viernes, 2 de diciembre de 2011

Un método peligroso (2011)

Por Carlos: ***1/2
Por Juanmez: ***

'Un método peligroso' peca de vender una cosa y ofrecer otra. Los que esperábamos un intenso ensayo sobre dos grandes personalidades como Freud y Jung, nos debemos sentir decepcionados. Porque Cronenberg, probablemente uno de los directores que han cambiado de forma más drástica su cine, lo que nos cuenta es la tormentosa y turbadora relación que Carl Jung mantuvo con una de sus pacientes, Sabine, y que le hizo replantearse algunas bases sobre su teoría sobre la psique humana.

Es este tratamiento del guión el punto flaco de la película. Se trata el tema amoroso, tocando fugazmente algunos conceptos psicológicos, adornados de vez en cuando con alguna interesante disertación entre Freud y Jung, realmete las mejores escenas de la película, pero sin ahondar con profundidad en ningún tema en concreto. Todo se menciona por encima y lo único que importa es el personaje de Sabine (Keira Knightley) y su evolución a lo largo de la película. El personaje de Jung es el eje central a través del cual gira la historia. Jung es un tipo metódico y compasivo, muy sensato, pese a cometer alguna equivocación fruto de sus propias contradicciones. A Freud por el contrario, nos lo representa como un tipo más duro y frío, que no acepta opiniones ajenas y que intenta llevar la conversación siembre a su bando.

Michael Fassbender interpreta a Jung y Viggo Mortensen, en su tercera colaboración con Cronenberg, se encarga de dar vida a Freud. Sus interpretaciones son admirables, como siempre. De Fassbender no puedo decir nada más en este blog. Su Jung, contenido pero lleno de matices es insuperable, y Mortensen está camaleónico como Freud. Si le hubieran dado más peso, la película podría haber subido escaños. En cuanto a Keira, sin duda la escogieron por su físico. Delgada en extremo y con esa mandíbula desencajada, está realmente repulsiva, como debió ser Sabine.

'Un método peligroso' es una buena película, pero después de 'Una historia de violencia' y 'Promesas del este', películas arriesgadas y complejas, que denotaban una madurez considerable en David Cronenberg, esperaba quizás una película total que superara a éstas dos. Sin embargo, Cronenberg araña la superficie y no se arriesga. Quizás la película, de una hora y media de duración, no permitiera un argumento más consistente. Pero con este planteamiento realmente no se necesita más.

Lo mejor: Mortensen y Fassbender, que están enormes.

Lo peor: Acostumbrado al cine directo y sin tapujos de Cronenberg, parece que prefiere mostrar el morbo antes que ahondar verdaderamente en el argumento. Una decepción.

Carlos.

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Si tuviera que destacar algo del último trabajo de Cronenberg, por supuesto sería el enfoque con el que ha mostrado la relación triangular entre Freud, Jung y Spielrein: abrumador y directo a partes iguales. Pocas películas ponen todas las cartas sobre la mesa como lo hace "Un método peligroso", y es de agradecer tal sinceridad para un espectador interesado en el asunto, porque así puede recrearse gustosamente en un mar de disertaciones y de apasionantes charlas que versan sobre todo tipo de temas sin tabú alguno: maltrato infantil, masoquismo, amor, sexo, traumas, etc. Conceptos que aún hoy día nos cuesta comprender o asimilar a muchos ya fueron debatidos por estas tres renombradas figuras a comienzos del siglo pasado abiertamente.

A medida que el metraje avanza, se van percibiendo veladamente las dos posturas ideológicas irreconciliables de sus protagonistas. Es muy interesante analizar la interacción entre Freud y Jung, quienes terminan revelándose como dos personas contradictorias y esclavas de sus inamovibles pensamientos. Como se muestra en el film, la presencia de Spielrein fue el catalizador indiscutible de este “ménage à trois” intelectual, llegando a desempeñar una misión crucial en el desarrollo de sus respectivas teorías (enriqueciéndolas incluso).

Asimismo, sus interpretaciones son muy convincentes: Mortensen como Freud es creíble, Fassbender como Jung está impecable, y en cuanto a Knightley, no me extrañaría que recibiera una nominación al Oscar porque su papel es el más complicado y agradecido (aunque sin ánimo de ser cruel, sigo pensando que su escuálida figura y su mandíbula protuberante le han procurado ventaja a la hora de escenificar las convulsiones que sufre su histérico personaje). En relación con la banda sonora de Howard Shore y la dirección artística no tengo queja, pues ensalzan el conjunto acertadamente.

Hasta aquí todo estupendo, pero como bien ha dicho mi compañero Carlos, lo que prometía ser una cinta ambiciosa, desgraciadamente se ha quedado en una sombra de lo que pudo haber sido, porque la trama es demasiado floja y para colmo se hace dispersa debido a su abuso de la elipsis temporal. En mi opinión, a Cronenberg se le puede exigir mucho más como realizador, pues la historia tenía jugo de sobra y se queda en lo anecdótico. En resumen, en este agridulce debate dialéctico sobre psicología no hay cabida para lo memorable. Otra vez será...

Lo mejor: Su visionado estimula el interés por saber más sobre los personajes y el tema que tratan.

Lo peor: La incomprensible elección de Keira Knightley para representar las escenas sexuales, pues su cuerpo desnutrido da más grima que morbo.

Juanmez.

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