viernes, 28 de octubre de 2011

La voz dormida (2011)

Por Juanmez: ***

Las vidas de dos hermanas separadas por los fríos barrotes de una cárcel durante la Posguerra española componen este trágico relato inspirado en la novela de Dulce Chacón que no he tenido la oportunidad de leer, así que me centraré exclusivamente en comentar la película sin dirimir si respeta o no la obra original de donde procede. “La voz dormida” es el último trabajo del realizador Benito Zambrano, quien tras una larga ausencia, ha vuelto a ponerse detrás de una cámara con un proyecto que ha provocado una previsible disparidad de opiniones encontradas.

Por muy increíble que resulte, aún hoy día la Guerra Civil y la Posguerra son temas espinosos a abordar en nuestro cine, pues la mayoría de películas incluidas en este polémico género suelen caer en el maniqueísmo fácil abanderando el discurso que más les conviene, y escasas veces muestran el conflicto, así como sus repercusiones, objetivamente. Tal vez lo más conveniente sea dejar que transcurran más años (cuando nadie que haya sufrido directa o indirectamente sus consecuencias permanezca vivo) para ser realmente críticos con las atrocidades cometidas por ambos bandos, porque todavía hay muchas heridas que permanecen abiertas. Aunque si hay interés en mirar hacia adelante, lo fundamental es olvidar de una vez las viejas rencillas ancladas en un sentimiento revanchista que no hace más que conducirnos a una espiral sin fin…

En esta ocasión, es meritorio y muy lícito que Benito Zambrano tome partido homenajeando a aquellas mujeres contrarias al régimen nacional que tantas penurias atravesaron al ser encarceladas, torturadas y asesinadas; pero comete el error de no modernizar el discurso, es más, se regodea en los tópicos habituales al retratar a todos los mandatarios y rostros visibles del régimen franquista (solo alguno se salva) como si fueran simples villanos sacados de un cómic humorístico, exentos de trasfondo o motivaciones ideológicas. Parece que son malos porque sí y punto. Si no fuera por este nada desdeñable defecto, la narración sería mucho más verosímil.

Afortunadamente en el film se exponen otros puntos de vista, ya que si bien una de las dos hermanas protagonistas (interpretada convincentemente por Inma Cuesta) es de las que lucharía hasta la muerte por su partido, por el contrario la otra (una arrebatadora y magnífica María León que está pidiendo a gritos el Goya) representa a todas aquellas personas que evitaban involucrarse en disputas de ningún tipo, pero que se vieron obligadas a posicionarse por el amor que profesaban a sus familiares.

Sin duda, “La voz dormida” es una película dura, triste y preñada de situaciones desgarradoras (la trama del bebé que espera Inma Cuesta mientras está encerrada en la cárcel es una buena muestra de ello). ¿Podría calificarse de manipuladora? Es posible, pero si uno prescinde de sus deficiencias, seguramente se encuentre con una conmovedora historia que le acabará emocionando.

Lo mejor: Sus interpretaciones, destacando la naturalidad de María León (todo un hallazgo).

Lo peor: Sigue siendo una película más de la Guerra Civil, con algún que otro cliché y sin nada nuevo que aportar.