domingo, 4 de septiembre de 2011

Retrospectiva: Belle de jour (1967)

El sexo y la alta burguesía fueron dos de los tópicos que más le interesaron a Luis Buñuel durante toda su carrera cinematográfica. La carga sexual de 'Viridiana' o 'Belle de Jour' y la crítica sin piedad a la alta burguesía de 'El discreto encanto de la burguesía' o 'El ángel exterminador' contrastan sin embargo con el genial director español, persona que crió a sus hijas a partir de una casta educación y que como director de cine de renombre, pertenecía sin duda a esa clase social que tanto parecía detestar.

En 'Belle de jour' vemos los dos tópicos. A raíz de una novela de 1929 escrita por Joseph Kessel, Buñuel nos cuenta la historia de Severine (Catherine Deneuve), una mujer acaudalada y bien posicionada gracias a su marido, un médico que representa al prototipo del tipo exitoso típico de los años sesenta. Severine tiene todo lo que se pueda desear, pero parece ser que éste modo de vida no le satisface, sino que es usado por sus demonios internos para liberarse y atormentarla, todo por culpa de una infancia dura y opresiva, arraigada a la represión sexual y a la religión, lo que la llevará a plantearse un modelo de vida secundario a espaldas de su marido: la prostitución diurna.

Luis Buñuel, nos va relatando la historia de un modo totalmente freudiano: a Severine no le gusta su realidad, y a partir de deseos y sueños, unidos a los recuerdos de su infancia, trastornan su personalidad, adaptándola. En sus sueños la maltratan y la avergüenzan públicamente. Para ello, la película introduce varias escenas, que representan sueños o flash-backs del pasado. Y ahí entra la mano de Buñuel. ¿Realmente la película es realidad, o no es sino la imaginación de Severine?¿No serán sus sueños, o algunos de ellos, la propia realidad? Si tenemos esto en cuenta, quizás podamos enlazarlo de alguna manera con el sorprendente final. Sin duda, Severine consigue su propósito al mejorar su felicidad gracias a su doble vida, que la libera de los yugos impuestos.

Y no puedo pasar por algo mencionar la carga erótica de la película. Rodada en 1967, Buñuel consigue rodar secuencias realmente eróticas, pero sin ser escatológicas y alejándose mucho de la pornografía. Para ello las escenas están mostradas muy realistas, como si nosotros estuviéramos junto a los personajes y pudiésemos interaccionar con ellos. La película está rodada casi en su totalidad en interiores, lo que mejora enormemente esta sensación.

Lo mejor: Catherine Deneuve y su genial interpretación, la originalidad de la historia, personajes muy interesantes y una fotografía inmejorable.

Lo peor: Que no conectemos con el modo de plantearnos los flash-backs y las escenas oníricas.


2 comentarios:

Juanmez dijo...

Para mí lo mejor es la peculiar galería de clientes que visitan a Deneuve, cada uno más pintoresco que el anterior... Me recordaban ligeramente a los que aparecían en "Delicias holandesas" de Verhoeven, salvando las distancias claro...

sofia martínez dijo...

Es una cinta que a pesar de ser viejita tiene un buen contenido pero me imagino que debido a su temática y del año en que fue estrenada causó bastante polémica, es definitivamente una propuesta muy muy buena que me recuerda a la serie O negocio cuya temática aborda el tema de las prostitución pero desde una perspectiva muy interesante, se las recomiendo.