lunes, 30 de mayo de 2011

Piratas del Caribe, en mareas misteriosas (2011)

Por Juanmez: **


Es innegable que “Piratas del Caribe” es una saga que se ha labrado un sello propio y que además cuenta con el respaldo de una ingente legión de seguidores por todo el mundo (ahí están los datos de la taquilla). Aún así, a mí nunca me ha convencido del todo, de hecho me mostraba reticente ante esta cuarta entrega; sin embargo tenía cierta curiosidad por comprobar si el director Rob Marshall (“Chicago” o “Memorias de una geisha”) conseguía hacerme pasar un buen rato.

¿Qué novedades ha aportado Marshall a la saga tras recibir el testigo de su director anterior Gore Verbinski? Pues la película mantiene el tono visual apabullante de las anteriores entregas y recupera la esencia original de la primera parte; es decir, no existen subtramas enrevesadas y pesadas de seguir como pasaba en la tercera (para mi gusto la peor con diferencia de toda la franquicia). Marshall se ha decantado por la sencillez narrativa, optando por un argumento ameno, ligero y con ritmo. Dudo que al público le cueste conectar con el film.

A pesar de esto, la capacidad de sorpresa se ve limitada en todo momento y la sobreexplotación que ha sufrido el histriónico personaje de Jack Sparrow pasa factura después de cuatro películas. Con esto no estoy diciendo que Johnny Depp lo haga mal, es más, él le pone empeño a su actuación y sale igual de airoso que siempre; sino que no se le pueden pedir peras al olmo: ya hay poco que exprimir de su personaje bajo mi punto de vista… Pero bueno, mientras la gallina de los huevos de oro siga dando sus frutos, me temo que tendremos a Sparrow por mucho tiempo (se dice incluso que ha firmado por dos entregas más).

En cuanto al resto de actores, Penélope no lo hace tan mal como he leído por ahí, para mi gusto da la talla teniendo presente que su personaje le viene como anillo al dedo. A mi modo de ver encaja mejor que la Knightley y aporta frescura al conjunto, no puedo reprocharle nada. Por su parte Geoffrey Rush se convierte en el indiscutible rey de la función, ese Rush pícaro y curtido que da vida a Barbossa es de lo mejorcito de la cinta sin lugar a dudas. Por el contrario Ian McShane en el rol de Barbanegra deja mucho que desear, pensé que provocaría más temor y respeto, pero su fuerza se va desinflando a medida que avanza el metraje. Una pena porque era un buen fichaje. Del cameo de Oscar Jaenada no diré nada, ¿cuánto le han pagado por su brevísima aparición?

Como de costumbre, la factura es impecable: buen montaje, buena fotografía y la archiconocida banda sonora de fondo sonando. Si tuviera que quedarme con una secuencia concreta, sería la de las sirenas, posiblemente de las que más me ha gustado de toda la saga, sin exagerar. Por lo demás, el personaje del clérigo sobra y pienso que podrían haber sacado mucho más partido a la leyenda de la Fuente de la Eterna Juventud.

En pocas palabras: es una película pasable, por lo menos entretiene y está algo mejor que su predecesora. ¿Qué más se le puede pedir a un film cuya existencia era prácticamente innecesaria?

viernes, 27 de mayo de 2011

Retrospectiva: Algunos hombres buenos (1992)


Aprovechando que el guionista de “La red social”, Aaron Sorkin, está muy de moda después de haber ganado el Oscar este mismo año, me pareció oportuno revisar el que fue su primer encargo para la pantalla grande: una adaptación de una obra de teatro escrita también por él mismo titulada “Algunos hombres buenos”. Estoy convencido de que a muchos os sonará porque la han echado una infinidad de veces, aunque no en la franja que se merecería a mi parecer… En su estreno tuvo mucho éxito y reconocimiento, optando a 4 premios Oscar nada menos (entre ellos película); sin embargo cuando la emiten por televisión casi nunca es en prime time que yo recuerde, más bien la ponen en el insulso horario de los domingos a las 5 de la tarde. ¿A qué se debe? Es un misterio…

La película es un drama judicial que tiene como protagonistas a dos abogados militares (sendos Tom Cruise y Demi Moore en estado de gracia) a los que se les asigna un caso en el que un marine de la base naval de Guantánamo aparece muerto en circunstancias extrañas. La misión de los protagonistas es averiguar lo que ocurrió exactamente. Las sospechas apuntan a que sus compañeros marines aplicaron una normativa de honor secreta (conocida como “código rojo”) por orden de un mando superior. Como los marines llevados a juicio se niegan a soltar palabra de lo sucedido, la única y difícil opción que les queda a los abogados es convocar al estrado a dicho superior: el imponente coronel Nathan Jessep (un colosal Jack Nicholson). ¿Conseguirán desentrañar la verdad?

