miércoles, 28 de septiembre de 2011

El árbol de la vida (2011)

Por Carlos: ****1/2
Por Juanmez: **

El problema de 'El árbol de la vida', bajo mi parecer, consiste en que parece que el espectador necesite dominar o al menos tener una base poética o muy sensible para conseguir captar todos los matices que Terrence Malick, el director, pretende transmitir. Juan Ramón Jiménez en sus libros de poesía escribía 'para la minoría, siempre', y parece que Malick, saltándose todo aquello de que el director realiza películas para los espectadores, ha dirigido una película que traspasa el umbral de lo normal. Y para ello, utiliza una narración fuera de lo común, y monta la historia a partir de diferentes retazos, con una fotografía perfecta e imágenes muy líricas, pero con el problema de que no nos dice como unirlos, qué tiene que ver una escena con la anterior, y con la siguiente. Eso es trabajo del espectador.

Ni me considero experto en poesía ni en narrativa ni tengo una sensibilidad especial, y es por esto que puedo decir que a pesar de lo que oigáis por ahí o lo que hayáis leído de la película, si se usa un poco la cabeza todo tiene sentido y puede merecer mucho la pena entenderla. Lo que voy a contar es el resumen de la película. No es exactamente un spoiler, realmente no hay nada que revelar.

La historia empieza a partir de varias imágenes en tonos fríos, lentas y pausadas, como introducción para todo lo que vendrá en las dos horas siguientes. Una vez nos hemos preparado, vemos como la historia arranca a partir de la muerte de uno de los hijos de un matrimonio de mediana edad que vive en un barrio residencial típico de Estados Unidos. Palpamos el dolor de la pérdida tanto en la madre como en el padre, y el espectador se suma a ello. Después de ésto, el director nos trasporta a la parte que más ha dado que hablar de la película. Durante unos veinte minutos, nos muestra la formación del universo. Vemos galaxias, constelaciones, estrellas que explotan y planetas que se forman. La Tierra aparece en forma de roca fundida, que se va endureciendo poco a poco. El agua empieza a fluir y entre tanta destrucción nacen las primeras formas de vida unicelular. De esta forma el director compara la vida humana con la creación del universo y sus componentes. ¿Qué es la vida comparado con ello?. Por cierto, la música y las imágenes son realmente sobrecogedoras, merece la pena pagar la entrada del cine para ver esto.

A partir de aquí la película se normaliza, y nos sumergimos de lleno en la familia de Brad Pitt y Jessica Chastain y sus tres niños, desde el nacimiento del menor. Aquí vemos cómo Pitt es la figura represiva, el padre duro que quiere que sus hijos sean fuertes y nadie les toque, y su madre simpatiza con ellos siendo el ejemplo contrario. Jack, el hijo mayor, experimenta un odio creciente hacia su padre y su hermano menor, al que su padre parece tener una especial predilección. Al finalizar, la película nos traslada a una playa idílica, un limbo donde el hijo mayor, encarnado por Sean Penn, ve a todas las personas que le han acompañado en su vida. Llega la catarsis.

Podríamos decir que 'El árbol de la vida' es lo que llaman una película de arte y ensayo, de éstas que experimentan con las formas y que estuvo tan de moda en Europa durante los años 60 y 70. No en vano, Malick es un viajero, y estuvo muchos años viviendo en Francia. De su escasa filmografía, sólo he visto 'Malas tierras' y 'La delgada línea roja', y también dejaba de lado las formalidades para dar paso a los personajes y su interior. La historia no importaba tanto como los que la protagonizan. De todas formas, 'El árbol de la vida', siendo muy metafórica, no llega al extremo que muchos de vosotros habréis pensado. He visto películas bastante más raras y más extremas que ésta, y con metáforas que no había Dios que las entendiera.

Sí es cierto sin embargo, que Malick hace muchas reflexiones. A pesar de la aparente religiosidad de la película, todo es un engaño. Malick arremete contra la iglesia en forma de queja. Los padres, al morir su hijos, retan a Dios, Malick nos muestra la formación de la tierra, pero también la evolución (de ahí los famosos dinosaurios), algo contrario al cristianismo, y también deja en el aire la pregunta de ¿para qué creó Dios al hombre, si lo condena a morir?. Esta última pregunta también se extrapola al padre. ¿De qué sirve tener hijos si en lugar de quererlos sólo los endureces y consigues que te odien?. También cuestiona la autoridad del padre, diferente dentro y fuera de la casa.

En resumen, 'El árbol de la vida' no es plato para cualquiera. No hace falta ser un genio para verla, entenderla y que además guste, tan sólo es necesario un poco de paciencia. Es cierto que muchas cosas se escapan, a mí el primero. Seguramente de la mitad de las metáforas y dobles significados ni me he dado cuenta. Pero la película tiene imágenes verdaderamente sobrecogedoras, escenas sublimes y Brad Pitt y Jessica Chastain están genial. Malick nos regala una película para que disfruten los sentidos.

Lo mejor: El lirismo durante toda la película, rayando la perfección.

Lo peor: Tan sólo el personaje de Sean Penn, algo desdibujado.


Carlos.

