martes, 5 de abril de 2011

Retrospectiva: La duda (2008)

Recientemente estuve comentando con unos amigos esta película que tanto me gustó cuando la vi en su momento. Casualmente, hoy recordé que conservaba una reseña de la misma que ya publiqué en otro blog de cine fallido, por lo que he decidido aprovecharla y retocarla un poco porque me apetecía compartirla con vosotros...

En mi opinión, la adaptación para la gran pantalla de la aclamada obra de teatro "La duda" por John Patrick Shanley, es un placer para la vista y el intelecto: una película con nervio que invita a la reflexión y al debate. Para paliar la carencia de un realizador fuerte al frente del proyecto (ya que Shanley podría considerarse como un director casi novel cuando la dirigió), la película cuenta con un sólido reparto compuesto por Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams y Viola Davis nada menos. Todos están espectaculares y lógicamente se convierten en el atractivo principal de la cinta (el duelo actoral Streep/Hoffman quizás es de los mejores que he visto de la pasada década).


Con un guión intachable, de esos en los que hay que leer entre líneas para extraer todo el jugo, la película muestra el enfrentamiento dialéctico y de poder entre una severa monja que se rige estrictamente por los valores tradicionales (Streep) y un carismático sacerdote con aires reformistas (Hoffman); esta riña se debe a que la primera sospecha que el segundo en cuestión está abusando de un joven alumno negro sin ningún tipo de prueba física que le delate, tan solo se guía por su percepción y se basa en indicios. Para añadir más hierro al asunto, la historia se ubica en la América de 1964 (un turbulento año después de la muerte del presidente Kennedy en el que se dieron grandes problemas de integración racial).

En palabras del director, es interesante contraponer los dogmas de fe de ambos personajes protagonistas con la poderosa sombra de la duda, una duda que origina el conflicto íntimo de ambos, una duda que traspasa la pantalla y cala de manera efectiva en el espectador.

SPOILER

Mientras que el personaje de Amy Adams sirve sólo como un móvil de la cadena de acontecimientos que se suceden, el de Viola Davis (en el rol de la madre del chico negro) consigue transmitir gran profundidad e intensidad en tan solo 10 minutos que tiene de intervención: su rol es probablemente el más complejo y tal vez a algunos les cueste empatizar con él; porque cuando Meryl Streep le revela sus sospechas, ella las ignora y justifica cualquier relación que mantenga su hijo con el cura, argumentando que, al fin y al cabo, es la única persona que vela por su bienestar en un colegio en el que corre el riesgo de ser excluido por su color de piel; eso es lo único que a ella le importa y le basta: la estabilidad de su hijo. Por otra parte, en un momento determinado de la conversación, Viola Davis deja entrever la posible orientación sexual de su hijo, motivo por el que prefiere zanjar el asunto antes de que llegue a oídos de su homofóbico y abusivo marido. Su interpretación representa el ejemplo perfecto de la inseguridad y del miedo...

Se trata de una historia en la que el público debe interpretar, desde sus propias experiencias, lo que ocurre en su desarrollo. A mi modo de ver, uno no puede posicionarse con ningún personaje porque ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos como aparentan en la cinta, se dan múltiples lecturas:
¿Realmente el sacerdote llega a abusar del chico, con o sin consentimiento del mismo? ¿Es la monja una malintencionada mujer interesada en desacreditar al cura, o en realidad es la única que ve las secretas e indecentes intenciones que éste tiene sobre dicho alumno? ¿Son lícitas las medidas que toma la monja para provocar la huida repentina del sacerdote? Como dije en su día, mantengo que siempre nos quedará la duda...

FIN DEL SPOILER