De entrada, su guión atrae el interés del espectador porque es muy limpio, no tiene fisuras, y encima está aderezado por unos diálogos sumamente perfilados y pasionales, cargados de fuerza. La dirección no corre a cargo de Sorkin, sino de Rob Reiner; responsable entre otras de “Misery” o “Cuando Harry encontró a Sally”, cintas con argumentos muy dispares pero igualmente efectivas y de gran calidad.

Bajo mi punto de vista, lo más sorprendente del film es ver cómo un inexperto abogado en quien nadie confía apenas, se atreve a cuestionar las bases de una institución tan consolidada y respetada como es el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Por otra parte, en la película se muestra a la perfección la filosofía de vida que llevan, cuyo lema lo resume todo: “Siempre fiel”. En cierto modo es admirable como los marines cumplen a rajatabla sus normas o la incuestionable obediencia que tienen ante sus superiores. ¿Qué relación guarda esto con la cinta? Pues algo crucial: cuando en el caso se plantea la posibilidad de una discriminación encubierta que existía hacia un marine, se deja entrever que en el ejército a veces priman los intereses propios o los de los superiores sobre otros valores; y si dentro de estos intereses se encuentra el de atormentar al débil del grupo como pasa en este caso, pues se hace sin rechistar. Claro que ¿son ciertas estas terribles sospechas o no? Tendréis que verla para saberlo porque no quiero desvelaros nada...

Centrándome en el reparto, repleto de buenos intérpretes, me gustaría resaltar que todos están formidables. El personaje de Jack Nicholson está hecho a su medida (un absurdo si lo pensamos bien porque este hombre todo lo que hace es inmejorable), cada desaire que hace con un solo gesto de la cara y cada una de sus inolvidables sentencias han contribuido a que la figura del temible coronel Nathan Jessep forme parte de la historia del cine con mayúsculas. Jamás olvidaré el soberbio pulso interpretativo que mantiene con un correctísimo Tom Cruise en el fragmento final de la película, donde Cruise sabe dar la réplica al veterano Nicholson sin verse eclipsado.

Soy consciente de la cantidad de detractores que tiene Tom Cruise en la actualidad y puedo comprenderlo porque su carrera últimamente no se caracteriza por sus aciertos, pero sigo manteniendo que en su primera etapa fue un actor muy carismático que llenaba la pantalla y que demostró que sabía dar el apoyo interpretativo que se le exigía frente a otros grandes del celuloide sin inmutarse siquiera (por ejemplo en “Rain man” con Dustin Hoffman o en “El color del dinero” con Paul Newman). Por su parte Demi Moore también está estupenda, su personaje contrasta mucho con el de los roles que hizo después en “Striptease” o “Acoso” donde explotaba más su despampanante físico. Aquí aparece muy tapadita cuando sale vestida de uniforme, no puede mostrar ni insinuar nada porque lleva abrochado hasta el último botón del cuello prácticamente (lo cual incrementa el morbo de su personaje, todo sea dicho). Asimismo llama la atención la tensión sexual no resuelta existente entre ella y el personaje de Cruise, pues a diferencia de otras películas aquí no se da rienda suelta a la química evidente que hay entre los protagonistas, la cual queda relegada a un discreto segundo plano en beneficio del caso que están llevando juntos (se ve que esto es lo que interesaba al guionista por encima de todo). En cuanto al resto del elenco, destaco la labor de Kevin Bacon, Kiefer Sutherland y un jovencito Cuba Gooding Jr. (mucho antes de ganar su Oscar por “Jerry Maguire”).

