miércoles, 3 de agosto de 2011

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (2ª Parte) (2011)

Por Juanmez: *****
Por Carlos: ***1/2



Y la Magia llegó a su fin... Diez años han transcurrido desde que asistimos al inicio de la franquicia cinematográfica más taquillera y exitosa de todos los tiempos, ¡quién lo diría! Diez años esperando con ansia una nueva aventura del joven aprendiz de mago más famoso del mundo, y de repente me doy cuenta con tristeza de que ya no habrá más. Todo lo bueno se acaba supongo, al menos para mí que, como he demostrado repetidas veces en el blog, me considero un acérrimo seguidor de "Harry Potter" (tanto de los libros como de las películas). Por este motivo, intentaré hacer un esfuerzo siendo lo más imparcial posible en mi comentario sobre este episodio de clausura, pero soy incapaz de asegurar que no voy a extenderme más de lo habitual porque considero que la cinta lo merece, como tampoco puedo afirmar que no vaya a establecer comparaciones con el libro revelando ciertos spoilers de forma involuntaria. Así que no prometo nada, quedáis advertidos...

Naturalmente, es muy respetable que "Harry Potter" pueda no agradar a todos los públicos, e igual que algunos (entre los que me incluyo) lo hemos disfrutado intensamente, hay otros que lo han criticado hasta la saciedad; no obstante lo impepinable es que estamos ante una emblemática saga de fantasía que ha ido creciendo poco a poco hasta convertirse en un auténtico fenómeno de masas a nivel mundial. Como los gustos son muy subjetivos, es evidente que haya quienes detesten las películas, pero me parecería un error por su parte si negaran que las cintas de "Harry Potter" han creado un sello propio e inconfundible rara vez alcanzado por muchas otras sagas coetáneas dentro del mismo género. Aún con sus altibajos y deficiencias propias de cualquier adaptación a la gran pantalla, considero que son films que siempre se han caracterizado por respetar tanto a la audiencia como al manuscrito original; ofreciendo al mismo tiempo un espectáculo digno, sólido, coherente y de calidad destinado a todos los públicos (algo difícil de mantener durante 10 largos años al mismo nivel). Por supuesto, la saga ha alcanzado esas altas cotas de popularidad gracias también al magnífico equipo de artesanos responsables de dar vida al mundo mágico de J. K. Rowling, haciéndolo lo más real posible a nuestros ojos. Desde luego es un lujazo haber contado con nombres de la talla de John Williams, Alfonso Cuarón o Richard Harris por citar algunos de los involucrados.

Analizando con perspectiva las claves del atractivo que el niño mago ha suscitado, sigo pensando que uno de los factores más importantes es que todas las películas han sabido mantener la vertiente artística "british" (esto se evidencia en que durante la saga hemos visto a la "creme de la creme" del cine inglés por ejemplo) y combinarla ocasionalmente con un despliegue de medios al más puro estilo yanqui sin perder su identidad en ningún momento. Por otra parte, creo que el otro pilar básico de "Harry Potter" es la evolución de sus personajes y tramas ya sea en los libros como en las películas, es decir, esto no es "Narnia" donde los protagonistas de la noche a la mañana se convierten en príncipes y ya saben manejar la espada; sino que en "Harry Potter" se aprecia una transformación paulatina de los protagonistas, fruto del esfuerzo, del sufrimiento y del aprendizaje. Al margen de los motivos de su éxito, hay que aplaudir también cómo la saga ha salido a flote cuando se han empeñado en adjudicarle rivales dentro del mercado cinematográfico durante esta última década para hacerle la competencia (todavía me pregunto qué relación guardarán "ESDLA" o la reciente "Crepúsculo" con "Harry Potter" cuando apenas tienen puntos comunes, y lo digo sin ofender a ninguna de las dos). Es más, a la larga estas absurdas comparaciones la han fortalecido a mi modo de ver, ya que todas las entregas han seguido demostrando el mismo poderío desde el día en que se estrenó "Harry Potter y la piedra filosofal", sin verse afectada lo más mínimo. Mucho se ha especulado con la posibilidad de que esta última entrega que a continuación me dispongo a comentar sea por fin reconocida por los académicos y no se vaya de vacío como las anteriores, sin embargo un servidor es de los que piensa que a estas alturas ni la saga en general ni la película en particular necesitan tales reconocimientos para reafirmar un prestigio que, en mi modesta opinión, ha sabido labrarse por méritos propios.

