jueves, 3 de marzo de 2011

Retrospectiva: El fugitivo (1993)

Cada vez que echan esta película inspirada en la famosa serie homónima de los 60 me acabo enganchando, tal vez se deba a su ritmo trepidante, a que cuenta con unos consolidados actores, o bien a su adictiva trama que no requiere muchos quebraderos de cabeza. La explicaré brevemente sin revelar nada trascendental: tras ser acusado erróneamente del asesinato de su esposa, el prestigioso cirujano Richard Kimble (interpretado por Harrison Ford) es condenado a pena de muerte. Afortunadamente, el autobús que le conduce a prisión sufre un accidente y Kimble logra huir. Entonces, para demostrar su inocencia, decide indagar por su cuenta para descubrir al asesino de su mujer antes de que el persistente comisario que le pisa los talones, Samuel Gerard, (a quien da vida Tommy Lee Jones) le atrape a él.

A continuación enumeraré los motivos por los que considero que estamos ante una película que merece la pena ver:

1. Cuenta con protagonistas convincentes en estado de gracia: Harrison Ford da la talla en su rol de perseguido frustrado en busca de la verdad, pero por muchos esfuerzos que ponga, no consigue eclipsar al inmenso Tommy Lee Jones, dueño y señor indiscutible de la función en su papel de inspector de policía infatigable. La fuerza y el carácter que imprimió a su personaje le valieron para obtener el Oscar ese mismo año (el único de los 7 a los que la película estaba nominada) derrotando a pesos pesados como Ralph Fiennes, Pete Postlethwaite, John Malkovich o Leonardo DiCaprio. Podría despotricar durante horas manifestando mi disconformidad con este galardón porque considero que los otros cuatro lo merecían mucho más que él, sin embargo hay que recordar que en estas situaciones tan tensas en las que hay tantos grandes compitiendo, los Oscars casi siempre se salen por la tangente optando por el candidato más inesperado y menos arriesgado; por lo tanto no me sorprende a estas alturas… Por otra parte, sería absurdo pagarlo con Tommy Lee Jones, que además de estar creíble y muy natural en su actuación, estaba nominado y lo merecía igual que el resto de sus compañeros candidatos. Antes de terminar con este extenso apartado actoral, no puedo olvidarme de la joven Julianne Moore, que aparece tan correcta como de costumbre.

2. Incluye secuencias de acción icónicas dentro del género que están muy bien ejecutadas, por ejemplo ¿quién no ha visto alguna vez la inolvidable escena en la que Harrison Ford salta al vacío desde el desagüe de una presa al ser acorralado por Tommy Lee Jones o esa espectacular fuga del autobús?

3. Posee un dinamismo frenético y contagioso: toda la cinta es literalmente un “no parar” porque en ella se concatenan una persecución tras otra al más puro estilo “Tom y Jerry”. En ningún momento se respira tranquilidad y el espectador consigue identificarse con el personaje de Ford desde el minuto uno porque entiende la angustia que está viviendo.

4. Es un thriller brillante que ha servido de modelo para muchas películas posteriores del género de persecuciones: si lo pensamos bien, han seguido haciendo la misma historia una y otra vez, con alguna que otra modificación.

Exceptuando a los gafapastas que van de pedantes y que no atienden a razones, respeto a los cinéfilos con criterio que prefieren no malgastar su tiempo viendo este tipo de productos tan comerciales y “blockbusterianos” por muy buena crítica que tengan, porque presuponen que están plagados de personajes bidimensionales y arquetípicos que bailan al son de un guión más plano que una tabla de planchar. Sin embargo, les diría que para mí se equivocan, ya que también hay que darle una oportunidad a este tipo de películas, cuya función principal es entretener. A menudo es sano atreverse a desconectar con este “cine de evasión”, del que se pueden extraer a veces elementos con la misma enjundia que los que podría ofrecer cualquier película de cine independiente. Aunque cueste creerlo, esto pasa con más frecuencia de la que pensamos…