Sin duda, si hay algo que identifique al film son sus frases estelares, como hay muchas y no voy a reproducirlas todas porque no es plan, me quedo con la siguiente que le espeta Nicholson a Cruise en un momento determinado del juicio: “¿La verdad? ¡Tú no puedes encajar la verdad!” con esa furia contenida. Insuperable…

Volviendo a lo que dije al comienzo, repito que tengo la sensación de que “Algunos hombres buenos” no conserva el mismo prestigio que tuvo en su día y no entiendo por qué, ya que considero que está muy bien montada, interpretada y dirigida. Además es entretenida y fácil de ver para aquellos que adoren el cine judicial y el buen cine americano de última generación. Os la recomiendo.

martes, 24 de mayo de 2011

Escena: Transformación licántropa

A comienzos de los 80, John Landis combinó de maravilla el terror con la comedia adolescente en la película de culto para muchos "Un hombre lobo americano en Londres". El film consiguió el Oscar a Mejor maquillaje en 1981, y no es para menos porque está muy bien conseguido teniendo en cuenta la época en la que se hizo. Además cabe destacar la labor de Rick Baker, reconocido experto dentro del mundillo del maquillaje cinematográfico que ha participado en películas tan famosas como "Ed Wood", "Videodrome", "Men in black", y como no, la última de "El hombre lobo" (por la que ganó su último Oscar, reuniendo 7 en total). Un auténtico máquina vamos. No os entretengo más, aquí os dejo con una de las mejores secuencias de la cinta que he encontrado editada en Youtube: la dolorosa transformación del protagonista en licántropo. ¡Cuidado con la luna llena!

domingo, 22 de mayo de 2011

Palmarés festival de Cannes 2011


Después de un reñido festival con varias películas de bastante nivel, Terrence Malick, el chico raro de Hollywood, se lleva la palma de oro con su quinta película en su carrera de 40 años. La cinta protagonizada por Brad Pitt era una de las favoritas, y siendo el presidente del jurado Robert de Niro, secundado por Uma Thurman, era de prever que se llevara el gato al agua, al igual que el premio a actriz a Kirsten Dunst, sin desmerecer eh, que seguro que lo hace muy bien. Y la de Terrence debe ser todo un peliculón. Almodóvar de vacío, sólo se lleva el premio no oficial de la juventud, pero estoy convencido de que su película tiene un buen nivel. El resto de ganadores en leer más:

Sección Oficial

- Palma de Oro: The Tree of Life de Terrence Malick.

- Gran Premio del Jurado: Ex aequo : Once Upon a Time in Anatolia de Nuri Bilge Cylan y El Niño de la Bicicleta de los hermanos Dardenne.

- Premio del Jurado: Polisse de Maïwenn.

- Mejor dirección: Nicolas Winding Refn por Drive.

- Mejor actor: Jean Dujardin por The Artist.

- Mejor actriz: Kirsten Dunst por Melancholia.

- Mejor guión: Footnote de Joseph Cedar.

Cámara de Oro

- Mejor ópera prima: Las Acacias de Pablo Giorgelli. Presentada en La Semana de la Crítica.

Cortometrajes

- Palma de Oro al mejor cortometraje: Cross de Maryna Vroda.

viernes, 20 de mayo de 2011

Carlos Pumares sobre 2001.

No sé si conoceréis al famoso crítico de cine Carlos Pumares. A diferencia de otros, como Boyero, que sólo despotrica y no escribe nada constructivo, Pumares utiliza su sentido del humor y su saber para entretener al público, siempre intentando mostrarse cortés y con ganas de enseñar. Su opinión de 2001 de Kubrick se hizo famosa en el mundo entero (bueno, no tanto). Así que aquí os la pongo, por si algún día escucháis 'sí sí, lo que Pumares decía de 2001' y o sabéis a qué se refieren.

Cine y agua

Nuestra amiga Marina Hidalgo, seguidora de nuestro blog, nos ha mandado un curioso artículo relacionando dos temas muy diferentes, pero que en ocasiones se dan la mano: el cine y el agua. En numerosas películas hemos comprobado como el agua adquiría un papel fundamental, casi protagonista en la trama, transformando a los personajes o dotándolos de un carácter o unas características en función del elemento.

Por Marina Hidalgo:


Cine y Agua
A lo largo de la historia, el séptimo arte se ha encargado de otorgar al agua diversos papeles.
Es curioso que este recurso tan necesario, adquiera el papel de antagonista en películas como Titanic, Poseidón o La tormenta perfecta, en las que provoca catástrofes de distinta índole. En la misma línea se encuentra El día de mañana, Mundo acuático o Flow, a las que se le añade el intento de concienciar sobre un cambio climático inminente o la Crisis mundial del agua, como en el caso de la última citada.


No puede quedar en el olvido Erin Brockovich, basada en la historia real de una mujer que luchó por sacar a la luz la contaminación del agua por parte de una central nuclear que generaba centenares de enfermedades.