Con vistas a no enrollarme mucho más, voy a esquematizar en diversos puntos lo que me ha parecido esta última entrega, tal y como hice con la primera parte en su día:

1. Sin olvidar que se trata de una misma película dividida en dos mitades, empezaré estableciendo una obligada comparación entre ambas: si bien la primera parte me resultó un tanto atípica por ser una cinta más reflexiva y experimental de lo que estamos acostumbrados en la saga; por el contrario esta segunda parte es trepidante, ya que no dejan de suceder acontecimientos uno tras otro de manera vertiginosa con una fluidez que nunca había visto anteriormente en ninguna entrega dirigida por David Yates (ya no hay escenas narradas a trompicones como pasaba por ejemplo en "El misterio del príncipe"). Cuando uno ve este capítulo final de "Harry Potter" lo primero que piensa es que han reservado lo mejor para el final. Me atrevería a decir que estamos ante una de las partes más entretenidas de toda la saga, quizás porque como la mayoría de las explicaciones ya quedaron expuestas en el episodio anterior, han concentrado casi todas las secuencias de acción aquí (lo que no quiere decir que no haya cabida para el diálogo). Sinceramente, pienso que ya habíamos presenciado demasiadas veces en las películas anteriores la calma que precede a la tempestad, por lo tanto lo deseable era que la tempestad se materializara finalmente en esta entrega, y efectivamente así ha sido. Estoy convencido de que se ha mostrado exactamente lo que el público (fan y no fan) esperaba desde hacía tiempo: un explosivo y espectacular desenlace de dimensiones épicas.

2. Como adaptación no tengo queja porque, como ya aseguré en la reseña de la primera parte, la principal línea argumental queda resuelta. Desgraciadamente se han sacrificado algunas subtramas y también hay personajes que han sido relegados a un discretísimo tercer plano por exigencias del guión (me refiero por ejemplo al momento en que se desvela que el personaje de Lupin tiene un hijo cuando ni siquiera se aclaró que Tonks estaba embarazada en la primera parte), pero ya se sabe que a la hora de trasladar un libro tan extenso al cine siempre resulta complicado atar todos los cabos sueltos. ¡Y eso que dividieron la cinta en dos partes bien diferenciadas de dos horas y pico cada una! De todos modos, mi preocupación principal era que la trama de las varitas mágicas como la de las reliquias de la muerte se explicara correctamente para entender la conclusión, y por suerte este objetivo también está cumplido en el film.

3. El reparto sigue en buenísima forma: Harry, Ron y Hermione (Daniel, Rupert y Emma) parece que se conocen de toda la vida y la química que desprenden es la deseada (muy simpático y creíble el acercamiento entre Rupert y Emma por cierto). En esta cinta quiero destacar a una adorable Maggie Smith en su salsa, retomando con fuerza su rol de McGonagall (aparece particularmente entrañable cuando conjura las armaduras del castillo y exclama: "¡qué ganas tenía de hacer este hechizo!"), al sublime y elegante Ralph Fiennes que nos muestra a un Voldemort más debilitado y cabreado que otras veces (no me imagino a otro actor haciendo de Voldemort mejor que él), y por supuesto al impoluto y colosal Alan Rickman, que si ya durante la saga había dado lo mejor de sí mismo interpretando al enigmático Snape, aquí se sale del pellejo directamente. A este si que le daba un Oscar ya mismo, pero por su actuación a lo largo de todas las películas (si Judi Dench ganó uno por 8 minutos, ¿por qué él no?). Para mí, es el legítimo protagonista de esta entrega, solo que en la sombra. Igualmente, del resto de secundarios me gustaría felicitar a Kelly Macdonald (quien me ha sorprendido gratamente en su rol de la Dama Gris), a Matthew Lewis como Neville Longbottom porque parece que por fin ha asumido el papel de héroe con confianza, y a Helena Bonham Carter, cuya escena en el Banco Gringotts imitando los gestos de Hermione es sencillamente fantástica y vuelve a demostrar su versatilidad. Es una pena que otros actores de renombre aparezcan de forma testimonial o anecdótica, como Emma Thompson o Jim Broadbent, pero sus escasas intervenciones tampoco hacen demasiada mella porque no son tan relevantes como otros personajes, y además ya tuvieron su película para recrearse al fin y al cabo. A mi modo de ver, es muy simbólico que aparezcan de fondo aunque solo sea unos segundos porque así los espectadores reconocen rostros que les son familiares de películas anteriores, haciéndoles sentir como si hubieran vuelto a casa (o sea, a Hogwarts).

4. Dentro del apartado técnico me quedo con la espectacular fotografía de Eduardo Serra y con los fantásticos efectos visuales, muy bien integrados con los decorados. Además, no abusan de ellos ni agobian visualmente como pasa en "Transformers", sino que están bien dosificados, en su justa medida. Con la banda sonora de Alexandre Desplat no estoy especialmente contento, puesto que la he notado limitada y tampoco he apreciado nuevos arreglos. En ocasiones, los temas parecían un refrito de películas anteriores en los que no aportaba su toque personal. Tal vez la música usada en el fragmento del pensadero de Snape sea la que más me gustó de todas. ¡Cómo se echa de menos a John Williams! En fin...

