miércoles, 29 de diciembre de 2010

El infierno (2010)

Acabo de ver una joyita del cine mexicano que merece una mención en este blog. 'El infierno' es una película dirigida por Luis Estrada y rodada durante el pasado 2009 que trata el tema del narcotráfico en México, la supervivencia, violencia y desolación del norte del país, desde un punto de vista satírico, usando un humor negro no apto para estos argumentos pero que cumple perfectamente su cometido.

Crítica a la desigualdad social, la falta de oportunidades, al gobierno que no escucha, corrupción policial, entrometimiento de Estados Unidos y principalmente, una muestra del pueblo mexicano, abatido por el miedo y la pobreza que los rodea y los consume. Aunque todos estos temas parezcan demasiados para abordarlos, la película, de dos horas y media de duración los trata de lleno. Un tema lleva al otro, que por consiguiente lleva al otro, y así sucesivamente, creando un guión sólido y mordaz sin altibajos. Que dos horas y media se hagan cortas, es algo muy complicado. Aquí entra el enorme talento del director (además de guionista), recordando un poco a la Ciudad de Dios de Meirelles y en ocasiones, al Uno de los Nuestros de Scorsese, pero quitando mucho hierro al asunto porque lo que se quiere mostrar no es la crudeza, que la hay y mucha, sino todos los problemas sociales que el narco conlleva.

La historia comienza con la llegada al pueblo de Benjamín García (Damián Alcázar), después de 20 años en USA intentando sin éxito labrarse un puesto digno en la sociedad. Al llegar, descubre que el país que abandonó no tiene comparación con el que aparece ante sus ojos: tiroteos, suciedad, destrozos, abandonos...y lo más importante, el embrutecimiento de la población, la falta de respeto y consideración, y la ley del más fuerte como única ley. Todo esto a él le desconcierta '¿cómo puede estar el país peor que cuando me fui?', pregunta en una escena. Cuando comienza a preguntar a sus conocidos, descubre que su hermano falleció, y que había sido un respetado y temido líder narcotraficante. Benjamín jura vengarlo, y empieza a preguntar a todo el mundo por su hermano, hasta que da con Lupe (Elizabeth Cervantes), una prostituta de muy buen ver que fue la novia de su hermano hasta su muerte y con el que tuvo un hijo. Benjamín se enamora perdidamente de ella, y parece que ella le corresponde. Un día, el hijo de Lupe se ve metido en un lío, y lo meten en la cárcel. Benjamín, que es incapaz de ver a Lupe deprimida, decide pedir ayuda a su antiguo amigo Cochiloco (Joaquín Cosío), uno de los principales narcos de lugar y cuyo patrón, el señor Reyes, es el mandamás, y hermano del jefe de la otra gran banda de la zona, que sume la ciudad en tiroteos durante todo el día (ni el amor fraternal es rival para la droga). Benjamín se ve entonces inmerso en la vida del narcotraficante, descubriendo todas sus reglas y costumbres...y su dureza, todo esto bajo el marco de la celebración del segundo centenario de la Revolución Mexicana.

Un descubrimiento que me ha sorprendido gratamente, es poder ver por primera vez al gran actor Joaquín Cosío, que borda su papel de Cochiloco, un personaje estridente y excéntrico, lleno de matices. Cosío ríe, llora, intimida, asusta y a veces, incluso agrada. Son dos personas a la vez, el asesino despiadado y el padre de familia protector. Una enorme actuación de un enorme actor. Espero verlo en otra producción, realmente. El resto de actores, encabezados por Damián Alcázar, también están espléndidos, con su extraño spanglish y su acento mexicano (perfectamente entendible por cierto, algo de agradecer).

Lo interesante de la película, no es saber el final, que todos podemos preveer de antemano, sino cómo se llega a él: como la droga consume y atrapa, el dinero corrompe, la ambición traiciona...todo es un círculo vicioso que se repite una y otra vez y del que es casi imposible salir (atención a la escena final, muy reveladora). Los cárteles solo traen destrucción y nada bueno. La película muestra lo que es México (tan fielmente que muchos políticos y medios han arremetido contra ella), la ineptitud de los dirigentes y la desfachatez de los poderosos, todo ello bajo una banda sonora llena de música típica mexicana que consigue el efecto de que veamos como la sociedad acepta la droga como algo normal, no como la lacra a la que hay que eliminar. 'Si no fuera narco, no sería nada', dice Cochiloco. Si todos tienen esa manera de pensar, muy mal vamos.

Cinematográficamente la película es perfecta. Una fotografía espectacular, mostrando los rincones más oscuros de México (me recordaba a veces a The hurt locker) y las amplias llanuras desérticas (a lo 'Los tres entierros de Melquíades Estrada'); una dirección muy acertada, sin altibajos y un guión soberbio. Nada mejor que un buen guión lleno de humor negro para mostrar la negra realidad. Todo un peliculón, un auténtico descubrimiento para cerrar el año.

2 comentarios:

Marina dijo...

Qué bien escribes Ronin!

Daniel Gálvez Casas "Pappoe" dijo...

Hola Ronin, acabo de encontrar tu blog y me parece super interesante!! Pude ver El infierno hace un tiempo y me parece una película excepcional, y como tu dices con unas enormes actuaciones de Damián Alcazar y Joaquín Cosio. Saludos!!