Cabría hablar de El viejo y el mar, que nos muestra el contexto de los pescadores, al igual que el comportamiento de las aguas marítimas y nos deja muchas enseñanzas al respecto.

También puede tener el efecto de unir, como en El río de la vida (donde dos hermanos aprenden a pescar en un río, que será el elemento que los mantenga unidos) o de separar, es el caso de Diarios de una motocicleta, donde divide a los leprosos del resto de la sociedad.

El agua ha obtenido gran importancia en determinadas escenas cinematográficas: la asombrosa apertura del Mar Rojo ante el paso del pueblo hebreo en Los diez mandamientos, la escena final de Big fish y El show de Truman, donde el agua es la frontera impenetrable, sin olvidar la famosa escena del baile bajo la lluvia, que da título a la película.

Por otro lado, existen filmes donde el agua tiene un papel simbólico, como ocurre en Agua, en la que un río adquiere una particular importancia tanto como instrumento cotidiano, como por índole metafórica y espiritual, o donde se puede hablar de cierta personificación de dicho recurso: En La reina de África, Humphrey Bogart y Katharine Hepburn utilizan una ruinosa embarcación para remontar un río, que se convierte en un personaje más o en Mystic River, donde el río es testigo de un asesinato.

sábado, 14 de mayo de 2011

Medianoche en París (2011)

Por Juanmez: ****1/2

Una de cal y otra de arena… Así resumo la filmografía más reciente de Woody Allen, que ha estado repleta de altibajos: en 2008 estrenó la irregular “Vicky Cristina Barcelona”, y por suerte se redimió al año siguiente con la hilarante “Si la cosa funciona”, pero poco le duró este éxito porque de repente en 2010 lo estropeó todo de nuevo con “Conocerás al hombre de tus sueños”… Curiosamente, ahora en 2011, vuelve a subsanar su error con la certera “Medianoche en París”, donde el neoyorquino ha conseguido de nuevo crear pura magia cinematográfica siguiendo un estilo que me recuerda ligeramente al de “La rosa púrpura del Cairo”. ¡Qué alivio! Menos mal que esta vez he salido con una sonrisa de oreja a oreja porque “Conocerás al hombre de tus sueños” me dejó tan frío que estuve a punto de dejar de confiar en él como director. Afortunadamente, en “Medianoche en París” recupera sus diálogos ingeniosos y su inconfundible estilo narrativo en torno a un tema que siempre le ha apasionado: la nostalgia y la ilusión por un pasado no vivido que siempre parece mejor…

Su protagonista Gil (Owen Wilson) es un guionista de películas hollywodienses que decide viajar a París con su prometida (Rachel McAdams) para encontrar la inspiración de una novela en la que está inmerso. Hastiado del pijerío y la pedantería que rodean a su novia, sus padres y sus acompañantes; decide dejarlos a un lado para pasear por la ciudad durante la noche. Es a partir de aquí cuando comienza el cuento de hadas, ya que una vez el reloj marca las doce, un coche de principios de siglo aparece por la calle donde se encuentra Gil y se para a su lado. De repente se abre la puerta del mismo y sus alegres pasajeros le invitan a entrar, cuando el coche llega a su destino Gil se da cuenta de que está en el mismísimo París de los años 20. Allí asistirá a fiestas en las que conocerá a toda una galería de variopintos personajes que él siempre había admirado…

Nada más comenzar la película ya auguraba algo bueno porque Allen rompe con su esquema tradicional en los títulos de crédito iniciales: en lugar de mostrarlos como siempre con música de fondo, esta vez utiliza la música para acompañar imágenes preciosas de París, y después, mientras aparecen los títulos de crédito, introduce diálogos de los personajes de fondo. Francamente, me encantó este cambio.

El entrañable Woody nos ofrece una comedia romántica aliñada con inexplicables viajes en el tiempo, personajes graciosos y chistes ocurrentes a ritmo de jazz (muy en su línea). Posiblemente con esta cinta se lo habrá pasado de lo lindo, ya que a través de su alter – ego Owen Wilson, ha podido interactuar de manera indirecta con pintores como Picasso o Dalí (enorme Adrien Brody por cierto, su intervención es de lo más divertido del film), músicos como Cole Porter, o escritores como Scott Fitzgerald o Hemingway (también muy creíble Corey Stoll). ¿Qué amante del arte no desearía compartir un ratito con sus escritores, músicos o pintores más idolatrados? Aquí Allen lo consigue…