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Quién me iba a decir que la última obra del director Terrence Malick iba a convertirse en el detonante de una de las polémicas del mes en nuestro blog. Lo digo porque, a diferencia de Carlos, a mí “El árbol de la vida” no me ha transmitido nada en absoluto; de hecho, me ha resultado en su mayoría pesada, aburrida y lo más duro de todo: vacía. Tal vez tenía demasiadas expectativas creadas con la cinta, generadas quizás por su sugerente tráiler o su espléndido póster. El caso es que una vez vista, me llevé una tremenda decepción al comprobar que se trata de un producto sobrevalorado que, en mi modesta opinión, no está a la altura de los elogios que ha recibido ni mucho menos…

En lo único que coincido con Carlos es en que, efectivamente, no se trata de una película que cualquiera esté capacitado para ver, pero no lo digo porque infravalore al público, sino porque intuyo que hay ciertas personas acostumbradas a un tipo de cine más comercial que a lo mejor entran en la sala sin meditarlo demasiado o sin saber con seguridad qué van a ver, confiando ciegamente en que la sólida presencia de Brad Pitt y Sean Penn sea suficiente para dejarles satisfechos. Comprensiblemente, la mayoría de ellos se encuentran con algo diametralmente opuesto a lo que esperaban y terminan hastiados, incluso llegando a preguntarse si el señor Malick se ha estado burlando de ellos durante la friolera de dos horas y cuarto. Pero independientemente de esto, existe otra vertiente de espectadores que sí sabía más o menos a lo que se enfrentaba y que, como yo, se ha llevado un chasco igualmente.

No obstante, hay que dejar claro que esta sensación no es generalizada, pues la película también cuenta con numerosos incondicionales que la han elevado incluso a la categoría de obra maestra (estatus consolidado sin duda después de conseguir la anhelada Palma de Oro en Cannes). Por tanto, es indiscutible que por lo menos “El árbol de la vida” es de esas cintas cargadas de subjetivismo que suscitan sensaciones encontradas, algo meritorio a mi parecer porque eso denota que hay suficiente contenido y material como para que cada uno pueda darle la interpretación que desee, así como extraer sus propias conclusiones. Entonces, el hecho de que la película no haya dejado ninguna mella en mí, no significa que piense que sea mala; sino que sencillamente me ha dejado indiferente, puede que no haya sabido apreciarla del mismo modo que aquellos que han vibrado al verla. Por supuesto reconozco que hay sobrados motivos para emocionarse, ya que la película está concebida como un auténtico poema (sus escasos diálogos bien podrían pasar por versos), posee una evocadora fotografía y cuenta con unas interpretaciones decentes (exceptuando la de Sean Penn).

Bueno, después de haber reconocido sus puntos fuertes, voy al grano: ¿por qué no me ha gustado “El árbol de la vida”? Pues en mi opinión el señor Malick se ha dejado llevar por la ambición, cometiendo el error de intentar abarcar demasiado con este pretencioso experimento, hasta el punto de que el traje le ha quedado grande. Tomando como excusa una premisa de lo más simplona (la historia sobre la influencia que un padre ejerce en su hijo), el señor Malick aprovecha para introducir con escasa sutileza una serie de divagaciones sin ton ni son relacionadas con el origen de la vida, la muerte, la familia, Dios e incluso el cosmos (el segmento en el que asistimos atónitos al nacimiento del Universo es desconcertante y tedioso a partes iguales, ¿seguro que no es un documental del National Geographic?).

Y con toda esta sucesión innecesaria de imágenes incoherentemente conectadas, el realizador estadounidense únicamente pretende transmitir al público un claro mensaje de inspiración existencialista: demostrarnos lo insignificante que es el ser humano en este puñetero universo. Para explicar eso no hace falta irse por las ramas ni rellenar el metraje con paja hasta estirarlo media hora más señor Malick. ¡Cuánta parafernalia! Además, de poco me sirve que determinados planos sean bellísimos si al mismo tiempo nos encontramos con otros que llegan a ser exasperantes.

En resumen, a mí no me han quedado claras cuáles eran las intenciones del señor Malick ni lo que quería contarme exactamente. Pero quien sabe, quizás me encuentre ante una obra de tal complejidad que mi intelecto no esté preparado para asimilar; si es así asumo mi mediocridad sin problema. Ahora bien, lo que sí me ha quedado claro es que el señor Malick ha hecho lo que le ha dado la gana, en su conciencia quedará si nos ha tomado el pelo o no; pero un servidor es de los que piensa que un poco sí.

Lo mejor: Su elegante puesta en escena.

Lo peor: El personaje de Sean Penn, que encima de que sale poco, parece desubicado o de resaca (con razón estuvo en desacuerdo con el montaje final).

Juanmez.

2 comentarios:

Una cinéfila dijo...

Pienso que a nivel formal la película es buena: fotografía, música, interpretación,puesta en escena. Sin embargo, entra dentro de esa nómina de films que no sé qué quieren decir exactamente y entonces te pones a calentarte la cabeza intentando averiguar el significado de cada escena. Al final, necesitas un segundo visionado mínimo para intentar digerirla. A mí esto me molesta. En el mundo del cine debe haber todo tipo de ensayos, pero yo, personalmente, prefiero aquello que realmente me llega y me conmueve y esta película, a pesar de las vivencias personales de los personajes,no lo ha hecho. Es más , en poco tiempo la habré olvidado.Sin embargo, no puedo decir lo mismo de las otras dos películas de Mslick que mencionáis , las cuáles,en su momento, me gustaron bastante.

Anónimo dijo...

la gnte en mi sala la abuchearon al final, yo creo k se trata d una peli k o amas u odias, asi de smple. a mi personalmnt n m gusto demasiado..