miércoles, 8 de junio de 2011

X - Men: Primera generación (2011)

Por Juanmez: ***1/2

Seguramente difiera de las opiniones vertidas por el ejército de seguidores más puristas de la Patrulla X, descontentos una gran mayoría después de haber visto “X – Men: Primera generación”. Por lo que he leído en Internet, el origen de su indignación radica en que la cinta de marras no respeta a los cómics en los que se basa ni guarda siquiera una continuidad plena con la trilogía de películas anteriores. Es tal el ahínco y la desazón con la que se expresan que es imposible no darles la razón, en cierto modo me solidarizo con ellos porque joroba muchísimo cuando en una adaptación cinematográfica de un fenómeno que sigues con especial interés no se respeta el material original de donde procede, para qué nos vamos a engañar…

Lo que ocurre es que poco puedo decir acerca de los cómics, porque a pesar de que hace tiempo tuve la oportunidad de ojear algunos números, apenas los recuerdo; así que no soy el más indicado para hacer una comparación de la película con los mismos. Evidentemente, sí me he percatado de las ligeras incongruencias existentes entre los episodios cinematográficos anteriores y el nuevo dirigido por Matthew Vaughn, ya que tampoco es necesario ser un experto en el tema si se han visto todos como es mi caso; sin embargo, en esta ocasión considero que tales incoherencias son despistes triviales y no entorpecen en absoluto el funcionamiento de la película. Motivo por el cual insisto en que mi dictamen de la cinta no concordará con el generalizado porque, a diferencia de estos acérrimos fans conocedores al milímetro de los mutantes de la Marvel, he valorado el film por sí mismo, es decir, como un producto aislado e independiente de los cómics y de la trilogía que dirigieron Bryan Singer y Brett Ratner en su día (con más acierto el primero que el segundo).

En “X – Men: Primera generación” asistimos al nacimiento y a la ruptura de la amistad entre el profesor Xavier y Magneto, una línea argumental ensombrecida en las películas anteriores en beneficio de otras que necesitaban una mayor profundidad. Francamente, es curioso contemplar cómo eran los personajes antes de conocerse, por ejemplo choca ver a un Xavier (interpretado por un carismático James McAvoy) sin silla de ruedas ligoteando en bares, o a un Magneto mostrando sentimientos (enorme Michael Fassbender por cierto, a veces cuando miraba su rostro me recordaba al de Ian McKellen). Del mismo modo, entenderemos mejor las posturas claramente irreconciliables que ambos personajes han mantenido siempre: mientras que el primero lucha por la coexistencia entre humanos y mutantes, el segundo se inclina hacia la supremacía de los mutantes sobre la humanidad.

A mi modo de ver, es atrevido por parte de los guionistas entremezclar el desarrollo de la trama de los mutantes con el conflicto más álgido de la Guerra Fría, justo cuando la tensión entre EEUU y la URSS por la crisis de los misiles estuvo a punto de desembocar en una Tercera Guerra Mundial. Hay un momento determinado en que los protagonistas se involucran en la disputa, consiguiendo que su intervención incluso sea decisiva para la resolución final de la misma. Aunque ya aparecía en el tráiler, no deja de impactar el instante en que Magneto arrastra con todas sus fuerzas un submarino para sacarlo del océano.

Muchos pensarán que el elenco de esta entrega es más flojo que el de las otras, pero estoy en desacuerdo. Puede que fueran actores más populares, pero eso no significa que lo hicieran mejor que los de esta nueva entrega, donde encontramos a una tanda de intérpretes jóvenes que vienen pisando fuerte: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, January Jones, Nicholas Hoult, etc. ¡Además aparece Kevin Bacon, un actorazo de toda la vida! A la adquisición española (en otras palabras, Álex González) mejor la ignoro porque hace de florero mudo, además el pobrecillo tiene aspecto de matón de “Corrupción en Miami” a lo cutre. Eso sí, se echa en falta el casi religioso cameo de Stan Lee (por suerte su aparición se ve suplida por la de alguien inesperado que sorprenderá a más de uno).

Bajo mi punto de vista, el acabado visual de la cinta es impecable: cuenta con unos efectos de altura (salvo alguna excepción como la transformación del personaje de Bestia), una estética sesentera muy bien recreada, y escenas de acción trepidantes. Mi secuencia preferida es la del entrenamiento de los mutantes, donde se aprecia el montaje al estilo “Kick – Ass” (recordemos que el director es el mismo), pues está estructurada en forma de viñetas de cómic con pantallas partidas en movimiento.

Recapitulando, al margen de las películas anteriores y de los cómics, no deja de ser una película entretenida, fresca y muy decente; algo que escasea en los blockbusters veraniegos. Por el momento sigo siendo fan de los mutantes ¡y a mucha honra!

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