Por cierto, mi más sincera enhorabuena a Owen Wilson porque está fantástico en su interpretación. Creo que Woody Allen siempre ha sentido mucho respeto por los actores que trabajan en el infravalorado género de la comedia, por eso no es raro que haya tirado de actores como Jason Biggs o Will Ferrell en alguna ocasión. Lo más seguro es que los escoja debido a que son idóneos para imitar sus ticks y gestos al igual que hacía él cuando era más joven y aparecía en sus películas. Igual de estupenda aparece Marion Cotillard, cuya belleza y ademanes la convierten en una deliciosa obra de arte viviente de la “Ciudad de la Luz”. En cuanto al esperado cameo de Carla Bruni no tengo nada que objetar, cumple su función correctamente y su presencia embellece el conjunto.

Como en toda cinta de Allen hay puntos geniales, por ejemplo el delirante momento de Dalí con los rinocerontes o aquel en el que Wilson le da un valium a Zelda Fitzgerald para calmar sus nervios. Son solo un par de ellos, si queréis conocer el resto mi consejo es que os dejéis llevar y disfrutéis con esta cautivadora película al máximo porque es un placer para todos los sentidos. ¿Acaso no es el cine una fábrica de sueños? Pues “Medianoche en París” es un sueño del que muchos no querrán despertar. Tal vez no sea una película enorme, pero sin duda es una de las mejores dentro de su etapa europea y será una de las más recordadas con afecto cuando echemos la vista atrás a su trayectoria…

Retrospectiva: Carrie (1976)


Una advertencia: no se trata de una película sobre la actriz Carrie Fisher (más conocida por la Princesa Laia) protagonizada por ella misma, tal y como leí ingenuamente por ahí en un foro de cine hace tiempo. A aquellos que les suene el título vagamente porque lo relacionan con una pésima secuela estrenada a finales de los 90 llamada “Carrie 2: La ira”, les recomiendo encarecidamente enmendar este error recuperando la original de los 70, por favor. Fue precisamente a mediados de esta década cuando Brian de Palma nos deleitó con esta singular adaptación cinematográfica de la novela de Stephen King del mismo nombre. Estoy casi convencido de que su visionado no os dejará indiferente…

He aquí el planteamiento de esta cinta de terror psicológico: Carrie White es una tímida adolescente marcada por la fatalidad, por un lado se ve obligada a sufrir el excesivo fanatismo religioso que su madre le ha inculcado desde pequeña, mientras que por otro es el blanco de todas las burlas de sus compañeros de instituto. Pero Carrie descubre algo que la alienta a seguir adelante y que esconde en secreto: es poseedora de poderes telequinéticos…

“Carrie” podría considerarse como la primera incursión del director en el terreno de lo fantástico y rápidamente se convirtió en una de sus obras más destacables dentro de su trayectoria profesional, ya que el virtuosismo con el que combina lo sobrenatural con lo real en la película es admirable. Aunque se tratara de un género inexplorado para él, siguió utilizando los recursos habituales que aparecen en sus películas, tales como la cámara lenta en una secuencia o la famosa pantalla dividida en dos para mostrar una misma escena desde dos puntos de vista distintos. De Palma logró meterse a la crítica en el bolsillo sin dificultad alguna.

¿Por qué incluyo la película dentro del terror psicológico? ¿A qué me refiero con esto? Pues a que no es la típica cinta en la que haya muertos vivientes o monstruos que den sustos, sino todo lo contrario: se muestra el miedo que puede sentir cualquier chica normal que vive asfixiada por las imposiciones de su estricta madre y que sufre acoso escolar. Ella únicamente pretende ser aceptada por sus compañeros, quienes la consideran una inadaptada social educada en unas creencias religiosas que rozan lo paródico, excusa más que suficiente para despreciarla constantemente.

