sábado, 8 de octubre de 2011

Retrospectiva: Tesis (1996)


Hoy os dejo con una retrospectiva que tiene un significado muy especial para mí, ya que su autora es nada menos que mi hermana Cristina, responsable directa de mi pasión por el celuloide desde pequeñito. Desde aquí aprovecho para agradecerle sus siempre acertadas recomendaciones dotadas de buen gusto, las largas sesiones de cine compartidas, y por supuesto las no menos desdeñables conversaciones surgidas a posteriori; pero si hay algo que tengo que agradecerle por encima de todo es haberme contagiado de ese indescriptible y personal entusiasmo a la hora de ver una película. Por estos motivos estaba profundamente interesado en que aportase su granito de arena en nuestro blog, y por fin lo ha hecho a lo grande relatando su experiencia vivida con "Tesis" de Alejandro Amenábar, bastión incuestionable de nuestro escasamente valorado cine español. No os entretengo más, espero que la disfrutéis tanto como yo... 

Juanmez.


Por Cristina Marrufo: "De cómo el empeño acaba por descubrir a un maestro".

Tengo un hueco entre el insti y el británico: me voy al cine, sin duda. Voy con un amigo en mi moto, me dice que tiene que estudiar, pero que ha oido hablar de una peli que se va a estrenar en un par de semanas de un director novel, un tal Amenábar; que se llama “Tesis”, y que trata sobre las “snuff” movies. ¿Las qué? - le digo yo, y me lo explica. Mmmm, me quedo muy interesada, ¡qué ganas de verla! Me dice además que la han rodado en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid, así que yo, que voy a entrar el año que viene en la homónima sevillana, me quedo flipada, a la espera.

Y a la espera me quedé, puesto que no vi trailer, ni sinopsis, ni cartelería, ni nada, y cuando por fin la veo en cartel, preparada para ir a verla el finde siguiente, ¡descubro amargamente que la han retirado de los cines! ¿Pero por qué? ¿Porque era de una temática controvertida? ¿Porque era de un español desconocido cuyo apellido recuerda fonéticamente al de un grande del cine? Otra decepción, igual que con “Sospechosos habituales”. Bueno, esperaré a que la saquen en vídeo, si es que llega a distribuirse… gracias a Dios, ¡en este caso sí!

La alquilé, me senté en el sofá completamente expectante…¡dos horas de metraje intensísimo! Me agarró desde el primer minuto, desde la primera escena, y no me soltó en ningún momento, y al final, cuando salen los títulos de crédito, sigues enganchado por la garganta a la pantalla, más abajo, por el esófago, como si te hubiesen amarrado una cuerdecita de seda muy fina, y estuviesen tirando hacia ellos todo el tiempo…

Pero no es sólo sensaciones lo que transmite este rollo. Formalmente “joven e inexperta”, exenta de florituras y de ardides y puramente lineal, esta película te lleva de la mano de Ángela a través de un submundo totalmente desconocido para el adolescente medio, sirviéndose del propio edificio de la universidad como paralelismo de la bajada a los infiernos de Dante, ya que veremos que las tramas más sórdidas se van a a desarrollar en las zonas más oscuras, ocultas y subterráneas del mismo, para terminar saliendo de él y llevarnos a la vida misma, un sitio de lo más habitual y totalmente rodeado de lujo, elegido como cumbre de la maldad.

El director nos muestra los dos lados del ser humano, y veremos en cada uno de sus protagonistas cómo se cumple esta ambigüedad intrínseca, el Cástor y el Pólux de cada uno, y cómo aunque uno siempre intente salir a la luz, es otro el que prevalece, y por eso nos enseña que nadie es lo que parece, y que el que parece que es, tampoco tiene por qué serlo.

En fin, una creación pura, que abunda en temas políticamente incorrectos a cada paso, desprovista de pretensiones y precursora por supuesto de la formación del para mí adoradísimo Alejandro Amenábar, que daría como resultado su subida al estrellato español, y que obtuviese suficiente presupuesto para su hasta ahora obra cumbre, la incomprendida “Abre los ojos”, donde el director desarrolla todo ese mundo interior que le hace brillar en el universo cinematográfico actual.

Lo mejor de Tesis es, sin duda, la ausencia de subterfugios, la claridad narrativa y la crudeza visual en imágenes sin embargo totalmente desprovistas de violencia, maestro Alejandro en crear una película de temática ultraviolenta mostrando solo lo imprescindible, solo insinuando con otros recursos lo que está ocurriendo en realidad. A los que aún no la hayáis visto, que supongo que sereis pocos, os la recomiendo a ultranza, y espero que os haga sentir como a mí, vivos, y os deje ese sabor de boca final de no saber si debéis seguir mirando…

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