viernes, 3 de febrero de 2012

Moneyball (2012)

¡Da gusto tener adeptos entregados que se lancen a escribir en nuestro blog! Personalmente agradezco a nuestro seguidor José MME, incondicional del cine en general y de nuestro blog en particular, que nos haya ahorrado redactar la crítica de “Moneyball”. No vais a perder el tiempo leyéndola porque es tronchante. ¡Disfrutadla! 

Por José MME: *

En primer lugar quiero agradecer a Malditos Cinéfilos la oportunidad que me brindan para desahogarme públicamente contra la película “Moneyball”, que me ha producido una pantagruélica indignación durante su visionado.

La película de Bennett Miller, director de la notable “Capote”, pretende contar una historia de superación basada en un hecho real, de David contra Goliath, American Dream y todas esas milongas que tanto gustan en USA y que parecen convertir a cada película que las contiene en candidata clara para algún Oscar importante, no hay más que recordar aquella porquería por la que Sandra Bullock ganó el premio de la Academia (cada vez que alguien recuerda ese momento un guionista muere en alguna parte).

No tarda mucho “Moneyball” en mostrar sus vergonzosas cartas, y es que a los cinco minutos vemos como el equipo de beisbol del que Bill Beane (Brad Pitt) es mánager general, Oakland Athletics, cae eliminado de las World Series (humildad yanqui llamar a la liga de su país Series Mundiales) frente a los NY Giants (junto con los NJ Mets y a veces los Red Sox los únicos equipos que suelen salir en las películas, lo mismo es una liga de cuatro y la juegan en bucle). El bueno de Bill no se lo toma bien y acto seguido le vemos quejándose ante el pusilánime presidente del club de que con sus escasos 40 millones de dólares de presupuesto no puede competir contra equipos con 120 millones.

Momento de darle al Pause.


Lo primero que pensé es que si Beane es un héroe por eso cualquier día vemos “Alcorconazo: The Movie”, superproducción de cuatro horas por la que Richard Gere gana el Oscar al mejor actor secundario interpretando a Manuel Pellegrini y grita “Tíbet libre” en medio del Kodak Theatre o dónde sea la ceremonia. Realmente es en ese momento cuando la sangre me hierve y es que, en los tiempos difíciles que vivimos todos los que no nos apellidamos Borbón o Fitz-Stuart o algo similar, me quieran poner como héroe a un “pobrecito” que “sólo” tiene 40 millones de dólares para montar un fuckin´baseball team es OBSCENO. Un insulto a la inteligencia y la situación del espectador medio.

Ya con el punto de partida haciendo aguas por todas partes por ese derroche de frivolidad, el largometraje avanza, entre el tedio y el desinterés, dando tumbos sin llegar a mostrar nada mínimamente interesante. Vemos como Beane y su nuevo asistente (Jonah Hill) van montando el equipo mediante un revolucionario método (fichar a los jugadores con mejores estadísticas, alarde de inteligencia, quizá para meter goles haya que fichar a un tío que haya metido muchos), vemos lo bien que se lleva Beane con la hija que todos querríamos tener (Póngame dos), vemos como el equipo empieza de pena para luego batir el récord de victorias consecutivas y no ir a ninguna parte, y vemos por ahí a Phillip Seymour Hoffmann agradeciendo a Bennett Miller los servicios prestados. ¿Brad Pitt? No está mal, va con piloto automático y lo hace bien porque es buen actor, pero ha habido mejores momentos para nominarle.

Pero la película tiene una importante traca final que destriparé en el siguiente párrafo, así que sáltatelo si tienes ganas de ver la cosa ésta (y se dice destripe, no spoiler, que esto es España… o lo que queda de ella). 


Resulta que al final a Beane le llega un ofertón de un equipo importante (los Red Sox, ya digo que es una liga de tres). En su vida hubo un momento que tomó una decisión en base al dinero, se arrepintió y se prometió que nunca más, así que duda. Pero ahí está su asistente que le suelta el discurso de “no es el dinero, es lo que significa el dinero, significa que creen en ti, que eres un artista, blablablá…”. Jonah Hill sí que merece un Oscar por decir eso sin que se le caiga la cara de vergüenza. Beane acepta, conduce su coche hacia el horizonte escuchando cantar a su hija, fundido a negro, letras que dicen que dos años después los Red Sox ganaron la Liga y fin.

Encontrarme tal derroche de falsedad e hipocresía en una película es algo que pocas veces me había pasado (me viene a la mente “Into the wild”, quemo el dinero y luego curro en McDonald´s, pero descalzo porque soy antisistema y me molo mucho a mí mismo). Considero que es una película insultante para cualquier persona con un mínimo de conciencia social y se la recomiendo encarecidamente a Cayetana de Alba, Esperanza Aguirre, Rajoy, ZP, Zoido y todos sus acólitos. El resto, huid.

3 comentarios:

Jose MME dijo...

Qué maravilla de reseña, ¿quién la ha escrito? Es que la obra de Kafka a su lado es mierdecilla, oigan...

Juanmez dijo...

Madre mia! Que nivelazo nos gastamos por aquí! XDDD

Jose MME dijo...

¿Dónde están los elogios hacia esta magnífica reseña? ¿Os he dejado sin palabras o qué?