SPOILER

La secuencia con la que abre la película es un buen ejemplo de esto: vemos como una inocente Carrie tiene su primera menstruación en las duchas comunes del instituto delante de sus otras compañeras, quienes deducen por el pánico que se refleja en su cara de que no sabe lo que le ocurre. Entonces, en vez de ayudarla, se empiezan a reír cruelmente de ella mientras le arrojan rollos de papel higiénico bruscamente, sin importarles en absoluto lo mal que lo está pasando. ¿No es esto terrorífico? Considero que a veces los peores monstruos son los que forman ya parte de nuestra vida real…

Debido a estas vejaciones continuas, nuestra protagonista desarrolla un sentimiento de odio que desembocará inevitablemente en tragedia. Esto sucede cuando en la fiesta de fin de curso una de sus compañeras de clase manipula el concurso de la reina del baile para que Carrie salga elegida. Justo en el momento en que Carrie recibe la corona, esta cruel compañera vuelca sobre ella un cubo de sangre de cerdo con el fin de humillarla delante de todo el colegio. Después de esta horrible faena, Carrie no aguanta más y decide ejecutar su venganza convirtiendo lo que habría sido una maravillosa e inolvidable celebración en una brutal orgía de sangre y destrucción con sus poderes mentales. Sin embargo, esta fiesta no es el único obstáculo que Carrie debe sortear esa noche, pues una vez llega a casa tiene que enfrentarse a su madre, germen de todas sus inseguridades y fobias, para sentirse liberada de una vez por todas.

Este desenlace cargado de efectismo que dura casi media hora de metraje ha trascendido hasta el punto de ser considerado mítico. La secuencia de la fiesta rompe con la dinámica seguida en el resto del film, tanto el clímax al que se llega en la misma, así como el indescriptible rostro compungido que se le queda a Carrie cubierta de sangre son sencillamente sublimes. Hay que recalcar que los efectos visuales son impresionantes, para mi gusto no se ven caducos.

Por supuesto, la película no sería igual si no contara con las prodigiosas interpretaciones de Sissy Spacek en el rol de Carrie y de Piper Laurie como su madre (ambas nominadas con razón al Oscar ese año). Particularmente Spacek está muy convincente en sus hipnóticas expresiones faciales y en la desagradable manera en la que retuerce su cuerpo cuando utiliza sus poderes. ¡Se me olvidaba! No perdáis detalle de un joven John Travolta que aparece como secundario.

A modo de conclusión, es positivo que en “Carrie” se cambien las tornas, ya que en esta ocasión es la chica marginada la que tiene la oportunidad de dar su merecido a todos los que se han reído de ella; pero al mismo tiempo este triunfo se convierte en un arma de doble filo para ella porque esconde una dura y triste realidad: que nadie la ha querido nunca. Y con sus actos revanchistas lo único que consigue es acentuar aún más la miserable soledad que la rodea, de la que solo encontrará refugio en el más profundo de los infiernos…

FIN DE SPOILER

martes, 10 de mayo de 2011

Retrospectiva: Marathon Man (1976)

Los 70 son el mejor regalo que recibió la historia del cine. De esta enorme época salieron grandísimas películas que revolucinaron la forma de hacer cine. Directores formados en escuelas y universidades se impusieron al cine Hollywoodiense anterior, y empezaron a grabar películas de corte más realista y más crudo, donde Los Ángeles y su magnificiencia no eran el centro de atención, sino que la acción se trasladó a Nueva York, con sus calles violentas, Wall Street, barrios oscuros y persecuciones; a San Francisco, con sus famosas calles empinadas o a Chicago y su conocido metro exterior, además de la evolución que sufrió el cine europeo. Bajo mi punto de vista, la ciudad formaba parte del reparto actoral, y su manera de ser enfocada podía cambiar radicalmente el guión y el punto de vista de la película.
Sin duda los 70 tenían un color especial. No sé suficiente sobre técnicas cinematográficas, pero el uso de distintos filtros y trucos o movimientos con la cámara se convirtieron en el pan de cada día. Si vemos una película de los 70 sin saber de qué año es, sin duda decimos: 'vaya, una de los 70'.
Pues Marathon Man es una de éstas. Dirigida por John Schlesinger, director de 'Cowboy de medianoche', en 1976 gracias al guión de William Goldman adaptando su propia novela, y protagonizada por un trío actoral sublime y a la vez extraño: Dustin Hoffman, Roy Schneider y Laurence Olivier.

Se puede hablar largo y tendido sobre la capacidad actoral de los tres, pero ya se ha escrito mucho sobre ello. Así que nos centramos en la historia. Lo más curioso de la película es su enorme introducción que dura casi cuarenta minutos, donde nos presentan a los tres personajes y nos cuentan qué hacen en su vida. En la siguiente media hora aprendemos cuáles son sus relaciones y a qué profundidad llegan, y el resto de la película es un enorme desenlace cargado de acción. Este original planteamiento no es muy propenso a observarse, pero la cinta adquiere una notoriedad por su arriesgada propuesta. Se consigue así una atención mayor, ya que durante la introducción prestamos atención a cada movimiento de los personajes, a su entorno, siempre exultante y muy diverso (París, Nueva York y una selva rara supuestamente situada en Uruguay) y a unos diálogos bastante interesantes. Además los personajes parecen esconder secretos, que aunque no se muestran claramente al espectador, sin duda se adivinan por su inquietud constante...y por el coche bomba que le ponen a Roy Schneider.

