viernes, 2 de diciembre de 2011

Jane Eyre (2011)

Por Carlos: ****

Siempre he sido un fanático de los dramas de época. Las amistades peligrosas, Barry Lyndon, Cyrano de Bergerac, Orgullo y prejuicio, Gangs of New York (apurando un poco) o El Gatopardo, son algunas de mis películas favoritas. El tema de las clases sociales en distintos ambientes, los problemas internos y la moral de las épocas siempre me han parecido que son unos buenos aditivos en una película.
Jane Eyre es otra muestra del género del drama de época. Y como algunas que he mencionado, no baja el listón de calidad. Adaptación del clásico de Charlotte Brontë, y revisado en múltiples ocasiones, esta vez el director Cary Fukunaga vuelve a replantearnos la historia.
En Jane Eyre tenemos los típicos personajes. La protagonista (Mia Wasikowska), de cuna noble pero desdichada por culpa de su familia y una severa educación y el galán (Michael Fassbender), duro y represivo, acompañados de buenos secundarios, especialmente el personaje interpretado por Jamie Bell y la siempre correcta Judi Dench.
El director acompaña a la historia con una fotografía repleta de paisajes grises, a tono con la protagonista y el desarrollo de la historia, que comienza a la mitad de la historia, y mediante flashbacks nos cuenta la vida pasada de Jane, su infancia y su trabajo como institutriz. Mia Wasikowska, a la que vimos en 'Alicia en el país de las maravillas' o 'The kids are all right', aguanta toda la película, ofreciéndonos una interpretación muy sólida. Michael Fassbender, al que ya mencionamos hace poco en el blog, dedicándole una entrada, se está convirtiendo en el gran actor del momento, y casi de los últimos años, si sigue interpretando con tantos matices y de forma tan convincente como aquí.

Jane Eyre es una muy buena película, con una gran atmósfera y una puesta en escena perfeccionista. No perderéis el tiempo ni el dinero si vais al cine a echarle un ojo.


2 comentarios:

Juanmez dijo...

¡¡Viva Fassbender haga lo que haga!!

Una cinéfila dijo...

Es una película muy sólida, como las interpretaciones de sus protagonistas.Destaca la sobria puesta en escena de la época que acompaña a unos personajes con unos caracteres muy particulares, pero que resultan creíbles.