sábado, 26 de marzo de 2011

Retrospectiva: El ángel azul (1930)

El director Josef von Sternberg cuenta un desgarrador relato, basado en la novela de Heinrich Mann, que tiene como protagonista al reputado profesor Immanuel Rath (Emil Jannings), un maestro de escuela que se enamora del oscuro objeto de deseo de los alumnos a los que imparte clase: se trata de Lola (Marlene Dietrich), una cantante muy provocativa y pícara que actúa todas las noches en el local “El ángel azul” (de ahí el nombre de la cinta). A pesar de que al principio reprueba a sus alumnos que se deleitan con sus actuaciones subiditas de tono, él mismo termina siendo hechizado por sus encantos, firmando sin saberlo el camino a su perdición…

Para mi gusto, estamos ante una película que va “in crescendo” y que se divide en dos partes claramente diferenciadas: la primera resulta floja porque no aporta nada nuevo, ya que intenta a ratos ser cómica aprovechando el histrionismo del personaje del profesor, pero se queda a medias. De este fragmento lo mejor es la transformación de este personaje en cuestión, me estoy refiriendo al hecho de ver cómo un autoritario y severo profesor que eligió dedicarse exclusivamente a su formación intelectual en detrimento de las pasiones, va cayendo lentamente en las garras del pecado a medida que avanza la película.



SPOILER

Por el contrario, la segunda parte es mucho más interesante y dramática: resulta que al relacionarla con ella, los alumnos del colegio aprovechan para burlarse de él en clase. Es tal el follón que montan, que consiguen que el mismo director del centro se ponga al corriente de la situación, descubriendo así que Rath mantiene relaciones con una cabaretera. Tras considerar que un escándalo de tal magnitud es intolerable en un lugar tan respetable como la escuela, el director despide a Rath, dejándolo sin empleo. Entonces, Rath no tiene más remedio que rebajarse y vivir con Lola, convirtiéndose en su mantenido. Al final de la película, Rath acaba actuando en la compañía para la que ella trabaja disfrazado, en contra de su voluntad prácticamente, como un vulgar payaso del que todos se mofan. Aquí es cuando se da cuenta de que su carrera se ha ido a pique por una mujer que lo ha estado utilizando como un bufón a su antojo, pero que realmente no siente nada por él. Enfurecido, abandona el local para vagar por las mortecinas calles en busca de su antiguo colegio, el lugar que le reportaba más satisfacciones. Aconsejo que si no aguantáis la cinta entera, por lo menos echad un vistazo al espectacular y sobrecogedor plano final, cuando un derrotado Rath se tumba sobre el pupitre desde donde enseñaba a sus alumnos. Ya nada puede ir peor, allí descansará en paz...

Como se demuestra en el film, el personaje de Rath entra en una espiral de degeneración y patetismo de la que no puede escapar: una vez que ha sido despojado de su dignidad, no le importa ser degradado por un público cruel que se ríe de él. Es realmente inconcebible a la par que deprimente ver cómo un hombre culto que ha conseguido con mucho esfuerzo y dedicación llegar a ser alguien respetado y valorado en su trabajo, termina de la noche a la mañana perdiéndolo todo y siendo humillado de esta manera que he contado. No obstante, son casos que pueden suceder perfectamente.

FIN DEL SPOILER



Por muy convincente que esté la Dietrich en su rol de “femme fatal” que atrae a los hombres para luego seguir su camino cuando se cansa de ellos, la interpretación de Emil Jannins está muy por encima de la suya. En mi opinión, él es la columna vertebral de la película, destaco el momento en que se ve obligado a cacarear vulgarmente "Kikirikiii". En cuanto a la estética, es evidente que sigue la línea del expresionismo alemán, apreciable sobre todo en los decorados de exteriores, con esos tejados de formas extrañas y esas calles sinuosas donde predomina la oscuridad.

Para terminar, sabed que a la penosa evolución del personaje del docente Rath se le ha sacado alguna que otra lectura subyacente. La más curiosa con la que me topé asemeja este descenso a los infiernos con la decadencia que estaba viviendo Alemania durante los años 20 y el engaño que vivió posteriormente dicha nación por el nazismo, camuflado aquí en forma de mujer perversa. Particularmente, me chirría esta teoría porque en el año 1930 el nazismo no estaba en su apogeo y dudo que el director tuviera la intención ya en esa época de esconder entre líneas esa analogía tan rebuscada. En fin, juzguen ustedes mismos…

1 comentario:

Una cinéfila dijo...

Estoy de acuerdo en tu análisis. Me parece fascinante cómo se refleja en la película el cambio de carácter y el deterioro personal del protagonista.Creo que es lo más reseñable.