Prefiero no hablar del argumento de la película, ya que es bastante escueto y la gracia reside en la forma de llevarlo a cabo. Es ésta una película de entornos, donde la ciudad de Nueva York, como es natural en el cine setentero (Lumet y Scorsese lo saben bien) cobra especial protagonismo, siendo su noche de vital importancia. Es además una película de actores y de diálogos inteligentes e intensos, de personajes, como suelen decir los pedantes, dimensionales y con escenas de acción distintas a las que estamos acostumbrados a ver hoy en día, digamos que más caseras y a la vez más creíbles. Son inteligentes y en los momentos exactos. Es gratificante ver una película tan entretenida. El espectador sabe que algo raro se cuece, pero nunca se llega a adivinar del todo. Esta película es un ejemplo de un thriller inteligente y bien pensado, con una subida in crescendo de la acción y la tensión hasta llegar al clímax. Un thriller de verdad.

Concluyo recomendando esta película encarecidamente. Cine setentero del bueno bueno, del de Nueva York en su máximo grado de asquerosidad, sumado con un poco de cine político, intrigas (al más puro estilo Bourne), acción y persecuciones, amén de una escalofriante escena que algunos recordarán, protagonizada por un dentista y su taladro, ya en los anales del cine.

domingo, 8 de mayo de 2011

Imágenes imprescindibles del cine: La dolce vita

“Sylvia, eres la primera mujer del primer día de la Creación…”


Inauguro esta nueva sección con una espectacular e inolvidable imagen de la “La dolce vita” de Federico Fellini. Sé que esta escena en la Fontana di Trevi ha sido comentada hasta la saciedad y que probablemente no descubra nada que ya no se haya dicho sobre ella, pero aún así quería aportar mi granito de arena a una de las secuencias más hermosas de la filmografía del director italiano… En ella aparecen Marcello Mastroianni, en el papel del seductor periodista Marcello, y Anita Ekberg, que interpreta a una célebre diva del mundo del cine llamada Sylvia.

Sylvia se zambulle en la Fontana con uno de sus mejores vestidos, ajena a lo que sucede a su alrededor. Su incomparable belleza rivaliza con la mismísima ciudad de Roma, consiguiendo robarle todo el  protagonismo. En un momento de la secuencia invita a Marcello a meterse también, por supuesto él acepta y ambos acaban fundiéndose en un ardiente beso bajo la cortina de agua que cae incesantemente…

Sin duda el paréntesis que supone esta imperecedera escena resume el film: de entre esa alta sociedad adinerada y decadente, infestada de aristócratas, burgueses y snobs hipócritas, que se nutren de la farsa para sobrevivir y que camuflan el vacío existencial de sus vidas celebrando alocadas fiestas; aparece como contrapunto Sylvia, emulando a Venus recién nacida de las aguas, una maravillosa sirena que se presenta ante los ojos de Marcello (aquí alter ego de Fellini) como un auténtico espejismo, concebible únicamente en el plano onírico… Quizás ella está tan vacía por dentro como lo está la sociedad que Fellini retrata, pero la diferencia es que ella pasa olímpicamente de todo y lo demuestra arrojándose a las aguas de este icónico monumento de la ciudad de Roma. Sylvia es como una sombra, un reflejo, una aparición… En otras palabras, un dulce que el propio Marcello aprovecha para saborear con fruición porque además de hacerle olvidar por unos segundos los problemas que invaden su mente, sabe que, a diferencia de la ciudad donde se halla, está presenciando un instante mágico que no durará eternamente. Eso es “La dolce vita”…

¡Ojalá tuviéramos una Anita Ekberg aquí y ahora!

jueves, 5 de mayo de 2011

Escena: Jump in the line

Con motivo de las más de 30000 visitas que ha recibido nuestro blog desde que lo abrimos, queremos celebrarlo con esta escena de la película "Beetlejuice" de Tim Burton en la que aparece el tema "Jump in the line", idóneo para festejar cualquier evento. ¡Gracias a todos los que nos seguís!

