lunes, 21 de marzo de 2011

In a better world (2011)

Por Juanmez: ****
Por Carlos: ****1/2

Hasta ahora he visto poco de la directora danesa Susanne Bier, tan solo la película “Brodre” (que quizás os sea más familiar por el remake estadounidense que dirigió Jim Sheridan sobre esta cinta hace un par de años titulada “Brothers”). Personalmente, me apena no haber tenido el placer de ver más trabajos de ella, quien por cierto está considerada como una de las directoras más reconocidas del panorama internacional actual. Podría decirse que es una gran desconocida para mí, y este es un error que espero subsanar lo antes posible.

Con “In a better world”, Bier no sólo ha ganado el Oscar este año a Mejor película extranjera, sino que además ha obtenido respuestas positivas por un sector mayoritario de la crítica, y una calurosa acogida por parte del público en general. La acción se desarrolla en dos escenarios diametralmente opuestos: por un lado nos encontramos a Anton, un médico que se dedica a auxiliar a los refugiados heridos de un país africano que está sumido en una guerrilla; paralelamente en Dinamarca viven su mujer (con la que está tramitando el divorcio) y su hijo Elias (víctima del bullying en la escuela). La película arranca realmente cuando llega al colegio un niño huérfano de madre llamado Christian que, carcomido por el dolor, culpabiliza a su padre de la muerte de su madre y exterioriza su rabia a través de un comportamiento extremadamente violento. Por caprichos del destino ambos niños hacen buenas migas, pero su amistad traerá peligrosas consecuencias… Como vemos, la cinta se sustenta fundamentalmente en los sentimientos y las relaciones de sus personajes, aspectos en los que Bier es toda una experta, como ya reveló en “Brodre”.

Hay una sensación omnipresente y común a todos los protagonistas del relato: la impotencia. Impotencia que sufre Anton con su difícil situación familiar, en la que es incapaz de intervenir constantemente porque el deber le llama a miles de kilómetros de distancia de su hogar; impotencia palpable en Elias cuando sus compañeros de clase se ríen de él; impotencia del padre de Christian, que no sabe cómo conectar con su hijo tras la muerte de su esposa; o sin ir más lejos, la propia impotencia de Christian, consciente de que su madre jamás volverá a estar junto a él y no puede hacer nada por recuperarla…

Sin entrar en detalles particulares de la trama, también quiero hacer hincapié en la importancia del perdón en la película, donde se refleja que en ocasiones perdonar es muy duro; pero yo pregunto: ¿en qué nos convertiríamos si no sabemos perdonar?, ¿solucionaríamos algo? En "In a better world" se demuestra que lo más costoso no es darlo o recibirlo, sino perdonarse a uno mismo.

Cabe destacar el acentuado contraste que se establece entre los dos mundos que se reflejan a lo largo del film: la sociedad civilizada y estable de Dinamarca por un lado, frente a esa realidad caótica y terrible que caracteriza a numerosos países africanos donde los regímenes dictatoriales están a la orden del día por otro. Una de las dobles lecturas que extraigo de la cinta es que, por muy acomodado que sea el entorno en que eduquemos a nuestros hijos, eso no les garantiza que estén exentos de una serie de peligros o temores. Claro que serían completamente diferentes a los que padecen los niños que viven en países subdesarrollados (sería un absurdo compararlos de hecho), pero salvando las distancias, no podemos olvidar que también son peligros y temores al fin y al cabo...

Los niños son más débiles y manipulables de lo que creemos, muchas veces confiamos en que están bien sin ser conscientes de que corren riesgos por causas que a lo mejor ni percibimos. Esta preocupante situación por ejemplo se produce, entre otros motivos, por la falta de atención parental; una carencia que fomenta la incomunicación de los niños con sus seres queridos y que contribuye a que se conviertan en personas hurañas, retraídas, e incluso violentas en un momento dado (tal y como se plantea en el film).

En lo referente a aspectos técnicos, me gustaría señalar su apropiada banda sonora y su espectacular fotografía, dotada de imágenes muy líricas y evocadoras (concretamente los planos donde aparecen esos cielos de nubes asilvestradas son muy bellos). Actoralmente hablando, los niños protagonistas están muy convincentes, pero por encima del conjunto sobresalen el matrimonio formado por Mikael Persbrandt y Trine Dyrholm con bastante distancia del resto. Sus interpretaciones son magistrales.

En definitiva, “In a better world” es un drama crudo y realista que analiza un tema universal: la complejidad de las emociones humanas, algo entendible en cualquier lugar del planeta en el que nos hallemos...

1 comentario:

Una cinéfila dijo...

Es una película para una clase de ética donde se invocan la comprensión, el perdón y la solidaridad, algo que muchos no están dispuestos a conceder. Estupenda película que suaviza muy bien la tensión que sienten los personajes con una excelente fotografía y una buena banda sonora. Desgraciadamente, en la vida no abundan los finales felices.