sábado, 11 de diciembre de 2010

Biutiful (2010)

Uxbal es Bardem. Bardem es Uxbal. Uxbal es "Biutiful"... Un colosal y espléndido Bardem carga con el peso total de la cinta, dando lo mejor de sí mismo en una desgarradora interpretación (vaya, como siempre). Es tal su relevancia que en los títulos de crédito aparece por delante del mismo Iñárritu. Aunque sea difícil de creer, poco más hay que rasgar en la última película del responsable de "Amores perros"...

Uxbal es alguien a quien podríamos definir como un buscavidas, una persona con cierta bondad que no quiere hacer daño a nadie, un fantasma que sobrevive trapicheando como puede. Estamos, ni más ni menos, ante el retrato de una de esas piezas invisibles que configuran el entramado suburbano de la ciudad de Barcelona; pero no esa Barcelona idealizada que nos mostró Allen recientemente desde su óptica neoyorquina: la Barcelona mexicana de Iñárritu es más triste, sórdida y solitaria. No obstante, parece que el director se empeña en demostrarnos que de la miseria que se refleja también se puede extraer belleza (ahí está el sentido del "Biutiful" del título, todos somos bellos de una forma u otra).

Aparte de Bardem, hay secundarios que también merecen mención: cabe destacar a Maricel Álvarez como la indeseable mujer de Uxbal y a Eduard Fernández como su repugnante hermano. Deteniéndome en los aspectos técnicos, la banda sonora que corre a cargo de Gustavo Santaolalla es estremecedora, sus acordes de guitarra consiguen tocar la fibra incluso al espectador menos sensible. La fotografía por otra parte posee mucha personalidad, refleja perfectamente el ambiente viciado y claustrofóbico que rodea a Uxbal.

Hasta aquí todo bien, ahora empezaré con las objeciones: mi principal temor antes de ver la película era si se notaría demasiado la ausencia de Guillermo Arriaga en el guión (fiel colaborador de Iñárritu en su trilogía anterior y enemigos irreconciliables ahora), y no iba mal encaminado... Se echan de menos los saltos temporales y el drama coral se queda a medio gas con Iñárritu como guionista; es como si pretendiera abarcar otras historias paralelas a la de Uxbal pero someramente, sin detenerse lo suficiente en ellas, consiguiendo que no calen profundamente en el espectador.

En relación a lo que he dicho en el párrafo anterior, Iñárritu también pretende inútilmente abordar numerosos aspectos en una sola película: cáncer terminal, don de contactar con los espíritus de los difuntos, inmigración ilegal, marginación social, policía corrupta, problemas conyugales, maltrato infantil y un largo etcétera. Al ser tantos, se tratan de manera superficial e irregular, sin cabida para la reflexión.

Por último, estoy muy disgustado con la duración del metraje, pues se hace excesivamente largo; en mi opinión no hacen falta 2 horas y media para contar esta historia, podrían haberse hecho recortes a mansalva y haber logrado una cinta más asequible. Llega un punto en que cansa y aburre...

Sois libres de echarle un vistazo si queréis, comprendería que por ver a Bardem en el papel por el que ganó en Cannes merece la pena (de hecho si no le pongo solo una estrella en la calificación es por él); pero si esperáis cine arriesgado y complejo al más puro estilo Iñárritu olvidadlo porque la cinta se enmarca para mí dentro del cine social más corriente y moliente...

1 comentario:

Anónimo dijo...

MUY BIEN JUANMA, CON ESTA CRITICA ME HAN ENTRADO GANAS DE VER LA PELICULA AUNQUE TENGA SUS PEROS.cONCHA