Si no habéis visto la película y no queréis saber nada, no pulséis sobre el video porque es crucial. 

lunes, 2 de mayo de 2011

Retrospectiva: El tesoro de sierra madre(1948)

El cine norteamericano nos ha obsequiado a lo largo de décadas con películas donde la fiebre del oro era expuesta de miles de formas. Un ejemplo es 'La quimera del oro', película imprescindible de Charles Chaplin, donde se trataba el tema en términos de comedia o el western 'El árbol del ahorcado'. Y siempre se nos muestra la búsqueda del oro como el más infructuoso de los intentos.

En esta ocasión John Huston, gran director cuya inabarcable filmografía consta de grandes títulos como 'El honor de los Prizzi'(del que ya hablamos en retrospecticas), 'Dublineses', 'La jungla de asfalto', 'Evasión o victoria', 'Fat city' o 'Moby Dick', nos plantea la fiebre del oro como un virus que entra sigilosamente en el organismo y poco a poco va haciendo mella en nuestra consciencia volviéndonos mezquinos y avariciosos. Para ello, Huston se rodea de un genial elenco compuesto por su padre, Walter Huston, Humphrey Bogart y Tim Holt, que constantemente se dan la réplica secuencia tras secuencia a través de unos diálogos vibrantes e ingeniosos y una narración adictiva.

La historia la protagoniza Fred Dobbs (Bogart), un pobre muerto de hambre sin techo, dinero ni comida, cuya única habilidad es gastarse los cuartos en tiempo récord y que busca trabajo desesperadamente en México. Su currículum vitae lo componen multitud de trabajos principalmente manuales, así que consigue empleo junto con un tipo que conoce en un banco (Holt) en una obra situada en un islote al que sólo se puede llegar en barco. Después de unas duras semanas bajo el sol, los tipos son duramente estafados, no recibiendo ni un sólo dólar (o peso, en este caso). En lugar de quedarse de brazos cruzados, deciden seguir buscando y conocen a un antiguo buscador de oro (W. Huston), que en sus ensoñaciones comienza a contarles sus vivencias en la infructuosa pero excitante aventura dorada. Los muchachos se entusiasman, pero el viejo les baja de las nubes, diciéndoles que necesitan tal cantidad de dinero para conseguir materiales y alimentos para sobrevivir un año en las montañas. Sin querer, se encuentran con el tipo que les estafó, le apalizan, y le quitan el dinero que les correspondían, comenzando así su búsqueda, que no será ni mucho menos fácil.

El pobre Bogart, cuyo físico y facciones no son propensas a actuaciones soberbias (hay quien dice que sólo tiene dos registros, con cigarro y sin cigarro), en esta ocasión, al igual que en la genial 'La reina de África', también de Huston, realiza una interpretación fantástica, llena de matices. Su personaje evoluciona en la película y Bogart se mimetiza perfectamente con él y la situación, dotando de carácter y genio al personaje. Puede que Huston fuera el único director que explotara al máximo las virtudes de Bogart. Holt también realiza una muy buena interpretación, siendo la otra cara de la moneda y compitiendo con Bogart en todo momento, en un duelo interpretativo que dura casi toda la película y que realmente, es muy digno y muy interesante para ver. Pero el plato fuerte nos lo ofrece el genial Walter Huston, actor clásico que se llevó una estatuilla de la academia (al final sí que consigue el oro del viejo) a mejor actor secundario. El viejo gañán curtido en mil batallas que es su personaje queda en la memoria. Huston está realmente soberbio.

Como John Huston es uno de mis directores favoritos, quizás peque un poco de subjetivismo, pero a pesar de todo me parece que dió en el clavo en cada uno de los planos que eligió. El tesoro de Sierra Madre es una genial película de aventuras, rodada de forma muy natural (esos planos entre la maleza mostrando la cara de los actores, impresionante) y con todas las propiedades que exigen un tipo de película de ésta índole: secuencias de acción, giros en la historia para que no caiga en recursos fáciles, continuos altibajos en los personajes que pasan de la alegría a la decepción en cuestión de minutos...es una película hecha sin ataduras, como debe ser. Huston fue recompensado con un globo de oro y dos oscar por su guión y dirección.

La moraleja final, algunos ya se la pueden imaginar. A pesar de todo, hay que ver El tesoro de Sierra Madre para disfrutar de un cine genial, atemporal e inmortal.