jueves, 13 de octubre de 2011

Los tres mosqueteros (2011)

Por Juanmez: *1/2

Solo basta ver el trailer de esta enésima versión de “Los tres mosqueteros” dirigida por Paul W. S. Anderson para saber que respetaría bastante poco la obra homónima de Dumas en la que teóricamente se basa, sobre todo cuando el responsable de la adaptación es conocido por respaldar proyectos en los que suele predominar un montaje apresurado en detrimento de una narración más elaborada, véase "Resident evil".

Como era de esperar, el realizador británico no ha dudado en mantener su estilo personal reinterpretando a su antojo el archiconocido relato sin aportar nada novedoso o interesante. Para ello se sirve de un guión mediocre, infestado de ridículos personajes y diálogos insulsos que podrían exasperar incluso al más entusiasta. Al igual que sucede en otras cintas similares, se intentan disimular parcialmente estas carencias con una pomposa dirección artística, un vistoso diseño de vestuario y unos pasables efectos visuales; sin embargo esta vez ni siquiera su factura visual es suficiente para salvar el conjunto.

No esperéis por tanto deliciosas vueltas de tuerca como las que aparecen en la novela, comparables aquí a las de una simplona partida de videojuego en el que no hay cabida para el conflicto dramático. Lo triste es que, aunque se persigue en todo momento el tono cómico, los chistes en su mayoría transmiten más lástima que gracia. Para colmo, la Europa del siglo XVII se nos presenta como un lugar donde todo es posible: desde combates navales aéreos o duelos de espadachines donde la gravedad brilla por su ausencia. Da la impresión de que el señor Anderson se ha inspirado en la exitosa fórmula que ya probó Guy Ritchie con “Sherlock Holmes” al incorporar elementos anacrónicos de corte moderno y fantasioso dentro de una ambientación más clásica, pero claro, Anderson no es Ritchie dirigiendo, y quizás por ello el triste resultado final sea similar a una especie de “Piratas del Caribe” insípido.

En lo referente al elenco, me llama la atención que los actores escogidos para representar a los mosqueteros (sobre los que supuestamente debería recaer el mayor peso de la película) sean relativamente desconocidos (exceptuando Matthew Macfadyen); mientras que por el contrario los villanos son intérpretes que gozan de un mayor carisma: un correcto Christoph Waltz como el Cardenal Richelieu, un pintoresco Orlando Bloom como el Duque de Buckingham (muy “fashion – victim” por cierto), y una atractiva Milla Jovovich encarnando a una Milady de Winter que parece recién salida del "Tomb Raider" (se diría que su rol es prácticamente igual al de la protagonista de “Resident evil”, solo que varios siglos antes y sin zombis a su alrededor que exterminar). Es evidente que muchas secuencias de la película están destinadas a su lucimiento exclusivo, es el pequeño privilegio que se obtiene al ser la esposa del director.

De todos modos es una película palomitera sin pretensión alguna, si uno quiere desconectar posiblemente pase un buen rato, aunque quizás acabe riéndose más de la película que con ella. Ahora bien, si os sentís estafados una vez vista, ¡no digáis que no os lo advertí!

Lo mejor: Milla Jovovich y sus increíbles acrobacias.

Lo peor: Milla Jovovich y sus increíbles acrobacias.

1 comentario:

Allan!! dijo...

Yo he pagado por verla en el cine y me permito poner en boca de Dumas palabras de Gila:

"Me habéis matado un hijo, pero ¿Y lo qué nos hemos reído?"