jueves, 17 de noviembre de 2011

Anonymous (2011)

Por Juanmez: ***

Exceptuando la discutida cuestión homérica, nunca hubo tanta polémica en torno a la autoría de unos escritos como la que ha habido desde siempre con Shakespeare. ¿Cuántas veces se ha especulado con la posibilidad de que la pluma responsable de obras cumbre de la literatura universal no perteneciera al renombrado dramaturgo? "Anonymous" toma este encendido debate como punto de partida replanteándonos una de las múltiples versiones alternativas que cuestionan la historia oficial del célebre Bardo de Avon; particularmente aquella que desmitifica su figura en beneficio del 17º Conde de Oxford, a quien se adjudicaría la autoría real de este ingente legado literario.

A priori, lo que más llama la atención es que la haya dirigido Roland Emmerich, quien ha dejado a un lado su vena catastrofista al estilo "Independence day" o "2012" para ponerse al frente de un proyecto totalmente distinto. Desde luego consigue salir airoso y hay que reconocer que la cinta se hace entretenida, ya que te mantiene en vilo de cabo a rabo seas crédulo o incrédulo, sin desmerecer además en los correspondientes apartados artístico e interpretativo. Por muy disparatado que pueda resultar su argumento, es indiscutible que la trama está muy bien estructurada, sobre todo cuando descubrimos que tras el protagonismo del susodicho Conde de Oxford hay toda una urdimbre de intrigas palaciegas que implican a la mismísima reina Isabel I (menos virginal aquí que nunca).

No obstante, aunque cuente con todo lo anterior a su favor, el ritmo narrativo se ve inevitablemente afectado a causa de un montaje plagado de altibajos, con saltos temporales mal ubicados que llegan a confundir al espectador hasta el extremo incluso de identificar con dificultad cada personaje durante buena parte del metraje. Pero lo más preocupante es que esta vuelta de tuerca a los hechos que se muestra en la cinta procede de un enfoque peligrosamente elitista al defender la manida idea de que un hombre de origen humilde (como se supone que era Shakespeare) hubiera sido incapaz de escribir de esa manera tan exquisita, una tarea solo imaginable al parecer en un noble que gozara de una elevada posición. Igualmente, y sin intención de desmontar esta rebuscada conjetura, yo me pregunto: ¿qué más da cuáles fueran sus orígenes si lo que realmente importa es la valiosa obra que nos ha dejado? Eso es lo realmente importante...

Lo mejor: Rhys Ifans y Vanessa Redgrave, ambos deslumbrantes.

Lo peor: Su irregular montaje.