películas anteriores en los que no aportaba su toque personal. Tal vez la música usada en el fragmento del pensadero de Snape sea la que más me gustó de todas. ¡Cómo se echa de menos a John Williams! En fin...

5. A diferencia de entregas anteriores, en esta última se masca un tono serio y trágico que estamos poco acostumbrados a ver en la saga: hay muertes de personajes muy queridos, e incluso existe un momento (ya revelado en el trailer) en el que el espectador que no ha leído los libros teme por la vida del propio Potter. ¡Muy heavy! Esta cantidad de fallecidos son consecuencia de la batalla final que estalla dentro del castillo de Hogwarts. En relación a esto, sé que para muchos la batalla resultó más breve de lo que esperaban, pero me gustaría aclarar que la batalla final es secundaria en el libro de por sí; lo novedoso en "Harry Potter" es lo que pasa paralelamente a la misma, es decir, la búsqueda a contrarreloj de los "Horrocruxes" de Voldemort. Si quisiera ver una batalla más extensa y profunda veo "ESDLA" o "Narnia", "Harry Potter" no pretendía centrarse en ese aspecto.

6. Las secuencias más memorables de la cinta han sido: el intenso escape de Gringotts, la creación del escudo de Hogwarts, el pensadero de Snape (es maravillosamente reveladora y te pone los pelos de punta porque está muy bien pensada, montada y escenificada), el fuego maldito en la Sala de los Menesteres, y el (prolongado) duelo final entre Harry y Voldemort. En cuanto a la discutida escena del Limbo, apuntar que ya era un cortapunto en el libro, por lo que era de esperar que también lo hiciera en cine. Aún así, las líneas del diálogo de esa escena contienen sentencias profundas y de gran belleza como por ejemplo: "Si esto sucede en tu mente, ¿por qué va a dejar de ser real?"

7. He dejado el epílogo para la conclusión: soy consciente que ha generado gran controversia la caracterización de los personajes que aparecen de adultos en la secuencia. Se supone que la intención era que los espectadores pudieran reconocerlos bajo el maquillaje aunque hubieran pasado los años, pero el resultado no ha convencido a todos por igual. Personalmente, a mí me emocionó e insisto en que es un broche de oro apropiado para poner punto y final.

Lo mejor: El respeto por el material original de la novela y su innegable sentido del espectáculo.

Lo peor: La inexistente (y necesaria) relación amorosa Harry - Ginny y cierta falta de intensidad en los momentos dramáticos, diluidos a veces entre tanta acción.

A pesar de que se terminaron las aventuras del joven mago que encandiló a toda una generación literaria y cinematográfica, tanto de jóvenes como de adultos por igual, perdurará eternamente en nuestra memoria. Alcemos una copa y brindemos por el niño que vivió...

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Después de que mi compañero Juanmez alabe la película, me toca a mí poner de relieve algunos aspectos negativos de la misma.

1. Se le da mucho peso dramático o más importancia a escenas que no tienen apenas relevancia, como el beso de Ron y Hermione o Malfoy reuniéndose con sus padres, en lugar de hacerlo con situaciones mucho más trascendentales. ATENCIÓN SPOILER Por ejemplo, la muerte del gemelo Weasley se lleva rápidamente y bastante mal, usando el recurso fácil del tiempo bala, música y caras tristes, cuando debería ser una escena desgarradora. Además después ni se acuerdan de él, parece que Ron está más pendiente de meterla en caliente que de su hermano. FIN SPOILER

2. Una de las mejores escenas del libro, la de Harry entrando en la casa Ravenclaw, ha sido totalmente olvidada, cuando era muy relevante porque ahí se hallaba la diadema. Por lo menos han sabido escoger a Kelly McDonald, que siempre es de agradecer.

3. El discursito de Neville a Voldemort es ridículo, americano y vergonzoso. Voldemort es el terrible enemigo mortal de la humanidad, y se enfrenta a él con esas palabras huecas. ¿Os imagináis a Truman diciéndole eso a Hitler? Es totalmente ridículo, quita credibilidad a la historia, la convierte en infantil, ¡cuando deber ser una sangrienta batalla!

4. ATENCIÓN SPOILER La escena final, 19 años después, no podía estar peor contada. El niño de Harry parece tontico, y los adultos están, como se suele decir, amamonaos. Un desperdicio, debería poner los pelos de punta, y no logra nada. FIN SPOILER

5. Y lo peor de todo, el personaje de Voldemort, que debería ser el centro de atención, pasa a ser un personaje casi terciario. Hasta Nagini tiene más peso que él.

En fin, la película es muy entretenida y está muy bien hecha, pero en lugar de ser el punto y final espectacular que yo esperaba, sobre todo después de la genial primera parte que fue un giro bestial y fresco a la saga como no se veía desde la tercera parte, la película se ha convertido en un simple entretenimiento veraniego.
Y por cierto, Daniel Radcliffe nunca estuvo a la altura.

A pesar de todo, ¡que escriban 7 libros más por favor!

lunes, 1 de agosto de 2011

Una mujer en África (2011)

Por Carlos: ***

Estrenada en el 2009 en Francia, 'Una mujer en África' nos describe a una mujer blanca que lucha por su plantación de café en un país cualquiera del continente. A través de un conflicto bélico, la directora Claire Denis nos introduce en la piel de María (Isabelle Huppert) que ve como todo lo que es suyo le puede ser arrebatado.

En lugar de centrarse en el problema bélico, como viene siendo normal en películas rodadas en el continente africano, Denis plasma el arraigo que siente esta mujer hacia su país. En lugar de rendirse y escapar, María lucha por sacar la cosecha adelante, prefiriendo la muerte antes que le arrebaten lo que es suyo. El tema del colonialismo es el eje principal de la película, esta vez desde el punto de vista de los explotadores, y las corrupciones internas que suceden en estos países.
Con un tono constante durante toda la película, sin puntos álgidos o excesivamente dramáticos, la narración se lleva a cabo sin detenerse en puntos intermedios, contando sólo lo imprescindible para que entendamos a la protagonista, su amor por el pueblo negro, dando a entender que ella también rechaza a los blancos, pero también su interés por la superioridad: 'en Francia no podría destacar'.

Una mujer en África plantea una situación que podría darse en cualquier parte del mundo, y con otros personajes, y el mensaje seguiría siendo el mismo. El hecho de situarse en este continente sólo sirve para dotar a la cinta de un peso extra, quizás concienciarnos de una situación que parece ser bastante general en toda África.

Lo mejor: Huppert, muy correcta en su papel.

Lo peor: Una cierta desconexión entre los distintos aspectos de la película.