miércoles, 15 de febrero de 2012

Shame (2012)

Por Juanmez: ***1/2

¿Puede un actor llevar todo el peso de una película a sus espaldas sin lesionarse? La respuesta es sí: Michael Fassbender puede. Pero esto no debería resultar extraño, puesto que desde que fue galardonado con la prestigiosa Copa Volpi precisamente por este papel, la carrera de este actor irlandés con antecedentes germánicos se ha consolidado definitivamente. Méritos no le faltan desde luego, pues ya sea coqueteando con cine comercial como de autor, siempre ofrece soberbias interpretaciones.

No cabe duda de que ha sido un acierto por parte del director Steve McQueen (no confundir con el actor) escogerlo a él para dar vida a Brandon, un treintañero neoyorquino cegado por un irrefrenable apetito sexual que aprovecha cualquier ocasión para practicar sexo vehementemente (onanismo incluido).

A nuestros ojos, esta adicción resulta curiosa cuanto menos en un comienzo, pero poco a poco descubrimos que se trata solo de una vía de escape que esconde la imposibilidad de mantener una relación seria con alguien. Justo cuando aparece su inestable y solitaria hermana (interpretada por una estupenda Carey Mulligan), su sistemática forma de vida se desmorona, apareciendo la vergüenza a la que alude el título. Vergüenza por lo que hace, vergüenza por lo que piensen los demás, vergüenza de sí mismo en definitiva. A partir de entonces, Brandon entra en una espiral degenerativa de desenfreno y violencia que podría traducirse como una caída en toda regla a los infiernos. Un círculo enfermizo y vicioso del que no logrará escapar por mucho que lo intente, pues para él es inevitable resistir la tentación...

Aunque la cinta presente puntos flojos (su montaje es mejorable por ejemplo), la magnética actuación de Fassbender los camufla sobradamente. Con tan solo una de sus penetrantes miradas a cámara consigue transmitirnos lo dramático de su situación y despertarnos compasión. Repito que sin un intérprete que aguante como él los extenuantes planos secuencia que el guión exigía, la película jamás habría sido igual. Una falta de consideración que no lo hayan nominado al Oscar este año...

Lo mejor: Aparte de Fassbender, la estremecedora versión del tema "New York, New York" que nos regala Carey Mulligan.

Lo peor: Su limitada fluidez narrativa en ciertos momentos.

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