5. A diferencia de entregas anteriores, en esta última se masca un tono serio y trágico que estamos poco acostumbrados a ver en la saga: hay muertes de personajes muy queridos, e incluso existe un momento (ya revelado en el trailer) en el que el espectador que no ha leído los libros teme por la vida del propio Potter. ¡Muy heavy! Esta cantidad de fallecidos son consecuencia de la batalla final que estalla dentro del castillo de Hogwarts. En relación a esto, sé que para muchos la batalla resultó más breve de lo que esperaban, pero me gustaría aclarar que la batalla final es secundaria en el libro de por sí; lo novedoso en "Harry Potter" es lo que pasa paralelamente a la misma, es decir, la búsqueda a contrarreloj de los "Horrocruxes" de Voldemort. Si quisiera ver una batalla más extensa y profunda veo "ESDLA" o "Narnia", "Harry Potter" no pretendía centrarse en ese aspecto.

6. Las secuencias más memorables de la cinta han sido: el intenso escape de Gringotts, la creación del escudo de Hogwarts, el pensadero de Snape (es maravillosamente reveladora y te pone los pelos de punta porque está muy bien pensada, montada y escenificada), el fuego maldito en la Sala de los Menesteres, y el (prolongado) duelo final entre Harry y Voldemort. En cuanto a la discutida escena del Limbo, apuntar que ya era un cortapunto en el libro, por lo que era de esperar que también lo hiciera en cine. Aún así, las líneas del diálogo de esa escena contienen sentencias profundas y de gran belleza como por ejemplo: "Si esto sucede en tu mente, ¿por qué va a dejar de ser real?"

7. He dejado el epílogo para la conclusión: soy consciente que ha generado gran controversia la caracterización de los personajes que aparecen de adultos en la secuencia. Se supone que la intención era que los espectadores pudieran reconocerlos bajo el maquillaje aunque hubieran pasado los años, pero el resultado no ha convencido a todos por igual. Personalmente, a mí me emocionó e insisto en que es un broche de oro apropiado para poner punto y final.

Lo mejor: El respeto por el material original de la novela y su innegable sentido del espectáculo.

Lo peor: La inexistente (y necesaria) relación amorosa Harry - Ginny y cierta falta de intensidad en los momentos dramáticos, diluidos a veces entre tanta acción.

A pesar de que se terminaron las aventuras del joven mago que encandiló a toda una generación literaria y cinematográfica, tanto de jóvenes como de adultos por igual, perdurará eternamente en nuestra memoria. Alcemos una copa y brindemos por el niño que vivió...

-----------------------------------------------------------------------------------

Después de que mi compañero Juanmez alabe la película, me toca a mí poner de relieve algunos aspectos negativos de la misma.

1. Se le da mucho peso dramático o más importancia a escenas que no tienen apenas relevancia, como el beso de Ron y Hermione o Malfoy reuniéndose con sus padres, en lugar de hacerlo con situaciones mucho más trascendentales. ATENCIÓN SPOILER Por ejemplo, la muerte del gemelo Weasley se lleva rápidamente y bastante mal, usando el recurso fácil del tiempo bala, música y caras tristes, cuando debería ser una escena desgarradora. Además después ni se acuerdan de él, parece que Ron está más pendiente de meterla en caliente que de su hermano. FIN SPOILER

2. Una de las mejores escenas del libro, la de Harry entrando en la casa Ravenclaw, ha sido totalmente olvidada, cuando era muy relevante porque ahí se hallaba la diadema. Por lo menos han sabido escoger a Kelly McDonald, que siempre es de agradecer.

3. El discursito de Neville a Voldemort es ridículo, americano y vergonzoso. Voldemort es el terrible enemigo mortal de la humanidad, y se enfrenta a él con esas palabras huecas. ¿Os imagináis a Truman diciéndole eso a Hitler? Es totalmente ridículo, quita credibilidad a la historia, la convierte en infantil, ¡cuando deber ser una sangrienta batalla!

4. ATENCIÓN SPOILER La escena final, 19 años después, no podía estar peor contada. El niño de Harry parece tontico, y los adultos están, como se suele decir, amamonaos. Un desperdicio, debería poner los pelos de punta, y no logra nada. FIN SPOILER

5. Y lo peor de todo, el personaje de Voldemort, que debería ser el centro de atención, pasa a ser un personaje casi terciario. Hasta Nagini tiene más peso que él.

En fin, la película es muy entretenida y está muy bien hecha, pero en lugar de ser el punto y final espectacular que yo esperaba, sobre todo después de la genial primera parte que fue un giro bestial y fresco a la saga como no se veía desde la tercera parte, la película se ha convertido en un simple entretenimiento veraniego.
Y por cierto, Daniel Radcliffe nunca estuvo a la altura.

A pesar de todo, ¡que escriban 7 libros más por favor!

2 comentarios:

Juanmez dijo...

¿Qué Daniel Radcliffe nunca estuvo a la altura? Pfff, estaba tomándome tu comentario en serio hasta que leí eso jajajaja. ¡Yo creo que lo hace muy bien!

Juanmez dijo...

Y en cuanto al tema de las muertes, te doy la razón. Todo sucede demasiado rápido quizás, ya lo dije en mi comentario tb, pero vamos que en la anterior entrega Moody muere y se van de boda ¿eh? XDDD