jueves, 18 de noviembre de 2010

Scott Pilgrim contra el mundo (2010)

Actualmente carezco del programa que me permitía grabar en audio las reseñas de las películas que veo, así que debido a este desafortunado contratiempo me limitaré a comentar “Scott Pilgrim contra el mundo” a la antigua usanza: solo por escrito (espero que pronto pueda volver con las entradas sonoras XD).

Una vez aclarado esto, me centraré en esta peculiar película que, desde el primer momento que escuché hablar sobre ella, parecía predestinada a convertirse en un film de culto. Por definición el cine de culto es aquel que suele plantear temáticas o enfoques inusuales y que atrae a un grupo muy específico de devotos. Con frecuencia las películas de culto no llegan a alcanzar reconocimiento en su estreno, pero lo que ocurre es que ese sagrado grupo de aficionados reivindica la importancia que ellos creen que tienen dichas cintas y consiguen que se revaloricen con los años, convirtiéndolas en fenómenos populares incluso. Aunque los rasgos parezcan muy claros, reconozco que a mí me cuesta a veces entender por qué un film es de culto o no en incontables ocasiones…

En el caso que nos atañe, da la sensación de que “Scott Pilgrim” se convirtió directamente en un film de culto desde el mismo día que se estrenó; como suele pasar hoy día, tendemos a clasificar todo tan apresuradamente que no apreciamos con detenimiento y perspectiva aquello que nos rodea. ¡Es como un impulso vital que nos urge! ¿Por qué parece que necesitemos catalogar una película con la etiqueta “de culto” nada más verla? ¿No deberíamos esperar a que pase algo de tiempo al menos? Respuesta: no podemos…

Para comprender el ritmo narrativo y la estructura de esta película es importante saber que “Scott Pilgrim” procede de una serie de novelas gráficas dibujadas por un historietista canadiense llamado Bryan Lee O´Malley. No he tenido oportunidad de leerlas, pero intuyo que la trama será similar (por no decir idéntica) a la de la película: es tan sencilla como que Scott Pilgrim (Michael Cera) es un joven, cuyos hobbies principales son tocar en una banda y jugar a videojuegos, que tratará de conquistar a una chica llamada Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead). Como requisito previo, tendrá que derrotar a sus 7 antiguos ex – novios, cada cual más esperpéntico, estridente y ridículo que el anterior.

La premisa resulta muy original y disparatada a partes iguales, ¿funciona entre el público? A las mil maravillas, ¿el motivo? Pues que la película está concebida como una combinación equilibrada y asombrosamente sincronizada entre un videojuego (cada ex – novio supone una nueva fase que Pilgrim debe superar para conseguir su objetivo, que es la chica de sus sueños en este caso) y un cómic (esto se aprecia en escenas presentadas como si fueran viñetas en movimiento, en las onomatopeyas gráficas, etc) adaptada al lenguaje del celuloide, ni más ni menos.

Dudo que exista manera más acertada de hacer que esta historia llegue al espectador, consiguiendo que a la vez se entretenga (ya sea friki de los cómics/videojuegos o no), sin haber usado este estilo narrativo. Su anárquico y acelerado montaje se salta conscientemente las normas con la intención de reafirmar de una vez por todas que estas técnicas configuran una vía más que válida a la hora de contar una historia; algo que además queda constatado en el cine de hoy día, ya que su uso es cada vez más frecuente en otras cintas (porque el montaje de “Scott Pilgrim” no innova demasiado si lo pensamos detenidamente).

Otra de las razones de su éxito radica probablemente en que, a lo largo de toda la película, se hacen guiños con mucha nostalgia y en tono de homenaje a videojuegos, grupos de música y cómics que están anclados en el imaginario colectivo de múltiples jóvenes. Aparte, son destacables tanto su “rockera” banda sonora (alternativa claro) como su “psicodélica” estética, ya que ambas encajan apropiadamente con el conjunto.

Ahora pregunto: ¿es esta simbiosis de cómic y videojuego la definitiva como para que ya sea considerada de culto? Más bien no… Totalmente de acuerdo en que “Scott Pilgrim” es un producto bien elaborado con toques muy “indie” y “pop” que posee una personalidad propia intachable y que generará posibles debates alargados en exceso entre los que la adoren y los que la detesten (esas son las películas interesantes de hecho, las que crean controversia); sin embargo una vez pasados los primeros 40 minutos el desarrollo de la cinta va perdiendo fuelle, se hace más repetitiva y adolece en falta de frescura (diría que le sobra el último cuarto de hora incluso).

Siguiendo con lo negativo, quiero añadir que la mayoría de personajes me han parecido bidimensionales y estereotipados a más no poder, por mucho que pretendan aparentar lo contrario y vayan de complejos: no hay más que ver por ejemplo el encefalograma plano de la hermana de Pilgrim en la ficción que sólo vive para cotillear (¡que desaprovechada Anna Kendrick!). Y al hablar de los personajes incluyo al mismo Pilgrim: no sé si por culpa de Michael Cera (quien no me convence para nada actuando) o porque el personaje sufre del mismo trastorno idiopático que el resto. Se libran de la quema el compañero de piso gay de Pilgrim (Kieran Culkin) que suelta comentarios ácidos por encima de la media, y también rescataría a Chris Evans, que está divertido autoparodiándose.

Tampoco hay mucha novedad en las secuencias de combate, me recuerdan a otras luchas que ya he visto y se hacen algo pesadas. Aunque está gracioso el gag de los puntos que siempre gana Pilgrim en forma de monedas cuando derrota a los villanos (tal y como pasa en los videojuegos). Profundizando en esto de las batallas con los ex, puntualizar que alguno que otro da vergüenza ajena (es el caso del primer ex, Matthew Patel, con su rollo Bollywood), pero reconozco que eso es ya entrar demasiado en detalles...

Tras valorar lo positivo y lo negativo, mi dictamen final es que se trata de una película muy divertida con tintes de genialidad momentáneos, pero bastante sobrevalorada para mi gusto. Sumad “¿Hacemos una porno?” y “Kick – Ass”, y tendréis “Scott Pilgrim contra el mundo”.

Una última recomendación: ¡¡vedla en VO si podéis!!