miércoles, 9 de marzo de 2011

Rabbit hole (2011)

Por Juanmez: ***

Bajo ningún concepto recomendaría “Rabbit hole” a alguien que haya perdido recientemente a un ser querido, concretamente un hijo de corta edad; a no ser que el hecho de ver cómo lo sobrelleva un matrimonio que lo ha experimentado en sus carnes le ayude a ver la situación desde una perspectiva distinta a la suya o le sirviera para desahogar toda la pena y el dolor contenidos.

Becca (Nicole Kidman) y Howie (Aaron Eckhart) dan vida a ese matrimonio que lidia con este duro trance al que uno no sabe cómo reaccionaría porque creo que nadie está preparado para ello. Cada persona es un mundo y canaliza el sufrimiento por vías diferentes; así mientras Howie se refugia en la terapia de grupo para poder compartirlo con otras personas, Becca (bastante escéptica con la idea de su marido) se comporta como si no hubiera sucedido nada e intenta cargar con la tragedia en silencio. Simplemente son formas de llevarlo, ninguna más reprobable que otra porque como he dicho antes: son adversidades que uno jamás espera que ocurran…

SPOILER

Como es lógico, las posturas de los protagonistas no son inmutables, sino que evolucionan a medida que avanza la película: Howie, desesperado de que su mujer no quiera hablar del tema ni intimar con él, empieza a quedar con otra mujer de la terapia (Sandra Oh) que no pone reparos en escucharle; y Becca por su parte decide entablar relación con el adolescente que atropelló a su hijo por accidente. Por muy extraño que parezca, desarrolla cierto interés hacia el chaval y le alivia saber que está arrepentido por lo que hizo; es como si encontrara en él una conexión que no halla con su marido ni con nadie. Anecdóticamente, este personaje es el responsable del enigmático título de la cinta, porque en un momento de la misma le enseña a Becca un cómic que está dibujando del mismo nombre: “Rabbit hole”. Quizás, el título también hace alusión a esa madriguera en la que Becca está escondida por ser incapaz de expresar abiertamente lo que siente.

Tras confrontar opiniones, tanto Howie como ella terminan dándose cuenta de que para superarlo tienen que aprender a vivir con lo que ha pasado juntos, sin distanciarse como habían hecho hasta entonces. La secuencia final en la que aparecen sentados en el jardín de su casa mirando el horizonte y Becca coge la mano de Howie buscando consuelo es muy significativa a la par que optimista, porque supone el triunfo del matrimonio sobre cualquier fatalidad que pueda ocurrir.

FIN DE SPOILER

Uno de los motivos que me impulsaron a ver este dramón fue la presencia de Nicole Kidman (una de mis actrices fetiche para aquellos que no lo sepan), quien aparece muy recuperada tras una etapa de baches interpretativos (“La brújula dorada”, “Australia”, “Nine”). Aunque su actuación no sea de las más espectaculares que haya realizado, deslumbra lo justo y necesario como para demostrar que ha regresado con la fuerza y brillantez a la que me tenía acostumbrado hace unos años. Gracias a este papel, me he reencontrado con la que es considerada como una de las grandes damas de nuestro cine actual. Si es inteligente, debería dejar de inyectarse botox como una posesa y seguir en esta línea. No le van a la zaga Eckhart y Dianne Wiest (quien da vida a la madre de Kidman en la ficción, uno de sus principales apoyos), ambos están muy convincentes en sus respectivos roles.

En definitiva, un film serio y desgarrador, cuyo visionado transmite una sensación de angustia contenida, pero sin llegar a provocar el llanto a moco tendido.