miércoles, 20 de octubre de 2010

Wall Street 2: El dinero nunca duerme (2010)

Remake de la película de 1987, también dirigida por Oliver Stone y protagonizada por Michael Douglas, que esta vez se ve relegado a un papel secundario dejando como principal protagonista a Shia LaBeouf (Jacob). He de reconocer que no he visto la película original, así que no puedo hacer una comparación como dios manda, así que sólo me centraré en ésta.
La película comienza con el suicidio del mentor de Jacob (Frank Langella). Su empresa, se ha visto quebrada y obligada a vender acciones a unos precios ínfimos, y todo ello bajo la acción del tiburón Bretton James (Josh Brolin), un auténtico conocedor de las finanzas y del parqué neoyorquino y que está llamado a ser el nuevo jefe de todo aquello. Para ello, el primer paso consistía en derrocar al personaje de Langella. Ello conlleva al enfado de Jacob, que un día ve por las noticias la liberación del broker Gordon Gekko (Michael Douglas), que curiosamente, es el padre de su prometida Winnie (Carey Mulligan). Jacob entonces decide conocer en persona a Gekko, a espaldas de Winnie que odia a su padre, para que éste sepa aconsejarlo y conseguir derrocar a Bretton. A grosso modo este es el argumento de la película: dos historias, la de las finanzas (durante la primera hora de la película) y la reconciliación de padre e hija durante la segunda hora.
Pero éste es el principal fallo de la película. Al principio, no comprendemos nada de lo que pasa. Sólo hablan de valores, cotizaciones, de la bolsa...de una forma poco clara. El narrador o los mismos personajes van explicando algunas cosas, para que vayamos entendiendo lo que pasa, pero tan mal que no llegamos a profundizar nada en todo el asunto económico. Tan sólo algunos apuntes de Gekko aclara un poco el embrollo, pero al principio todo es un absoluto caos. Pasamos del parqué, a lo que estamos acostumbrados de verlo en las noticias, a un oscuro despacho al más puro estilo Monty Burns donde se suponen que están los verdaderos tiburones manipulando claramente toda la economía y con ello el país. Si pensábais que con esta película os iba a quedar algo más claro, lo tenéis crudo. Lo que sí es cierto es que la película ha llegado y está ambientada en el momento justo, porque habla de la crisis mundial y de cómo se llegó a ella (todo aquello de los intereses bajos y la gente que compra por comprar). Para hablar de ello está el personaje de Gordon, que como he señalado discute ampliamente contra todos y analiza la situación: nuestro actual sistema económico no funciona y hay que cambiarlo. En la segunda hora, cuando llega la quiebra, parece que la crisis se deja a un lado, para ahondar en la relación de Gekko padre e hija. La hija muestra a Gekko como un ser despreciable, manipulador...en fin, todo lo que se pudo observar en la primera parte (supongo yo) o lo que podemos esperar de un broker que lleva 20 años en la cárcel. Sin embargo el personaje está creado de tal forma, que no parece nada de eso en absoluto. Es incluso simpático y llega hasta a caer bien. No era la imagen que yo tenía en la cabeza de este personaje, bajo mi punto de vista se han quedado muy flojos y no le han dado una malicia que le hubiera venido muy bien.

La película parece que está constantemente a punto de arrancar, pero sin llegar a hacerlo. Tiene un tono constante, pero a la baja, sin explotar, y arañando la superficie desde todos los puntos de vista: en el asunto de la bolsa y en el asunto paterno-filial. Carey Mulligan parece perdida en la historia, si no fuera porque la muchacha es buena actriz, sería un papel realmente pésimo. Cada vez que aparecía pensaba 'ah sí, verdad, que también tienen que hablar de ella'. Deberían de haberse dejado del rollo de la hija y haberse dedicado al cien por cien al asunto de la crisis. La película tiene una buena ambientación, pero le han dedicado demasiado tiempo y esfuerzo: un papel bonito por encima y nada por debajo.
Los actores realmente lo hacen bien, quizás Douglas sea el que está más flojo, parece que Stone le haya dicho 'mira, tu pon la cara y ya está'. Shia me sorprende, está mejor de lo que me esperaba, aunque sus registros se limitan a dos o tres, Carey está bien y Brolin cumple bastante bien.
En cuanto a Stone, hace lo que puede realmente. Tampoco el guión daba para más. Introduce de vez en cuando algunas escenas con las que parece querer congeniar con el espectador (pantallas partidas, dibujos animados...) pero su trabajo es más pretencioso que otra cosa. Desde luego lo más flojo de la película es el guión, que se queda a medio camino, sin saber bien por donde tirar y con dos o tres puntos ridículos (la carrera de motos por ejemplo o la historia de la madre de Jacob).
En fin, película que puede llegar a entretener si no le echamos cuenta a las palabrejas raras, pero completamente olvidable y superficial.

1 comentario:

Juanmez dijo...

Tienes toda la razón, acabo de verla y yo le ponía 2 estrellas en vez de 3 francamente...Lo mejor de la cinta es el cameo de Charlie Sheen, única reminiscencia de la brillante primera entrega, que fue mucho más agresiva y cínica que esta innecesaria segunda parte. ¡Que desaprovechada la Sarandon por dios! Stone dirigiendo no es lo que era parece...