martes, 25 de enero de 2011

También la lluvia (2011)

Por Juanmez: ****


Seleccionada por España para optar al Oscar a Mejor película de habla no inglesa, “También la lluvia” explora lo que se conoce como cine dentro del cine: en pleno año 2000, un director y un productor se proponen filmar en tierras bolivianas una ambiciosa película que narra la llegada de Colón a América, haciendo hincapié en un tema candente: los abusos cometidos contra los pueblos indígenas durante el posterior proceso de conquista. Para ello introducen en la cinta las figuras de Fray Bartolomé de las Casas y de Antonio de Montesinos, férreos defensores de la población india que lucharon contra las vejaciones a las que eran sometidos.

Escogen la ciudad de Cochabamba por ser uno de los lugares más baratos y con mayor población indígena de toda Hispanoamérica. Una vez allí, el rodaje se ve afectado por la famosa Guerra del Agua que acaeció en aquel país por esas mismas fechas. Para los que no lo sepan, este conflicto tuvo su origen en la privatización del abastecimiento del agua municipal por parte de las multinacionales encargadas de gestionarla. Como es lógico, se desencadenaron enfrentamientos y revueltas en las calles. Podría ser reprochable que la película no profundice demasiado en este acontecimiento, pero de todos modos tampoco es necesario para entender lo que sucede.

Icíar Bollaín, respaldada por un solvente guión de Paul Laverty, dirige con pulso este relato donde se funden admirablemente pasado, presente, realidad y ficción para demostrarnos que la Historia se repite con cinco siglos de diferencia; pues actualmente encontramos colonizadores y colonizados tal y como los hubo en la conquista del Nuevo Mundo: aunque hayan cambiado las formas de explotación (los conquistadores de ayer equivaldrían a las multinacionales de hoy), siguen siendo los más débiles los que pagan el pato…

Me ha resultado particularmente interesante la concepción del arte entendido desde un plano trascendental, visto como algo que está por encima de cualquier conflicto social o político; si nos fijamos bien, para el director (Gael García Bernal) lo más importante es terminar su película porque él considera que es lo que realmente perdurará. Aquí es dónde se aprecia la vena artística del realizador comprometido que está dispuesto a sacrificarse ante cualquier infortunio con tal de que su obra llegue a buen puerto. Por supuesto, no todos le acaban siguiendo en su andadura, muchos se quedan en el camino, temerosos por permanecer en un país sumido en una batalla campal que les es ajena; pero él tiene muy claro su objetivo y se mantendrá firme hasta el último momento, pase lo que pase…

En líneas generales el reparto está espléndido, pero difiero con la nominación al Goya para Luis Tosar, porque para mi gusto Gael García Bernal está impecable y la merecía antes que él. De los secundarios me quedaría con el genial Karra Elejalde, muy auténtico en su papel de actor hastiado y crítico con todo lo que ve a su alrededor. No podría olvidarme del boliviano Juan Carlos Aduviri, cuyo carácter y coraje a la hora de interpretar le han valido una nominación al mejor actor revelación.

Todos mis elogios para Bollaín, que ha confeccionado un trabajo valiente, complejo y muy bien construido. Espero que al menos entre como nominada a los Oscar…

2 comentarios:

Jose Manuel dijo...

Llamadme rebuscado pero creo que en la película hay una crítica al ombliguismo del cine español, que va de comprometido y son unos hipócritas que se alimentan de favores y subvenciones. Ahí está ese pavo que se le llena la boca hablando de Bartolomé de las Casas pero que se quiere ir cagando leches en cuanto empieza el lío, ese director supercomprometido pero que considera su película más importante que el salvar a una niña o ese productor que, para rodar una película que critica la explotación, se va a Bolivia para pagarles dos duros a los extras.

Juanmez dijo...

De rebuscado nada, tienes toda la razón jejeje. Ahí cada uno va a lo suyo :P